lunes, 1 de agosto de 2016

Pokémon Go: HABEMUS NUEVO FANDOM TÓXICO.

«El fanatismo, venga de donde venga, acaba con todo».
Santiago Posteguillo.

   Al igual que un molesto herpes que sale en la parte más visible de la boca justo antes de que tengas una cita, vuelve una vez más Reflexiones de un Friki Cabreado a levantar escozores, ampollas y pústulas entre el gentío. Esta vez hablando de la nueva moda asquerosa de turno que amenaza para quedarse (lo que dure la moda, claro) y dar el coñazo todo lo que pueda y más: Pokémon Go.

   Si ustedes son de esos afortunados que han estado viviendo fuera de las redes sociales debajo de una roca y no saben lo que es, CUÁNTO LES ENVIDIO Pokémon Go es una aplicación móvil por la que uno puede salir a la calle a cazar bichos con la cámara del smartphone y ser el mayor autista coleccionista de pokemones del mundo mundial.

   El juego de momento es gratis para jugar y es accesible a todo aquel que no tenga una patata tecnológica. Por el contrario, los servidores se caen cada dos por tres, las funciones que requiere drenan las baterías de los teléfonos como los murcianos el agua manchega y la obtención y entrenamiento de los bichos está convirtiéndose en una competición más de suerte y picaresca que de habilidad o seguir las reglas. Pero bueno, esas son las típicas cosas que se pueden esperar de una aplicación para el móvil y algo tan influyente como es Pokémon. Y para bien o para mal, me da igual.

   Socialmente, a las buenas, se trata de la realización del sueño de la infancia de mucha gente que creció con el fenómeno que supuso esta franquicia y de hacer realidad las insistentes increpaciones de los padres de antaño del «a veh si saleh a la calle que ehtáj to’l día con la maquinita». ¡E incluso se comenta que hay gente con la que se puede socializar con esto! Por el interés, ojo, pero socializar. Y a las malas el ordeñe de una franquicia incapaz de morir mediante la atávica nostalgia de los niño-hombres más inmaduros.

   Y personalmente, qué quieren que les diga: me da del todo igual. No es una cosa que me llame, no es una cosa en la que gastaría un segundo de mi tiempo y aborrezco lo suficiente los pokemones como para que la sola mención al objetivo del asunto me repela. E igualmente, podría morir de deshidratación de lo mucho que me suda la polla cuando veo a alguien jugar o pasárselo bien al respecto.

 
No será la panacea, pero sí reconozco que muchos habríamos hecho LO INNOMBRABLE por haber tenido algo así de pequeños.


   Sin embargo, hay una cosa que me repatea y que tengo que ver en redes sociales, principalmente Twitter, día sí y día también. Una cosa tan tóxica, dañina y obsesiva que siento mis neuronas y mi paciencia morir cada vez que veo una mención al asunto: el fandom.

   El fandom de Pokémon Go, para que me entiendan ustedes, viene a ser la cosa más tóxica, sectaria, violenta y recalcitrante desde el fandom de Harry Potter. Gente que ha convertido una aplicación para pasar el rato alimentándose de la asquerosa nostalgia en una mezquina competición de egos rotos y complejitos que tapar de la forma más barata posible.

   «¡Pero Friki Enfurruñado, es que no te gusta que la gente se lo pase bien con algo que les gusta y a ti no! ¡Eres un hater! ¡Policía de la diversión!». Este argumento tan putifanístico es falso. MUY falso. Tan falso como la supuesta integridad de alguien que se haya sacado la carrera de Periodismo por la Complutense. Y para rebatir semejante ad hominem soplapollez, volveré a repetir una cosita y a ponerla en negrita y subrayados a ver si eso consigue atravesar la barrera de su ceguera: yo no tengo NINGÚN PROBLEMA con que la gente se lo pase bien con esto, no tengo NINGÚN PROBLEMA con que la peña suba memes y no tengo NINGÚN PROBLEMA con lo que cada uno decida invertir su tiempo y su dinero. Por mí como si todos ustedes, queridos seguidores y putifans de este «juego» cogen, van a las oficinas de Niantic y hacen cola para succionarles las gónadas con fruicción a todos y cada uno de los empleados que participaron en la creación y desarrollo de Pokémon Go.

   Sin embargo, LO QUE NO ES DE RECIBO es encontrarse todos los días una competición absurda de vanidades, de ver quién tiene los cojones más gordos a costa de insultar al de al lado; todo reflejado en una timeline de Twitter literalmente PETADA. Porque da igual lo que hayamos crecido en edad, mucha gente sigue siendo igual de inmadura que en los primeros años del colegio. Y esta moda lo demuestra: habéis convertido un pasatiempo en un «a ver quién mea más lejos y tonto el que no comparta lo que a nosotros nos gusta».

   ¿Lo gracioso del asunto? Es que tres colores. ¡Tres simples colores! Han sido motivo más que suficiente para una continua fuente de salseos, impertinencias y demás infantilidades.

   Como sabrán a estas alturas (y si no lo saben, ya estoy yo para informarles), Pokémon Go segrega a los jugadores según tres colores a los que cada uno deba elegir enlazar a su perfil. Y a esos colores, rojo, azul y amarillo, las cabezas pensantes de Niantic decidieron ponerles los rimbombantes nombres de «Equipo Valor», «Equipo Sabiduría» y «Equipo Instinto». Sin embargo, más allá de los cursis nombres, los «equipos» no dejan de ser un «ponte el color que más te guste». Pero como no podía ser de otra forma, las cabezas no-pensantes de turno decidieron tomarse en serio los nombres de marras y sentirse «identificados» por unas palabras que de por sí están totalmente vacías.


¿Quién murió y dejó al mando a Usuario de internet #ZX-38923038629 
ser el portavoz del fandom y decir a todo el mundo cómo se debe saludar a otros equipos?


   A partir de ese momento, raro es el día en los que uno no pueda encontrarse con discusiones que van de «mi Equipo X es mejor que el vuestro» al «es que los del Equipo Y son tontos y los del Equipo Z somos los listos» pasando por toda una recolección de todos los insultos que pueda haber llegado a conocer la RAE. Porque al parecer lo único que nos ha traído la edad ha sido la libertad de llamar de todo a todos sin que nadie reciba una colleja por ello. Y oye, quien se quiera matar por unos simples colores, que se mate. «Selección Natural», se llama. Igual que con todos los accidentes causados porque el tonto de turno no miraba donde iba ya que estaba más preocupado de cazar al enésimo Pidgey que de que estaba en medio de la carretera.

   Aquí es donde entran las cuñadeces, las soberbias, las pretenciosidades, las hipocresías, las traiciones y todos esos rasgos que más odio en el ser humano, todos ellos de la mano de tres colores. Porque está visto que en ni en internet ni en ningún sitio podemos tener ya cosas bonitas o ser seguidores de algo sin tener que insultar al de al lado o compararnos con él: el Equipo Valor está lleno de cobardes que insultan detrás de la pantalla de un ordenador, el Equipo Sabiduría lleno de ignorantes y demás incompetentes y el Equipo Instinto de auténticos energúmenos con los sentidos más dormidos que un oso perezoso.

   Y podrían llamar a los equipos de otra forma. Podrían llamarlos «Manos», «Pies» y «Esternocleidomastoideo»; «Carne», «Verduras» y «Pescado»; «Glande», «Prepucio» y «Testículos» o «Tontos», «Idiotas» y «Estúpidos», ¡pero daría del todo igual! Porque las riñas siempre seguirán ahí. 

   ¿Pero sabéis qué es lo gracioso? ¿Queréis saber qué representan estos equipos en verdad? Estos equipos no representan literalmente NADA. Como mucho a una panda de niñatos que se pelean por ver quién es el más pedante de todo el rebaño. Punto. Y si vuestros egos están tan rotos como para tener que compensar faltas afectivas mediante la caza de bichejos virtuales, os ponéis una tirita u os vais a un psicólogo.

   Pero eso sí, si os insultáis entre vosotros por los equipos a los que pertenecéis, está bien. Si luego el resto del mundo hace lo mismo con sus equipos de fútbol, es que son tontos. La coherencia SE HACE NOTAR. 


«hes jrasioso poke los yaman retarazados xDxDxD».

  
   Porque esa, y no nos vamos a salir del tema de los complejitos, es otra. Ya que, como no podía ser de otra forma, cada vez que surge una moda siempre tienen que aparecer los típicos acomplejados necesitados de casito y atención a quienes les falta tiempo para crearse mil y una cuentas con las que soltar improperios, hacerse los graciosos, robar memes y ganar famita de forma rápida sin necesidad de tener talento para nada. ¡Parasitar en internet es así de fácil, barato y sencillo! ¡Sin tarjetas de crédito! ¡SIN MIERDAS!

   Así que, sin comerlo ni beberlo, tenemos una nueva oleada de supuestos «líderes de opinión», «humoristas» y «creadores» de memes que, como son incapaces de fabricar nada o hacer nada provechoso por el género humano (lo cual, irónicamente, podría proporcionarles esa famita de la que están tan hambrientos y por un motivo completamente legítimo) nos llenan timelines e interacciones a partes iguales de chistes sin gracia, salseos absurdos y memes robados en pos del más burdo pandering a una fanbase que hace mucho se convirtió en una literal secta.


Luego están los que, en su desesperación por obtener atención y famita,
se inventan que les han denunciado a ver si así alguien les hace caso.


   ¡Oh! ¡Pero vayámonos ahora a la otra cara de la moneda del fandom! ¡Vayámonos al anti-fandom! ¡A los haters! ¡Al grupo en el que automáticamente se me mete a mí solo por no gustarme una parte EXTERNA al producto y con el que tampoco me siento identificado! Pero esta vez a los haters de verdad, a la gente a la que sí le jode ver a la chavalada y no tan chavalada pasándoselo bien con los pokémon. Porque si yo detesto de por sí el sectarismo y la falta de criterio de unos, mucho más asco me dan el cuñadismo y la superioridad moral de los otros.

   Y si algo ha traído el lado hater de Pokémon Go ha sido una oleada de cuñados y clasistas sociales armados con el poder de la falacia rápida y una build de frase lapidaria + golpe en la mesa x1000.

   En primer lugar, gente MANDANDO leer a Dostoievski, Bukowski y otros Grandes de la Literatura para que los chavales dejen de jugar y así demostrar de paso su excelsa cultura. Porque todos sabemos que el acto humano de la lectura nos hace seres superiores, auténticos übermensch por encima del bien y del mal. Porque no es que el leer sea lo que literalmente cualquier persona no analfabeta puede hacer, sino que es una habilidad exclusiva de estos SEMIDIOSES del pensamiento. Porque no es que se puedan hacer ambas cosas, no, sino que es o una cosa o la otra: ignorantes o culturetas; el terror o nosotros. ¡Claro que sí!

   Y sin embargo, a pesar de tanta cultura de la que presumen, esa misma gente que tanto manda leer a los Grandes de la Literatura, o demuestran que no están por encima de enormes acomplejamientos, o directamente no habrán tocado ninguno de esos libros que tanto recomiendan forzosamente en sus vidas. Porque a estas alturas de internet ya nos conocemos.

   No obstante, si hay un tipo de hater del Pokémon Go que me haya molado, es el Gañán Salvapatrias: una digievolución del cuñao típico del bar incapaz de ver a gente disfrutar de nada y odia la cosa solo por ser la nueva moda joven de turno. ¡Y vaya un momento que ha tenido para aparecer!

   Hace ya un tiempo desde que escribo esta entrada, en Madrid se celebró una pokequedada, es decir, una quedada multitudinaria de usuarios de Pokémon Go para pasear por toda la ciudad en busca de los bicharracos de turno. Y lo que podría haber sido una cosa que pasó sin pena ni gloria para los que no nos interesa el tema en absoluto no tardó en convertirse en un Festival del Cuñadismo. En menos que canta un gallo, todos los bocachanclas de turno, salvapatrias canosos, cruzados de la moral, culturetas de internet y demás iluminados llenos de ínfulas sacaron las falacias correspondientes para llenar de mierda el evento con tal de demostrar tanto sus planos superiores de existencia moral como lo únicos y especiales que son con respecto al Rebaño.

 
«La gente que juega a Pokémon Go son todos un rebaño de borregos, 
no como yo, que soy único y diferente a los demás».


   De las perlitas más conocidas, aparte de las típicas ilustraciones alarmista y demagogas que siempre aparecen, destacan falacias del falso dilema de la talla de «los jóvenes de ahora solo salen para capturar pokémon pero no a manifestarse por su futuro». ¡Claro, amigos, claro! ¡Porque no es que los jóvenes no se hayan manifestado ya por su futuro! ¡Sino que, de nuevo, una cosa SIEMPRE va a ser incompatible con la otra! ¡Porque los jóvenes no tienen derecho a salir más allá que para manifestarse! ¡Con dos cojones!

   Recordemos que esto de manifestarse y protestar por cómo de mal está el país es cosa de los jóvenes, quienes tienen la OBLIGACIÓN de hacerlo. Porque hay una ley por la que a partir de una edad determinada el derecho a protesta se pierde y los demás no pueden hacer otra cosa que arreglar el país desde la barra del bar, poniendo la rodaja de chorizo en el sobre electoral o directamente volviendo a votar al PP (o en su caso a Ciudadanos) para que no vengan los rojos todo siga igual y ya de paso que se jodan los jóvenes protesten o no.

   ¡Pero eso sí! Cuando toda esta misma gente se reúne para celebrar ER FÚRBO o a ver cómo convierten a un toro en un colador, ahí no se puede decir nada porque eh, PATATAS CON BEICON. ¡Nosotros llegamos antes y vosotros os jodéis!


«Los jóvenes hoy en día salen a la calle a cazar pokemones pero no a manifestarse por lo que importa. No como yo, que arreglo el mundo una vez por cada golpe en la barra».


   Y hablando de «nosotros llegamos antes y vosotros os jodéis», ¡cómo vamos a olvidarnos de Los Repartecarnés! Ya saben: todos los energúmenos que se las dan de TRVES de algo porque «antes a los frikis nos perseguían en el colegio», «si no tienes una letra escarlata en la frente por gustarte Pokémon no tienes derecho a que te guste» y «es que ahora lo han casualizado todo tanto que se nos ha llenado de posers».

   ¿Qué puedo decir que no haya dicho en una entrada anterior con motivo de las chuminadas que hay que aguantar todos los años con el Día del Orgullo Friki? Que hay que ser PATÉTICO para dedicarte a repartir carnés de algo sin ser nadie en la vida, sobre todo si se trata de algo tan insignificante como un gusto o una moda. ¡Dedícate mejor a solucionar tus problemas emocionales antes de meterte en la vida de otra gente!

   Pero en fin, al grano y resumiendo que es gerundio: Pokémon Go es una moda odiosa que acabará pasándose rápidamente de la misma forma que ya nadie se acuerda de gilipolleces de la magnitud de Twitch Plays Pokémon. Y aunque yo no tenga nada tal cual en contra de la aplicación misma o quién la use o para qué, sí es cierto que ambas caras de la moneda de su seguimiento son igual de ODIOSAS tanto por su sectarismo y por su agresividad.


Los gráficos habrán cambiado pero el autismo sigue siendo el mismo.


   ¿En cuanto a mí? Yo no me pongo en el bando de nadie, ni de los que lo aman ni de los que lo odian. Lo único que quiero es que desaparezca ya la modita para que se me deje de dar el coñazo. Porque en ningún lugar de las especificaciones del producto viene nada con respecto a fanatismos ni guerras santas, ya sea hacia los unos o hacia los otros, de la misma forma que no es la cura para la cantidad de complejitos que mucha gente ha acabado sacando a la luz con esto.

   Joder, yo en mi Twitter subo las cosas que a mí me gustan y de las que soy seguidor y no me meto a decirle a ninguna otra persona en lo que debe o no debe hacer, mucho menos si es mejor o peor por tener unas aficiones determinadas (nota: yo no digo que los fans del Undertale no sean personas, ellos sabrán lo que son).

   Y al igual que yo no soy quien para decidir los gustos de nadie, nadie es quién para condenar lo que me guste o lo que me deje de gustar. La diferencia radica en que yo no voy buscando guerras santas sobre qué gallina de los huevos de oro es más sagrada, de la misma forma que si alguien está en su derecho de gustarle algo y expresarlo, yo estoy en mi mismo derecho de que NO me guste ese mismo algo y expresarlo también. Todo eso por no mencionar que, al menos a mí, no me pagan por defender a muerte algo que me gusta cuando veo a alguien hablar mal de ello, de modo que tampoco me dedico a proteger a capa y espada nada poniendo palabras que nadie ha dicho en boca de dicha gente o increpando a nadie por ser «un policía de la diversión».

   Y si hay alguien que por esto vaya a tirar una relación o una amistad por la borda, que no me eche a mí la culpa (a mí o al objetivo a censurar de turno, que me menciono aquí a mí mismo porque realmente ME HA PASADO y me he visto censurado y atacado por esta gilipollez), pues el Pokémon Go en esto en verdad no es más que el catalizador de cómo ha sido desde siempre la persona que está dispuesta a censurar y rechazar a otros cuando los intereses de los demás no confluyen con los suyos propios.

   Porque yo tengo amigos que juegan al Pokémon Go que si no me dicen ellos que juegan yo ni me acuerdo de que lo hacen debido a que son lo suficientemente maduros como para no dar el coñazo; al igual que tengo a gente que viene, publica sus memes o sus últimas capturas y lo dejan ahí en vez de quemar el asunto. Y NUNCA ha habido problemas con esa gente, de modo que tal vez el problema radique en los que hayan convertido esta modita en una competición absurda y en una excusa para lanzarse a la yugular de unos y otros solo porque no opinan lo mismo que esa persona.


   Vamos: el fandom tóxico de toda la vida.


¿Queríais fanatismo tóxico? ¡Vive Dios que tendréis fanatismo tóxico!
(Pero como este no os interesará, os faltará tiempo para ponerlo a parir).

sábado, 12 de marzo de 2016

Digimon Adventure Tri 2: fanservice, fanservice Y MÁS FANSERVICE.

«—¡Dios mío, han matado a Kenny!
—¡Hijos de puta!».
Stan Marsh y Kyle Broflovski, South Park.

   De nuevo la «espera» vuelve a tocar a su fin, y tras seis meses sin saber nada de ello regresa la segunda parte de Digimon Adventure Tri, la OVA a modo de secuela de las dos primeras temporadas de la franquicia Digimon (las buenas, vamos).

   Tras una sentida pero al mismo tiempo bochornosa primera parte de la que ya hablé en este insigne blog (entrada que recomiendo leer para que no pierdan comba del asunto), Digimon Adventure Tri vuelve a la carga con Toei habiendo reducido el tiempo de espera arbitrario de un año entero a unos seis meses. Y quién sabe, a lo mejor la siguiente vez tenemos suerte y emiten la tercera parte de aquí a unos tres meses. ¡O a uno! ¿Se imaginan qué locura? ¡Porque no podemos tener una serie que emitan de seguido semanalmente como las personas normales! Obviamente porque nadie en su sano juicio, y repito, EN SU SANO JUICIO, va a esperar un año entero a que echen cuatro capítulos más de una serie, sobre todo cuando ya está terminada y han tenido dieciséis años para planificarla y emitirla.


Ejemplo de persona que NO está en su sano juicio.


   Pero a lo que íbamos. Como bien recordarán, y de nuevo dejo enlace a la primera parte para que no sean ustedes unos cafres y se quejen de no saber de qué hablo, Digimon Adventure Tri trataba de la vuelta de uno Niños Elegidos originales ya creciditos y con unas vidas llenas de obligaciones y quehaceres al asunto de salvar la Tierra y el Mundo Digimon de la amenaza de marras, esta vez en anomalías espaciotemporales que soltaban digimons infectados de algo que les enloquece a la par que les vuelve más fuertes (o como yo lo llamo, «excusa para meter a los bichos más nostálgicos de la serie con una justificación para que los digimon de los Niños Elegidos tengan problemas para luchar contra ellos aun habiendo alcanzado el poder máximo y ya de paso no tener que idear más monstruitos»).

   La serie se centra principalmente en explorar los temas de la madurez y el crecimiento, de cómo estos chicos han dejado de ser niños y ahora están entrando en la edad adulta, por lo que a la hora de proteger el mundo se genera el mayor de sus conflictos al tener que decidir entre esto e interrumpir sus vidas llenas de compromisos. Irónicamente, este toque adulto dirigido precisamente a los fans que hemos crecido con la serie es uno de sus puntos más fuertes porque otorga una tridimensionalidad  a los personajes nunca vista en la serie hasta ahora, dotándolos de una mayor profundidad más allá de los arquetipos manganimescos de los que partieron en un principio.

   Por desgracia, este también es su punto más débil, pues son japoneses los que están a cargo de estas temáticas y en demasiadas ocasiones Japón nos ha demostrado que no tiene ni idea de cómo tratar personajes que no sean estereotipos ni temas de una forma realista, así que cuando los Niños Elegidos entran en un conflicto personal o de intereses con otros, en vez de hablar las cosas como las personas normales se enfurruñarán, se deprimirán o directamente llegarán a los puños para volver con el rabo entre las piernas al día siguiente. ¿Lo peor del asunto? Que la tendencia continúa en este fascículo también, así que vayan vacunándose contra la vergüencita ajena y el dramita inexistente.

Lasciate ogni speranza, voi ch'entrate.


   La segunda parte nos presenta formalmente a dos personajes que aparecieron de refilón en la primera: una chica llamada Meiko que se revela que es una Niña Elegida y su compañera digimon Meicoomon.

   Meiko es un personaje odioso que solo se compone de un único arquetipo muy molesto en una serie que trata, irónicamente, de crear una personalidad completa a sus protagonistas: es el estereotipo de chica monjil y con gafas que siempre se disculpa por todo y que es incapaz de decir dos palabras seguidas sin morirse de la vergüenza. Vamos, un auténtico felpudo. Y Meicoomon no es más que otro token gatuno, una suerte de Gatomon infantiloide para ahorrarle la indignidad a la propia Gatomon de convertirse en algo que no es.

   Meiko y Meicoomon (a partir de ahora M&M) viven vigiladas en todo momento por los dos agentes del gobierno que ayudaron a los Niños Elegidos a reunirse con sus compañeros digimon en la primera parte y que ahora por ello intentan ser personajes en esta OVA, pero son tan sosos y aburridos y su historia a lo Pimpinela de «ni contigo ni sin ti» me interesa tan poco que si me preguntaran por sus nombres diría que se llaman Nilosé y Nimeimporta.

   El caso es que M&M andan siempre monitorizadas por Nilosé y Nimeimporta, casi como si fuera en régimen de testigos protegidos. Pero al ver que se llevan bien con los Niños Elegidos, deciden permitir que estas se vayan por ahí con ellos, y aquí empieza una tanda de cuatro capítulos que perfectamente puede resumirse en una palabra de cuatro sílabas: RE-LLE-NU-TO.

Aquí los únicos M&M's con más personalidad que verán ustedes en este blog.


   El primer episodio abre con Ogremon infectado luchando con Leomon en la Ciudad del Comienzo rodeados de digihuevos rotos aparentemente por el primero. Durante el combate Ogremon consigue herir a Leomon y huir, pero este no se detiene y le persigue. Todo esto mientras la siniestra presencia de Digimon Emperador (SÍ, EL PUTO DIGIMON EMPERADOR) observa complacido.

   Apenas ha pasado un minuto y esta segunda parte ha empezado de una forma extremadamente potente: dos históricos de la serie luchando en un ambiente inocente corrompido de maldad; Ogremon, que acabó siendo un aliado de los Niños Elegidos, ha sido infectado; el valiente Leomon podría acabar igual y sin embargo no se rinde en su intento de detenerle, y todo esto ante la presencia de uno de los villanos más memorables de toda la franquicia y al que ya todos considerábamos desaparecido. Un principio INMEJORABLE que carga las pilas y promete un segundo cuarteto cargado de intrigas y acción.

   ¿Y cuál es la mejor forma de seguir un capítulo que ha abierto de una forma tan magnífica? Hacer que los Niños elegidos pasen un día en unos baños termales.

   ¡SÍ, COMO LO LEEN!

   Lo único interesante que ocurre en este episodio es, LITERALMENTE, el primer minuto. Todo lo demás que ocurre es un miserable capítulo de relleno en el que no pasa absolutamente nada: no hay combates, no hay avance en la trama, no hay desarrollo de los personajes… Son los Niños Elegidos pasando el día en una termas acompañados de las PETARDAS de M&M y bajo la vigilancia de Nilosé y Nimeimporta. ¡Pero eh, al menos podemos meter a Matt y a Tai juntitos en una sauna a salvo de toda mirada indiscreta! ¡Porque aún seguimos con la bromita de hacerles gays para que los otakus tengan algo con lo que pajearse!

   Y es que si de algo sirve esta segunda parte es para hacer un juego de beber que consista en pegar un trago cada vez que Matt y Tai tienen momentos íntimos a solas o las cosas que se digan entre ellos puedan sacarse fuera de su contexto para tener significados sexuales. Y no bromeo. Porque si en la primera parte teníamos a ambos personajes desprendiendo hormonas el uno para el otro, aquí lo raro es no verlos buscando un momento para forzar una relación que ha salido completamente de la nada porque a los guionistas japoneses de turno les picaba la entrepierna ese día.

   Todo esto sin mencionar la desfachatez que es dividir por fragmentos una serie para emitirla en periodos arbitrarios de tiempo (incluso he oído que en Japón estos bloques están reconvertidos EN PELÍCULAS para que la gente vaya a verlos al cine; pagando, por supuesto) y encima metan capítulos de auténtico relleno. Y es que de esto se componen literalmente tres cuartos de esta tanda: relleno, relleno, relleno y trama, y aun así el que tiene trama tiene sus buenas dosis de relleno también.

A partir de aquí... Bueno, ya saben como continúa.


   Y como no pasa nada destacable en este capítulo, paso al siguiente. Aquí las cosas se ponen medianamente interesantes porque nos presentan formalmente los conflictos de Mimí y Joe. ¿Recuerdan cuando en la primera parte se centraron en el conflicto entre Tai y Matt de salir del armario si luchar o no y las consecuencias que traería? Pues al parecer, cada bloque de capítulos nos traerá un conflicto para centrarse en el desarrollo de otros dos personajes, lo cual me parece una idea estupenda, ya que de esta forma también se enlaza con la trama que cada tanda tenga en su momento.

   Aquí, Mimí planea montar una cafetería estilo Hooters (mejor no pregunten) para el festival escolar y necesita la ayuda de la inútil de Meiko para el diseño de los trajes. El qué habrá visto en la petarda esta para que le eche una mano es algo que ni yo puedo entender pero en ese momento Ogremon aparece y ataca a las chicas, que reciben órdenes de esconderse y esperar a que lleguen refuerzos. Sin embargo, la impulsividad de Mimí hace Togemon derribe sin querer a un helicóptero de televisión que estaba grabando el evento, aumentando la psicosis colectiva de la sociedad contra los digimon y dejando a la joven en mal lugar tanto con sus compañeros como en el instituto cuando se enteran de que esta está implicada de alguna forma en la invasión.

   Por su parte, Joe sigue enfrascado en sus estudios, matándose por conseguir las mejores notas posibles y sacrificando su tiempo para luchar contra la invasión y hasta para estar con su compañero Gomamon. De hecho, conforme avanza su arco argumental, podremos ver cómo la presencia de este tortura al estudiante a modo de un recordatorio que desea olvidar, y tanto es así que Gomamon, dolido por los continuos rechazos de Joe, le abandona, mientras que este acaba destrozado al seguir sin saber qué sacrificar, si los responsabilidades o sus amigos, maldiciendo incluso el ser un Niño Elegido.

   Y ESTE es un momento poderoso. Porque Joe realmente nunca ha sido un personaje carismático o importante, sino que más bien ha sido más de relleno y un apoyo a la hora de combatir, por lo que es normal que precisamente sea él quien tenga estos sentimientos, pero es que además como personaje él siempre ha estado muy centrado en sus estudios, así que este conflicto le queda como un guante y reitera la temática sobre la madurez de Tri.

Luego volvemos a tener cosas como esta.

  
   Por último, Seanbeanmon Leomon aparece para advertir a los Niños Elegidos del desastre que está ocurriendo en el Mundo Digital y se queda con ellos para idear un plan, revelando que lo que primero que apareció fue la infección y después las anomalías, de modo que las segundas son consecuencia de la primera y con esto acaba el resumen de un segundo capítulo con bastante trama pero muy afectado por el relleno y el fanservice.

   El tercer episodio no deja de ser relleno absurdo salpicado con gotitas de trama para hacer ver como que ha habido un trabajo detrás. Básicamente, Izzy recibe un mensaje misterioso en código del Mundo Digital sobre obtener poder y la oscuridad y empieza a investigar a la vez que Nilosé y Nimeimporta reciben un aviso de que próximamente se abrirá otra anomalía.

   ¿El resto del episodio? Mimí hace frente a su crisis personal y decide que la mejor forma de afrontar la egolatría es seguir comportándose como una ególatra, así que a pesar de que el consejo estudiantil del instituto desaprobara la decisión de esta de abrir una cafetería calenturienta, ella lo hace igual. ¡Con dos cojones! Ah, y se lleva al felpudo con gafas para hacer el tonto y eso.

   Lo único salvable son las esporádicas apariciones de Digimon Emperador espiando a los protagonistas desde la sombra y…



   … que se abre por fin otra brecha dimensional, dando pie ya por fin al último capítulo.

   Es aquí cuando verdaderamente las cosas se ponen tensas y verdaderamente interesantes: de la brecha aparece Digimon Emperador y secuestra a Meicoomon. Palmon y Gomamon se adentran en la anomalía para salvarla pero se dan cuenta de que sus compañeros humanos no pueden introducirse, por lo que Leomon decide entrar también para proteger a ambos digimons, que en sus fases infantiles están prácticamente indefensos. Ya en el vacío oscuro, Digimon Emperador invoca a Imperialdramon, el digimon definitivo del grupo de 02 para masacrar a los tres intrusos, que poco pueden hacer contra la bestia, a la vez que Leomon empieza a sucumbir a la infección.

   Kari decide que ya es suficiente y se enfrenta a Joe, para que a ver a Gomamon porque está en peligro y manifestándole que si estaba buscando una razón para luchar, esta es su respuesta. El chico no se lo piensa dos veces y acude a la ayuda de compañero admitiendo su falta de pragmatismo, lo que permite a Gomamon megaevolucionar (recordatorio amistoso de que este término es originario de Digimon, no de Pokémon) en Vikemon, su forma suprema, a la vez que Mimí empaña el momento con el tema del egocentrismo para sacarse una excusa con la que Palmon megaevolucione a Rosemon.

   Los dos hipercampeones derrotan a Imperialdramon y Digimon Emperador huye dejando marchar a Meicoomon. Leomon resiste la infección y saca del vacío a Meicoomon, pero de repente esta enloquece, se transforma y mata a su salvador, huyendo por la anomalía antes de que se cerrase del todo. Niños elegidos y público se quedan boquiabiertos y el capítulo termina con Nimeimporta lanzando la hipótesis de que Meicoomon es la causante de la infección.

Murió como vivió: como un spoiler andante.


   Por lo general, y a pesar del relleno, la segunda parte de Digimon Adventure Tri presenta una ligera mejoría con respecto a la primera, que a fin de cuentas no deja de ser un prólogo a lo que estaba por llegar. Aquí conseguimos adentrarnos un poco más en la historia y por fin podemos ver qué ha sucedido con los protagonistas de 02 después de que hubieran sido derrotados al principio de la primera parte, con sus digimons y Ken Ichijouji infectados (recordemos que el segundo nunca pudo quitarse las semillas de oscuridad y que estas no dejan de ser los fragmentos de otro digimon).

   Los conflictos personales de Joe y Mimí están bastante mejor llevados que los de Tai y Matt al menos porque aquí no consiguen llegar a las manos por tonterías, aunque de los dos del presente bloque prefiero infinitamente más el de Joe al ser el más realista y complejo, pues el de Mimí no deja de ser que tiene problemas por «ser Mimí» y se soluciona el asunto «siendo Mimí», vamos LO QUE LLEVA OCURRIENDO DESDE LA SERIE ORIGINAL

   La aparición de Nilosé y Nimeimporta es más grande que en la vez anterior y su conversión en personajes casi principales y conocimiento del Mundo Digimon da a entender que ellos mismos hayan sido en su día Niños Elegidos (y de hecho, en  Adventure se dejó en el aire que antes que los que conocemos hubo una generación anterior), pero al ser unos personajes tan extremadamente sosos se convierten en lo más olvidable de la serie por el momento.

   De momento, y yendo la serie como va, no recomendaría ponerse al día con ella y esperar al tercer bloque, ya que el rellenuto, el fanservice descarado, el intento de meter a calzador una relación entre Matt y Tai, y los personajes HORRENDOS como son los dos agentes o M&M’s hacen que esta se convierta en una experiencia igual de vacía que la del primer bloque. Es decir, la serie completa puede que sea más que la suma de sus partes, pero de momento dichas partes no tienen valor por sí mismo hasta que lleguen a unirse o, directamente, tengan algo que contar, pues narrar es mucho más que lanzar elementos sueltos de la trama como si se disparase una escopeta de perdigones.

   ACTUALIZACIÓN: ya está disponible la reseña de la tercera OVA de Digimon Adventure Tri. Si desean leerla, no tienen más que seguir este enlace.

 ACTUALIZACIÓN 2: ya está disponible la reseña de la cuarta OVA de Digimon Adventure Tri. Si desean leerla, no tienen más que seguir este otro enlace.

jueves, 10 de marzo de 2016

¿Deadpool? Di mejor MEHpool.

«No esperaba nada y aun así estoy decepcionado».
Dewey Wilkerson, Malcolm in the middle.

   En algún momento de esta semana de cuyo día no quiero acordarme he ido a ver Deadpool, la producción de Marvel sobre el antihéroe psicótico y gamberro que sabe que está en un cómic. Y qué más puedo decir… sin remitirme a la frase de Dewey de arriba.

   Yo no soy un comiquero de pro ni nada por el estilo, pero también es cierto que las películas de Marvel vienen muy mascaditas en lo que viene a ser la trama de los cómics POR LA CASUALICACIÓN para llegar a un público más amplio, a veces hasta el punto en que el cenutrio en mayas de turno es más bien circunstancial. ¡Tanto es así que alguien como al menda le gustan por lo general y no ha tocado un cómic en su vida!

«¡BUUU...! ¡POSER! ¡MÁS QUE POSER! ¡BUUU...!». 


   Por este motivo realmente puedo ver online ir al cine para ver pelis de Marvel con una mentalidad abierta sin esperarme nada especial y en la mayor parte de los casos funcionó: Ant Man me encantó, Guardianes de la Galaxia me moló, Los Vengadores me gustó, Vengadores 2 me pareció infumable, la trilogía Iron Man es algo en cuyos muertos me cago día sí y día también… Así que fui a verla a ver qué tal y… tal vez fuese por alguna toxina radiactiva en el aire pero realmente ya no me acuerdo de la mitad de la película… ¡Ah, no, es que es jodidamente mediocre y olvidable!

   Deadpool, sin ser necesariamente mala, es una película muy anodina: su acción a la larga se hace aburrida, su humor envejece muy rápido y sus personajes… ¿qué digo «personajes» si no tiene? son más bien anti-personajes.

   La película trata de Wade Wilson, un antiguo operativo de las fuerzas especiales convertido en mercenario, que conoce a Vanesa, una joven prostituta de la que se enamora y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y si este gag les parece demasiado largo y repetitivo esperen a verlo en persona follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y a Wade le da un cáncer terminal, probablemente de follar tanto porque si con las pajas uno se queda ciego…. En ese momento el mercenario conoce a un reclutador de un programa de superhombres para curar su cáncer y obtener superpoderes y acaba accediendo a su oferta.

   Sin embargo, la esperanza se pierde pronto cuando Wade descubre que el programa sirve para crear esclavos mutantes para venderlos al mejor postor y queda a cargo de Ajax Francis, el villano genérico nº4879238p1 con build de rapado militar, sadismo y complejos absurdos. Después de ser torturado diariamente viendo La Lego Película y jugando al Undertale, los poderes de inmortalidad de Wade despiertan y escapa del laboratorio tras hacerlo estallar jurando venganza contra Ajax Francis por desfigurarle.

   Es en ese momento en el que toma la identidad de Muertopiscinas y entra en una espiral de violencia masacrando a todos los socios del malo maloso hasta que da con él en la autopista. Sin embargo, sus brutales acciones no pasan desapercibidas para los X-Men Coloso y Cabeza Nuclear Negasónica Adolescente porque el estudio no podía pagarse otros mutantes, que intentan detener sin éxito a Billarmatao dejando que Ajax Francis escape en el proceso.

   Ajax Francis se venga secuestrando a Vanesa y la lleva a un helicarrier de SHIELD en ruinas en donde tiene su combate final con Piletafallecida. Mancomunidadmarchita mata al malo, se reconcilia con su novia y manda a la mierda al público en la escena postcréditos.

   Y ya está. Dos horas de película resumidas en apenas cuatro párrafos. ¿Por qué? Porque la película no da para más. Que ojo, el punto fuerte de Deadpool no es su guion porque uno no va a ver una peli como esta por su tramita, sino por la acción, el humor y los personajes, que por eso se trata de una comedia de acción, ¿no?

   Bueno, pues gracias a esto de la trama podemos ir directos al mayor punto flaco de la película: el humor, mejor dicho ANTIhumor. Y es que el punto fuerte del concepto de Deadpool es precisamente un humor basado en las disonancias, las referencias y su conocimiento de que es el protagonista de su propia historia, lo que le permite saltarse cualquier regla establecida. Esto, en manos de un guionista competente, podría haber sido una mina de oro comédica, pero los mamelucos al cargo de esta película dijeron «no, que cansa» y en su lugar decidieron rellenar película con todo tipo de mierdas soeces.

   El 90% del «humor» de Deadpool se basa exclusivamente en que los sectores más simiescos del público aplaudan y se meen encima mientras gritan «jaja a dixo huna guarrada xdd» o «jaja eso ca dixo tiene hun dovle sentio juarro xdd», convirtiéndose esta en una película muy CASPOSA muy rápidamente. Por su parte, el 10% restante no es más que lanzar chistes y referencias al aire como si fuesen perdigones a ver si alguno acierta, ya sean memes, referencias o algún gag que haya sido verdaderamente trabajado (ojo, «verdaderamente trabajado» DENTRO de los estándares de esta película).

Ya puestos, aquí les dejo con algo con más cualidades humorísticas que el guionista de esta película.


   «Pero friski enfurruñado, eso que dices no tiene sentido porque la película es para mayores de dieciocho años», se lanzará algún mendrugo a espetarme (ja, ja, ja, ¿pero qué digo? Si este blog no lo lee nadie), lo que me lleva a mi siguiente tema relacionado con el del humor: sí, Deadpool es para mayores de dieciocho años, pero es una restricción MAL HECHA.

   Porque Deadpool perfectamente puede ser un personaje cuyas películas estén dirigidas a un público adulto, y es que no podría ser de cualquier otra forma si se le quiere sacar toda la chicha al personaje. Sin embargo, esta película tiene una restricción de edad de la misma forma que la puede tener cualquier película casposa de fumetas, y es que toda esa imagen de «personaje troll», de canallita y transgresor que le querían dar al personaje con una restricción de edad rápidamente se diluye cuando uno se da cuenta de que realmente no hay nada de interés detrás, solo un sinfín de violencia y «humor» guarro. No es que se le haya dado libertad total al personaje para hacer lo que le dé la gana dentro de su historia, es que necesitaban que la película tuviera una restricción de edad y no sabían cómo obtenerla.

   Apenas nada de su humor funciona realmente, y la violencia por la violencia, cuando sus escenas son tan largas como las que tiene esta película, aburre. Fondosaveriados sabe que está en una película, sí, pero salvo apenas cinco miradas a la cámara y una mención a la cuarta pared no hace nada con ello, pero las escenas de acción conforman prácticamente un tercio del metraje y son tediosas como ellas solas; nada que haya hecho Pollaseca aquí se distingue de lo que hayan hecho otros tantos personajes de su estilo en otras películas, por lo que se añade una sensación de déjà-vu que se hace bien pesada.

   Tal vez lo único que pueda salvar de Deadpool hayan sido los personajes de Weasel, el barman socarrón amigo de Wade, y Dopinder, el taxista indio que vive en un complicado triángulo amoroso. El primero porque probablemente tenga de las mejores frases de la película y el segundo por ser el único gag recurrente en el que se haya puesto un poco más de trabajo… ¡y aun así parece que esté sin terminar!

Después de cancelar Fez 2, Phil Fish ahora se dedica al negocio de las bebidas alcohólicas con nada montada.


   Dopinder aparece dos veces en la película como un taxista que se gana la vida como puede mientras anhela el corazón de su amada, pero el primo de este le roba la novia y Charcorrepentino le sugiere formas de venganza. No es hasta el final de la película hasta cuando descubrimos que Dopinder, en su infinita inocencia, se ha dejado corromper y tiene al primo robanovias atado y torturado en el maletero de su coche; y para remedio de sus males Consorcioparado se deja una mochila de Hello Kitty hasta arriba de armas en el asiento del copiloto justo antes de que el taxista tenga un accidente grave.

   Ahí acaba la cosa. ¿Qué es lo que ocurre? Que precisamente el asunto podría haberse extendido en un gag más aunque fuera corto. Tenemos a un taxista inmigrante que ha tenido un accidente muy grave, de esos en los que viene la policía para investigar, con un hombre hecho polvo secuestrado en el maletero y con una mochila llamativa llena de armas de fuego en el asiento del copiloto. ¿Cómo va nadie a resistirse a hacer una escena así? Ah, claro, porque si no tendríamos que recortar del montaje de cinco minutos en los que Wade y Vanesa follan sin parar durante uno o dos años enteros y eso no lo podemos consentir.

   Y si parece que me ha molestado demasiado este aspecto es porque precisamente lo ha hecho, sobre todo porque tanto el barman como el taxista son los dos únicos seres en toda la película a los que puedo llamar «personajes». El resto del plantel directamente no llega a eso, son anti-personajes, con el resto de secundarios que solo sirven para llevarse las manos a la cabeza cada vez que Pozorrepentino hace algo para resaltar su «canallismo» y su «transgresión» (el equivalente a llevarte a un feo para ligar porque así resaltas tu propio atractivo), una tía que solo vale para ser salvada y un villano que está por estar porque no sirve para nada más.

Descansa en paz, potencial fuente de humor que no tiene nada que ver con chistes guarros...


   Ya para terminar quisiera comentar algo que hizo que me doliera un poco la cabeza cuando lo vi y a lo que aún le sigo dando vueltas: ¿cómo es que Ajax Francis elige un helicarrier de SHIELD en ruinas para la batalla final? Es decir, sé que esto es para que haya un atisbo de canonicidad con el Universo Cinematográfico de Marvel aunque esta sea una película de Sony, pero digo yo que estas cosas deberían estar más vigiladas, ¿no?

   Quiero decir, aun sin armas, un helicarrier sigue siendo un mazacote de hierros del tamaño de una manzana de edificios. ¡A la fuerza tendría que estar más vigilada! Pero no, Ajax Francis se pasea por ahí como Pedro por su casa. A todo esto, ¿por qué usarlo de base de operaciones ahora? ¿Es que no tiene más bases de supervillano? Entonces, ¿dónde ha estado viviendo estos dos últimos años? ¿Debajo de un puente?

   «Es que eres un NECIO, fraile iracundo, porque no has entendido la película. Él hace eso para que Deadpool Masacre no destruya su base», saltará cualquier mamarrachillo con afición a vestirse como un viejo para creerse único y especial. Sin embargo, el plan sigue careciendo de sentido porque esta vez Ajax Francis está seguro de que derrotará de una vez por todas a Juntamientoapagado. E, igualmente, seguimos hablando de un helicarrier apuntalado para que no vuelque.

   «Pero es que criticas la película porque no tiene los gags que te gustan». Lo cual demuestra que hasta yo puedo ser mejor guionista que el de esta bazofia.

   ¿Pero ven? A esto es a lo que me refería antes con el tema del humor desaprovechado: esto es algo que un Deadpool bien hecho podría haber señalado. Pero claro, el esfuerzo cansa; hacer un montaje de dos personas follando durante cinco minutos y luego reducir tu humor a una caspa tan grande que ni con H&S puede quitarse, no.