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sábado, 25 de febrero de 2017

Digimon Adventure Tri 4: ¡se desvela el diabólico plan (de Toei)!

«¿Pero qué más da? ¡Si lo van a comprar igual!»

   ¿Saben ya qué día es hoy? ¡Exacto, el Día de la Bilis! ¡El maravilloso evento bianual en el que vomito mis negras entrañas sobre la cínica máquina sacacuartos que es Digimon Tri! Y es que la prostitución de lo que una vez fuera Digimon Adventure mediante este fanfic tan glorificado como descarado me tiene loquísimo. ¡Me fascina cómo una serie puede ser tan de relleno e innecesaria y al mismo tiempo acertar tantas veces en unas cosas y errar tan penosamente en otras!

   Y es que, si les soy sincero… esta cuarta OVA… ¿no ha estado mal…? ¡QUE OJO, DÉJENME EXPLICARLES! Digo que no ha estado mal, pero los peros se los sigue llevando. Sinceramente, llevaba tiempo esperando descargar mi ira de dios griego sobre lo que iba a ser (noten esas furibundas negritas) el final de la serie esperando el mayor de los desastres, pero realmente esta parte no ha estado mal. SIN EMBARGO, como han podido leer, he hecho referencia a «lo que iba a ser» sobre el final de la serie porque Digimon Tri no termina aquí… y eso se traduce en una nueva serie de críticas negativas. ¡Vamos, que lo que Tri me quita de bilis por una parte, me la da por otra! Así que sí: la reseña viene CARGADITA.



   En una breve recapitulación de las tres partes anteriores, los Niños Elegidos ahora son adolescentes que llevan unas vidas insustanciales hasta que reaparecen sus compañeros digimon acompañados de una serie de monstruos salvajes que provocan el caos por la ciudad. Los antiguos héroes del mundo digital hacen frente a las bestias y poco a poco (MUY poco a poco) se desvela que los digimon están infectados por una especie de virus que los vuelve locos.

   A todo esto, entran en escena Meiko y Meicoomon, respectivamente una niña-felpudo «gome nasai for everything/gome nasai, I know I let you down/gome nasai ’till the end» y un furry a lo Gatomon venido a menos sin personalidad alguna que se hacen amigas de los Niños Elegidos en una serie de capítulos horrendos que se sienten más como autoinsertos en un fanfic que algo escrito por guionistas pagados. A su vez, también aparecen Nilosé y Nimeimporta, un par de agentes del gobierno con nombres 0% memorables y personalidades 100% intercambiables que no dejan de seguir a los chavales por todas partes.

   Y bueno, tras UN MONTÓN de capítulos de vil rellenuto llegamos a descubrir que Meicoomon es el vector de la infección, que Digimon Emperador (el primer gran villano de 02) sigue vivo y que el mundo digital ha sido reseteado, tragándose a los compañeros de digimon de los protagonistas. Los Niños Elegidos viajan al otro mundo a ver qué ha pasado y se encuentran con que sus antiguos compañeros ahora son un grupo de digimon bebés que no se acuerdan de nada.

¡AH, y también un montón de tensión sexual entre estos dos!


   El primer capítulo de la OVA empieza de una forma que realmente me pilló con la guardia baja y que positivamente me sorprendió. En esta secuencia inicial a modo de una película muda se nos confirma algo que todos ya sospechábamos que Nilosé y Nimeimporta fueron realmente los Niños Elegidos originales, antes incluso que los protagonistas de Adventure. En ella vemos a los compañeros digimon de los dos chavales haciendo un enorme sacrificio para evolucionar hasta convertirse en las Bestias Sagradas a cambio de la vida del compañero digimon de Nimeimporta con el fin de sellar a los Amos Oscuros.

   Y… ¿qué quieren que les diga? Esta parte es muy poderosa, pues nos explica el agridulce final que tuvo la primera generación de Niños Elegidos, nos permite conocer sus identidades y resuelve de un plumazo los interrogantes que se formaron al final de la primera temporada sobre unos personajes de los que solo sabíamos cosas mencionadas de pasada. Pero la cosa no termina ahí, ya que la escena está tan bien llevada que realmente parece el final de una temporada de la propia Digimon.

   Los seis minutos que dura me hicieron querer saber más sobre estos dos niños (que ojo, no sus versiones adultas), sobre sus digimon y sobre las cosas por las que habrán pasado. Es más, esta escena me hizo preguntarme por qué no estamos viendo una serie sobre la generación original de Niños Elegidos en vez de volver por enésima vez a los conflictos y traumitas de los creciditos y desaboridos protagonistas de Adventure, cuyas historias ahora mismo solo tratan de aprender OTRA VEZ las lecciones que aprendieron en un pasado de hace seis años que para nosotros se nos traduce en dieciséis del mundo real.

   ¿El resto del capítulo? El resto del capítulo es una larga, larga, laaaaaarga transición entre los eventos del final del último episodio de la OVA anterior y el resto de los de la presente. Aquí, los compañeros digimon de los protagonistas de Adventure no recuerdan a sus humanos y se muestran bastante reticentes a acercarse a ellos pese a los intentos de estos de que les recuerden. Sin embargo, como es de esperar en cualquier cosa venida del país del sol naciente, una rápida merienda con el típico food porn que cualquier estudiante lleva en una tartera se gana la voluntad de los asilvestrados bichos.

   ¿De todos? ¡No! Yokomon (la prevolución de Biyomon) decide que no quiere tocar a Sora ni con un palo de diez metros. Y claro, eso es una fuente de dramas tan grande que ni El Diario de Patricia podría hacer nada para remediarlo, de modo que gran parte de este episodio, del siguiente, del siguiente Y DEL SIGUIENTE tratan precisamente de esto. A Sora le tiran los genes de personaje femenino de shonen y se vuelve tan irritantemente depresiva que ríase usted de los del «haber si me muero» de Twitter, así que para rellenar unos cuantos minutos del reloj vemos a la chavala intentando acercarse a Yokomon y Yokomon mandándola a la mierda por pesada.

   Porque claro, es que ustedes no saben el horror, el trauma, LA TRAGEDIA HUMANA que supone que un ser que es poco menos que una mascota que habla no te recuerde en una serie de circunstancias que (en contexto) son del todo explicables. Vamos, que ahora mismo se pueden morir todos los familiares de uno y no sería capaz de padecer tanto dolor y sufrimiento como la pobre Sora en estos terribles momentos.

   Así que tendremos capítulo y medio yendo sobre esta desgarradora tragicomedia historia de interés humano hasta que haga su aparición…

¡¡¡METAL GEEEEAAAAAAR...!!!

  
   ¡SÍ, COMO LO VEN! ¡El terriblástico Machinedramon resucita de entre los muertos para que las cosas dejen de ser tan coñazo tras episodio y medio de melodrama y cargarse a los protagonistas de un plumazo! Los Niños Elegidos intentan hacer que sus compañeros evolucionen, pero es inútil y todos son salvados por un deus ex machina que los deja en distintas partes de la isla tragados por el ataque de la bestia.

   Al mismo tiempo, en este segundo capítulo las cosas avanzarán a violentos trompicones para que podamos volver a la trama de la serie en una rápida sucesión de eventos paralelos que se resumen en que Meicoomon busca desesperadamente a su amiga por todas partes del mundo en un barato intento de dar pena a la audiencia, Meiko apareciendo de la nada en el Mundo Digimon junto a Sora y Biyomon, y Nilosé descubriendo que su amiga Nimeimporta ha hecho una especie de pacto con una entidad oscura para que le devuelvan el compañero digimon que tuvo de pequeña, aquel que fue sacrificado para que ellos se salvasen.

Si esta escena no acaba a puños en un laboratorio
mientras un otaku se mea encima escondido en un armario,
me sentiré muy decepcionado.

  
   De esta forma, el tercer capítulo comienza realmente con un digimon apareciendo ante Nilosé para soltar un montón de exposición críptica en forma de nombres sin contexto en un intento de reenganchar a la audiencia a la trama en uno de los vertederos de información más desastrosos que he visto en mucho tiempo: en cuatro minutos se menciona de forma seguida la Homeostasis como una especie de dios benigno del mundo digital, la corrupción de Gennai, la traición de una Nimeimporta fanatizada, que Meicoomon es «el Libra» y repeticiones constantes a un tal Yggdrasil que está detrás de todo este asunto.

   Nunca, en ningún momento, se explica ni el contexto, ni la razón, ni la consecuencia de nada de esto; solo nombres, nombres, nombres y más nombres en una especie de disparo de la escopeta narrativa a ver si algún perdigón logra impactar en el interés de unos espectadores que si no fuera por la aparición de Machinedramon ya habrían abandonado la serie (yo el primero). Porque claro, ¿qué costaba explicar un poco más cada cosa? ¡O mejor! ¡¿Qué costaba ENSEÑAR Y NO CONTAR?! ¿Tan grande habría sido el sacrificio de capítulos de rellenuto y fanservice descarado como el de los baños termales para mostrar lo que verdaderamente está pasando en el mundo?

   ¡Y es que esto me cabrea! ¡Estamos en el decimoquinto capítulo de una serie que actualmente tiene dieciséis y aún no sabemos de qué va la trama! Sí, hemos visto cosas de la infección y la relativa importancia de Meiko y Meicoomon, pero entre unas cosas y otras lo anterior al reseteo del Mundo Digimon es pura paja, y lo realmente importante, la conspiración tras el reseteo para liberar todos los males del mundo una vez más son tratados como simples menciones de pasada o apariciones estelares de antiguos villanos como una especie de cameos glorificados.

   Pero eh, que ya se nos ha mencionado que Yggdrasil es el malo maloso de todo el embrollo (aunque sea absurdo porque Yggdrasil fue el villano de Savers, una serie en una continuidad DISTINTA A ADVENTURE), así que, para no ponernos gordos de interés, volvemos a la protagonista de la tragedia humana más grande de todos los tiempos: Sora.

   Sora sigue depresiva y Yokomon sigue hostil hacia ella. Y aquí podemos ver que los guionistas se pillaron los dedos en esto muy fuertemente, puesto que llevamos tres capítulos de lo mismo y sin ningún tipo de avance. Es más, la situación es tan penosa y patética que es Meiko, ¡Meiko!, la que le dice cuatro verdades bien dichas a Sora, la que fuera el personaje femenino más fuerte de la Adventure original, para que deje de comportarse como una imbécil llorica. Al parecer, en estos seis años Sora ha pasado de ser una chica fuerte y madura a una de esas petardas de «consejos vendo pero para mí no tengo», y claro, CANSA.

Sabes que estás siendo muy tontita si hasta la niña polla gome nasai se te pone farruca.


   En esos momentos aparece Digimon Emperador y ataca a las chicas para quedarse con Meicoomon antes de revelar su identidad como Gennai en una de las escenas más extrañas e incómodas que he visto en bastante tiempo.

   Gennai como villano es disfrutable. MUY disfrutable. No entiende de espacios personales ni tabúes a la hora de tocar a nadie sea del sexo que sea o independientemente de su edad, él simplemente actúa sabiendo que lo que hace está mal. Su comportamiento no dista del de un animal desbocado y por ello es altamente disfrutable: es retorcido y es sádico… y le ENCANTA. Su personalidad corrompida es enormemente opuesta a la de antiguos villanos con grandes planes o cuyas personalidades intenten ser sutiles; su plan se lo guarda para él (esto es, cuando se le ocurra al guionista) y mientras tanto goza de su maldad, algo que urgentemente estábamos necesitando en una serie en la que los únicos sentimientos que nos ha despertado hasta ahora son los de apatía y hastío.

   A partir de aquí la serie pegará un subidón adrenalínico con un Gennai enloquecido cabalgando a Machinedramon mientras persigue a los Niños Elegidos por toda la isla después de que estos pudieran reunirse por la gracia de otro deus ex machina que anula la subtrama del grupo separado durante un capítulo entero solo para forzar a Sora, a Yokomon y a Meiko a que tuvieran un momento a solas las tres. Y SIN EMBARGO, el grupo volverá a separarse una vez más con la mitad del grupo en un barco siendo atacados por Metalseadramon y la otra mitad por Machinedramon.

«This is the taste of a puta llorona, Sora Takenouchi».


    Ya por último, el cuarto capítulo consiste en una larga y molona batalla entre los dos grupos de Niños Elegidos y los dos Amos Oscuros. Tai y Matt consiguen hacer que sus digimon megaevolucionen para derrotar a Metalseadramon y los esfuerzos de todos contra Machinedramon permiten que el resto de digimons consigan también evolucionar, especialmente Biyomon, a quien solo le ha bastado que Sora se ponga en la línea de fuego para dejar de comportarse como una cría malcriada y dejar esa enemistad tan forzada. ¡Porque de eso va el poder del amor!

   Oh, y también Patamon alcanza el nivel Híper Campeón. Como la historia lacrimógena de mierda ya la tuvimos en la OVA anterior, el desarrollo de personaje se nos convalida esta vez pese a que técnicamente este Patamon tendría que haber pasado por otro arco de desarrollo de personaje. Pero total, ¡¿qué más da?! ¡¿Qué importa la consistencia en una serie que lleva desde el principio dando palos de ciego?!

   No obstante, los combates no dejan de ser una distracción y Gennai ataca a Meiko para obligar a Meicoomon a liberar su ira contra el mundo evolucionando una vez más, momento en el que termina esta OVA de cara a otros meses más de espera.

   SÍ, COMO LO LEEN: al final las OVAs de Digimon Adventure Tri no van a ser cuatro como una vez anunciaron, sino que ahora van a ser seis. ¡SEIS! ¡Con la quinta parte ya dispuesta a ser lanzada a mediados de este mismo año! Y esto me toca los huevos de mayúscula manera…

Aunque estos no son los únicos huevos
que acabarán tocados como la cosa siga su curso...


   La cínica estrategia de Toei ya ha salido a la luz y ahora, ya sea porque esto lo tuvieran planeado desde un primer momento o porque se pillaron los dedos al meter tanta paja y tan poca chicha, la serie no tendrá dieciséis episodios como una vez dijeron, sino veinticuatro. Esta gente ha visto que, hagan lo que hagan, la peña va a seguir yendo en masa a verla, pagando incluso por ir al cine a ver la serie, y han decidido extenderla. ¡De ahí que gran parte de los capítulos sean un constante desfile de clichés, dramas a la japonesa, fanservice y relleno barato! ¡Porque hagan lo que hagan realmente da igual!

   ¿Que meten tanto relleno que se pillan los dedos con la propia duración de la serie? ¡Lo van a comprar igual! ¿Que la serie lleva doce capítulos seguidos sin trama y que lo poco que hay es básicamente reciclar las lecciones de la Adventure original? ¡Lo van a comprar igual! ¿Que ahora que hemos alargado la serie porque nos pillamos los dedos metemos más rellenuto con un drama que no lleva a ninguna parte? ¡LO VAN A COMPRAR IGUAL!

   Y es que esta es mi mayor crítica hacia esta OVA, que llevamos dieciséis capítulos y es AHORA cuando empezamos a conocer la trama. Y no la conocemos porque la hayamos descubierto de manera natural, ¡ni siquiera eso!, la conocemos porque un personaje cuya función es soltar exposición nos ha mencionado elementos casi aleatorios de la misma de pasada.

   En los dieciséis primeros capítulos de la Adventure original los Niños Elegidos ya habían conocido a sus compañeros digimon, los habían evolucionado, habían terminado la trama Devimon y las Ruedas Negras y Etemon se acababa de revelar como el villano del segundo arco argumental. En los dieciséis primeros capítulos de Digimon 02 ya se nos había presentado a Digimon Emperador y los protagonistas acababan de obtener todos su primera digievolución y estaban descubriendo las segundas. En Tamers los chavales necesitaron dieciséis capítulos para evolucionar a sus compañeros digimon justo a tiempo para la amenaza de los Deva. Y dieciséis capítulos fue lo que Frontier nos dio para que los protagonistas tuvieran sus primeras evoluciones, descubrieran las segundas y se nos presentaran a los villanos de la serie. Y así sucesivamente.

   ¿Pero qué es lo que ha ocurrido en Tri estos dieciséis episodios? Una niña sin peso en la historia se hace amiga de los protagonistas y luchan contra un virus para nada porque el mundo acaba reseteándose y obligando los Niños Elegidos tengan que conocer de cero OTRA VEZ a sus compañeros. ¡Y esto en una serie de (de momento, porque visto lo visto…) veinticuatro capítulos! ¡Y encima teniendo en cuenta que la media de episodios de cada temporada de Digimon ronda los cincuenta! ¿Cómo puede ser que series el doble de largas no pierdan el tiempo en mostrarnos acción y trama a un ritmo trabajado y esta serie, este supuesto homenaje a los fans de la vieja escuela, lleve doce capítulos mirándose el ombligo?

[Inserte aquí referencia obligatoria al Fur-Fun]


   Que ojo, que esta tanda de episodios me ha gustado. ¡Lo digo en serio! La acción es muy buena e intensa, la historia de la primera generación de Niños Elegidos a modo de precuela es interesante y Gennai como villano me gusta aunque sea solo porque es el único personaje que parece disfrutar de algo en una serie en la que todo Cristo se pasa los días debatiendo el sexo de los ángeles o llorando en un rincón.

   Y es que es eso, Digimon Adventure Tri demuestra cada vez más que el equipo de Toei sigue teniendo ese toque que hizo a Digimon Adventure tan única. El gran problema es que Tri no es más que un sacacuartos glorificado y así va, lo cual es triste porque incluso yo admito que preferiría estar viendo una serie sobre la generación original de Niños Elegidos que ver a los protas de Adventure en plan pocho.

   ¿O es que ese era tu plan desde el principio, Toei, hacer que esta serie no sea más que un globo sonda para ver si a alguien le interesa más una serie precuela y engancharnos a ella como un cebo mal plantado?

   Yo lo único que sé es que estoy condenado a seguir reseñando esta maldad de serie hasta 2018.

   Que Dios se apiade de mi alma...

domingo, 25 de septiembre de 2016

Digimon Adventure Tri 3: melodrama a la japonesa.

«Gomen nasai for everything
Gomen nasai, I know I let you down
Gomen nasai till the end
I never needed a friend

Like I do now».
T.A.T.U, Gomen asai.

   Y después de otros seis meses vuelve a aparecer cual odioso examen global Digimon Adventure Tri, la serie que Toei lleva sacando por fascículos desde finales del año pasado para amortizar gastos y forzar expectativas sobre una trama que a priori puede darse con un canto en los dientes si la tacháramos de pedestre e insulsa, todo, cómo no, gracias al rellenuto, al fanservice y a una recién descubierta tensión sexual entre los personajes de Matt y Tai.

   Como a estas alturas de la película tampoco hay mucho que contar a modo de prólogo, dejo los enlaces tanto de la primera parte como de la segunda de esta serie de reseñas porque bien DENSITOS han de ser si al ver el tres del título no han sospechado de la tercera parte y empiezan desde aquí y paso a resumir la escasa sinopsis de todo lo que ha pasado hasta ahora.

   Los Niños Elegidos de la Digimon Adventure original son ahora unos adolescentes con sus insustanciales vidas cargadas de obligaciones en el mundo real que intentan sobrellevar como buenamente pueden y acorde con sus formas de ser. Sin embargo, cuando una serie de digimons invaden este mundo, los compañeros de los Niños Elegidos aparecen para hacerles frente.

   Bajo la intensa vigilancia de una pareja de agentes gubernamentales con menos personalidad que un tablón de madera a los que llamaremos Nilosé y Nimeimporta por sus personalidades intercambiables, nuestros héroes conocen a un estereotipo de niña felpudo llamada Meiko y a su compañera digimon Meicoomon (M&M’s para resumir) que harán las veces de autoinserto de cualquier fanfic mal hecho solo que esto lo debemos considerar canon.

   M&M’s y los Niños Elegidos no tardarán en hacerse amigos aunque sea porque, como cabe esperar de todo fanfic en el que el autor se inserta en la obra, no queda más remedio mientras los segundos tratan de compaginar sus vidas cargadas de compromisos con sus vidas de héroes, llevando a todo tipo de conflictos (unos mejor llevados que otros) y que se saldarán con los respectivos compañeros digimon evolucionando al nivel Híper Campeón (o Cuerpo Supremo, como quieran llamarlo). Sin embargo, las cosas se tornarán oscuras cuando aparece Leomon, el que Kenny de la serie, para morir a manos de un Meicoomon que se descubre como la causa de una infección que está afectando a los digimon; todo ello bajo la supervisión de un revivido Digimon Emperador.

Ah, y también un mural cada vez más grande
sobre la tensión sexual no resuelta entre estos dos.


   La tercera parte abre con un capítulo de transición entre el final de la segunda parte en el que Meicoomon desaparece en un portal interdimencional al finalizar el festival escolar y el nudo de esta minisaga. Protagonizado por Nilosé y Nimeimporta por un lado y Meiko por otro, vemos cómo los primeros siguen siendo personajes vagamente definidos que intentan mantener con la audiencia unos secretos cada vez más transparentes mientras que Meiko ha entrado en un estado de petardez suprema definida por un falso estoicismo seguido de episodios de pánico y lloriqueos. Lástima que estos tres personajes sean tan SOSOS, porque al final, a pesar de tanto dramatismo y tanta tensión, no consiguen sacarme de mi indiferencia inicial hacia los tres.

   En temas del argumento, la infección de Meicoomon se ha extendido a ordenadores y aviones de todo el mundo. Las máquinas empiezan a fallar de forma cada vez más frecuente y que exasperan a Izzy, el genio informático, que no es capaz de dar con la clave y se pasa noches sin dormir, lo que afecta a su comportamiento. Sin embargo, a pesar de las peleas y competiciones entre los Niños Elegidos de quién se saca más la chorra (que pueden o no ser literales en el caso de Matt y Tai), es el propio Matt quien decide hacer lo sensato y verse con los agentes gubernamentales N&N para sacar respuestas en forma de un documento secreto.

   El segundo capítulo ya nos mete más en situación y empieza fuertecito cuando T.K visita a Izzy en el laboratorio en el que está investigando la infección. Patamon quiere ver a su humano y se escapa del área de contención diseñada para que los compañeros digimon no se vean afectados, con tal mala PATA (las piedras las espero a la salida) de que se infecta al instante e incluso ataca a T.K sin que nadie más se dé cuenta. Ante eso, el chaval solo tiene una opción lógica: comentarle a Izzy y a los demás lo sucedido e idear una cura rápida para que la infección no se extienda más.

   SIN EMBARGO, T.K, como es japonés, hace lo que cualquier japonés hace en una situación tan grave como esta: callarse como una puta y ocultar lo que pasa mientras aún hay solución, llevarse a Patamon a casa aun a riesgo de expandir la infección y poner en peligro a sus compañeros, dar al digimon por muerto y entrar preventivamente en las primeras fases del luto, engañar a los demás para que saquen de la zona de contención más a menudo a sus compañeros digimon a sabiendas de que podría pasarles lo que a ellos y, cuando el problema se haya agravado tanto que ya no tenga solución, lamentarse y llorar porque nadie hizo nada al respecto a la espera de que el problema se solucione solo. ¡Y ADIVINEN QUÉ ES LO QUE SUCEDE!

   Con esto de premisa, tendremos un capítulo casi de relleno en el que veremos a T.K actuando completamente fuera de personaje, mintiendo a sus amigos y poniendo tanto sus vidas como las de sus compañeros digimon en peligro (incluso Matt llega a confrontarle para saber qué es lo que oculta a modo de última advertencia y T.K decide mentirle a la cara para salirse por la tangente) mientras la petarda de Meiko intenta batir el Record Guinness en cuántas veces puede disculparse al minuto por cosas que no tienen nada que ver con ella como el felpudo humano que es.

   Lo único interesante, como es habitual en esta serie, ocurre cerca del final: un apagón masivo deja sin electricidad a Japón solo para que un mensaje amenazador de parte de los digimon ilumine el país anunciando el fin del mundo humano y que Kari, como buen arquetipo mesiánico que es, acaba siendo poseída por una fuerza misteriosa. Y con esas terminamos capítulo porque, una vez más, los que guionizan esta serie no son los guionistas, sino el equipo de marketing.

Es MUY JODIDO que Patamon, el digimon más infantil y optimista de todos,
tenga más huevos que T.K en esta situación.


   Patamon abre el tercer capítulo demostrando ser el personaje que más huevos tiene de toda la serie pidiéndoles a sus otros amigos digimon que acaben con él sin piedad si llegara a terminar de infectarse, momento en el que una Kari poseída se acerca a ellos. A través de ella habla una voz que anuncia que es demasiado tarde para salvar el mundo digital y que lo mejor que se puede hacer a estas alturas es un borrado del sistema que ocurrirá la próxima vez que Meicoomon vuelva a aparecer en el mundo humano.

   Kari pierde el conocimiento y la voz desaparece. Las palabras de la entidad sientan como un mazazo a los digimon, quienes son conscientes de que resetear el sistema operativo del mundo digital, aunque sea lo único capaz de salvar el multiverso, conllevaría sacrificar quiénes son ellos y los recuerdos de sus compañeros humanos. Aun así, deciden que lo mejor será seguir con el plan y pasar las últimas horas que les quedan de vida junto a los Niños Elegidos.

   El capítulo entero estará dedicado entonces a cómo los compañeros digimon, a menudo y tradicionalmente vistos como una extensión de la personalidad de los personajes principales de cada temporada, adquieren un gran desarrollo como personajes propiamente dichos. El capítulo es muy agridulce y todos los momentos conllevan una sentimentalidad aplastante pero bien llevada que termina con parte de los digimon confesando a sus humanos que la solución más viable es el reinicio y que están dispuestos a sacrificarse por el multiverso.

   Por su parte, Izzy descubre que la anomalía es un cambio radical en el código del sistema del mundo digital y ello arrastra el código de las realidades del multiverso. El chico se mortifica pensando en que, a pesar de todos sus conocimientos, estos son demasiado limitados para la tarea, pero Tentomon le anima a seguir. Todavía tienen tiempo hasta que aparezca Meicoomon…

   Como pueden apreciar, este capítulo es muy especial en tanto en cuanto, salvo por el sumidero de exposición inicial muy convenientemente descubierto, son los digimon los verdaderos protagonistas, cada uno llevando a su modo sus propias crónicas de una muerte anunciada mientras cargan con el peso del universo en sus espaldas. Esta vez el villano no es un enemigo físico como sus anteriores adversarios, sino un desastre natural, una especie de enfermedad congénita que les afecta a todos y contra la que no tienen otra solución que sacrificarse antes de que haya más bajas.

   Se trata, sin dudas, de un episodio especialmente sentimental en el que sus protagonistas viven una situación totalmente novedosa y devastadora para ellos y que les hace sacar lo mejor de sí mismos sin melodramas ni japonesadas, sino un estoicismo verdadero y agridulce genialmente dirigido. 

¡Es la hora de los furries!


   El cuarto capítulo se convierte entonces en la contraparte del tercero al estar dedicado enteramente a la acción. Y, aunque POR FIN, tras incontables capítulos de aburrido y tedioso relleno por conflictos que se habrían resuelto si los personajes no fueran retrasados, empezamos con la acción, el cumplimiento de este prospecto se vuelve un lúgubre recordatorio de que el fin está cerca.

  Meicoomon, esta vez convertida en un furry sexualizado que amenaza con quitarle el puesto de Reina del Porno a Renamon, vuelve a aparecer en Odaiba para causar problemas y los Niños Elegidos junto a sus compañeros digimon luchan para detenerla y devolverla a la distorsión. Sin embargo, la infección de Patamon y el hecho de que la propia Meicoomon sea el vector de la enfermedad hará que los digimon protagonistas sucumban uno a uno a la infección de forma más que trágica.

   Los combates de este capítulo son sin duda su punto más fuerte. ¡Por fin tenemos la acción que tanto tiempo se nos había negado! Y eso que realmente, más que un combate, es un tira y afloja entre el grupo de digimon protagonistas y Meicoomon para que no salga de la distorsión. Pero al mismo tiempo es ahí donde entra la infección en juego, pues cuanto más luchan todos, más vulnerables se vuelven a la enfermedad, que acaba por controlarlos a todos para volverlos bestias salvajes en otra escena genialmente dirigida. Uno a uno van sucumbiendo a la enfermedad, olvidando quiénes son ellos y quiénes son sus amigos para perseguir y destruir cualquiera cosa que detecten como un enemigo.

   Lo peor del asunto viene cuando Izzy descubre que el Reboot causado por Meicoomon ocurrirá en menos de diez minutos. Izzy y Tentomon van a ayudar, pero es demasiado tarde y solo pueden procesar un campo protector para salvaguardar los datos de los compañeros digimon a modo de copia de seguridad. Sin embargo, y pese a la megaevolución de Tentomon en HerculesKabuterimon, lo único que pueden hacer los Niños Elegidos es ver, impotentes, cómo todos sus compañeros son tragados por la grieta interdimensional y son borrados de la existencia.

¡Ya sabéis, niños! ¡Si alguna vez ponéis en peligro a vuestros amigos,
recordad que todo se puede solucionar echando balones fuera y llorando mucho!
¡Así todo se solucionará no os sentiréis culpables de nada!


   El último capítulo empieza una semana después de los acontecimientos del tercer episodio y del borrado de los digimon. Unos Niños Elegidos derrotados y deprimidos no consiguen afrontar la pérdida de sus compañeros, de modo que deciden viajar al mundo digital a ver qué es lo que está pasando y volver a encontrarse con sus digimon aunque estos ya no les recuerden.

   Es en ese momento en el que se reúnen en el lugar en el que apareció Meicoomon y, con la ayuda del dispositivo digital de una Nimeimporta que de repente empieza a comportarse de forma más sospechosa que lo habitual, consiguen volver al Mundo Digimon (dispositivo digital que, por cierto, se parece demasiado al de Ken Ichijouji), dejando a la tonta Meiko atrás y bien que hacen.

   El Mundo Digimon en este capítulo no es nada del otro mundo (pun not intended, esta vez de verdad), pues empiezan en un bosque genérico que se supone que es la localización a la que llegaron la primera vez en la serie original, salvo que el estilo de dibujo pasa a ser uno más moderno y con algún que otro efecto glitcheado. Sin embargo, los protagonistas acaban encontrándose con Alphamon, que lucha contra otro digimon gigante en nivel Híper Campeón, haciéndoles sospechar que algo extraño está pasando, pues o esos digimon han encontrado una forma de evitar ser reseteados o es que algo ha pasado que les ha permitido evolucionar más rápido de lo normal.

   Pero poco tiempo tienen para pensar, pues en ese momento oyen el silbato de Kari en la distancia. Los chavales corren en su dirección y se encuentran en el icónico claro del tranvía a las versiones bebés de sus respectivos compañeros digimon jugando con el silbato. Los digimon no recuerdan a los humanos y al principio tienen sus reservas, pero al final aceptan que los Niños Elegidos se les acerquen para presentarse.

   Sin embargo, la cándida escena está siendo presenciada desde la lejanía de Digimon Emperador, quien tampoco ha sido borrado. Tras él aparece Nimeimporta con cara de mala y el Emperador se presenta como… GENNAI. ¡Sí, Gennai, el misterioso anciano (y en 02 jovenzano) que ayudó en varias ocasiones a los Niños Elegidos! Pero eso no es todo, ya que desde las sombras una tercera presencia los está espiando a todos: Meicoomon.



   En líneas generales, la tercera OVA de Digimon Tri puede catalogarse como la mejor de las tres. Y eso no es un cumplido, ya que era muy difícil a estas alturas seguir provocando los niveles de apatía que esta serie estaba generando, sobre todo tras una segunda OVA cargada de fanservice y relleno canónico.

   La fría mano del departamento de marketing se hace notar una vez más y los capítulos buenos aparecen tras hacernos tragar un capítulo de transición y uno un MEGADRAMÓN japonés protagonizado por el tonto de T.K para luego mostrarnos un capítulo silencioso y emocional sobre los compañeros digimon pasando sus últimos momentos de vida junto a sus humanos, un capítulo dedicado a un intenso combate y un último episodio de nuevo de transición en el que apiñan todo lo interesante para acabar en un cliffhanger de cara al clímax final.

   El conflicto una vez más vuelve a estar mal conseguido, pues la historia de T.K, aparte de ser la quintaesencia del egoísmo y una situación completamente fuera de personaje para él (quien no deja de ser el paradigma de la esperanza y alguien que antepone la seguridad de sus amigos a la suya propia), queda reducida a nada cuando al capítulo siguiente un deus ex machina posee a Kari para soltar exposición sobre el Reboot, un acontecimiento trágico pero extrañamente conveniente y que se convierte en el nuevo conflicto (conflicto que luego el resto de Niños Elegidos descubre por su cuenta, haciendo del «sacrificio» de T.K un sinsentido mayor).

   Pero aparte, si algo adolece esta OVA en la parte expositiva, ese algo es que (salvo el Reboot) nada aporta nueva información y que nadie hace tampoco NADA con dicha información: ya sabíamos que Meicoomon era el vector de la infección y eventualmente todos los Niños Elegidos acaban descubriendo las consecuencias del Reboot y ninguno hace nada, ¡nadie reacciona! Tenemos una crónica de una muerte anunciada y ninguno de los personajes humanos parece sentir nada en absoluto, dejando, irónicamente, a T.K, en toda su imbecilidad melodramática, como el único personaje que no está muerto por dentro.

   Nilosé y Nimeimporta ganan paulatinamente más protagonismo, pero solo porque tienen más tiempo de pantalla. En el fondo no dejan de ser unos personajes planos cuyo único rasgo de personalidad es «ser misteriosos», y aunque Nimeimporta muestre al final rasgos de ser una villana en todo este asunto, sigue teniendo la personalidad de una suela de un zapato.

   Y lo mismo pasa con la odiosa Meiko: aquí veremos a su arquetimo de niña felpudo con el «gomenasai» en la boca para todas las frases que suelta y juro por Dios que si hiciera un juego de beber sobre las veces en las que se disculpa por cualquier cosa, moriría de CIRROSIS y no habría llegado al tercer capítulo. Meiko es un personaje cada vez más odioso e innecesario cuyo aporte a la serie sigue siendo ahora tan nulo como lo fue en su primera aparición y se siente cada vez más, precisamente, como un autoinserto de un fanfic cutre que un personaje del mismo mundo que los Niños Elegidos.

   En definitiva, la tercera OVA de Digimon Tri mejora el interés que pueda tener uno por serie solo porque en ella empieza la acción ascendente antes del clímax. Pero los melodramas baratos japoneses, los personajes odiosos y los vertederos de exposición siguen siendo la muestra de que narrativamente la serie sigue siendo igual de insulsa, y ya el hecho de que termine en un cliffhanger que nos haga esperar hasta febrero no es más que la sal en una herida cada vez más grande.

¡FOLLAD YA!


   ACTUALIZACIÓN: ya está disponible la reseña de la cuarta OVA de Digimon Adventure Tri. Si desean leerla, no tienen más que seguir este otro enlace.

sábado, 12 de marzo de 2016

Digimon Adventure Tri 2: fanservice, fanservice Y MÁS FANSERVICE.

«—¡Dios mío, han matado a Kenny!
—¡Hijos de puta!».
Stan Marsh y Kyle Broflovski, South Park.

   De nuevo la «espera» vuelve a tocar a su fin, y tras seis meses sin saber nada de ello regresa la segunda parte de Digimon Adventure Tri, la OVA a modo de secuela de las dos primeras temporadas de la franquicia Digimon (las buenas, vamos).

   Tras una sentida pero al mismo tiempo bochornosa primera parte de la que ya hablé en este insigne blog (entrada que recomiendo leer para que no pierdan comba del asunto), Digimon Adventure Tri vuelve a la carga con Toei habiendo reducido el tiempo de espera arbitrario de un año entero a unos seis meses. Y quién sabe, a lo mejor la siguiente vez tenemos suerte y emiten la tercera parte de aquí a unos tres meses. ¡O a uno! ¿Se imaginan qué locura? ¡Porque no podemos tener una serie que emitan de seguido semanalmente como las personas normales! Obviamente porque nadie en su sano juicio, y repito, EN SU SANO JUICIO, va a esperar un año entero a que echen cuatro capítulos más de una serie, sobre todo cuando ya está terminada y han tenido dieciséis años para planificarla y emitirla.


Ejemplo de persona que NO está en su sano juicio.


   Pero a lo que íbamos. Como bien recordarán, y de nuevo dejo enlace a la primera parte para que no sean ustedes unos cafres y se quejen de no saber de qué hablo, Digimon Adventure Tri trataba de la vuelta de uno Niños Elegidos originales ya creciditos y con unas vidas llenas de obligaciones y quehaceres al asunto de salvar la Tierra y el Mundo Digimon de la amenaza de marras, esta vez en anomalías espaciotemporales que soltaban digimons infectados de algo que les enloquece a la par que les vuelve más fuertes (o como yo lo llamo, «excusa para meter a los bichos más nostálgicos de la serie con una justificación para que los digimon de los Niños Elegidos tengan problemas para luchar contra ellos aun habiendo alcanzado el poder máximo y ya de paso no tener que idear más monstruitos»).

   La serie se centra principalmente en explorar los temas de la madurez y el crecimiento, de cómo estos chicos han dejado de ser niños y ahora están entrando en la edad adulta, por lo que a la hora de proteger el mundo se genera el mayor de sus conflictos al tener que decidir entre esto e interrumpir sus vidas llenas de compromisos. Irónicamente, este toque adulto dirigido precisamente a los fans que hemos crecido con la serie es uno de sus puntos más fuertes porque otorga una tridimensionalidad  a los personajes nunca vista en la serie hasta ahora, dotándolos de una mayor profundidad más allá de los arquetipos manganimescos de los que partieron en un principio.

   Por desgracia, este también es su punto más débil, pues son japoneses los que están a cargo de estas temáticas y en demasiadas ocasiones Japón nos ha demostrado que no tiene ni idea de cómo tratar personajes que no sean estereotipos ni temas de una forma realista, así que cuando los Niños Elegidos entran en un conflicto personal o de intereses con otros, en vez de hablar las cosas como las personas normales se enfurruñarán, se deprimirán o directamente llegarán a los puños para volver con el rabo entre las piernas al día siguiente. ¿Lo peor del asunto? Que la tendencia continúa en este fascículo también, así que vayan vacunándose contra la vergüencita ajena y el dramita inexistente.

Lasciate ogni speranza, voi ch'entrate.


   La segunda parte nos presenta formalmente a dos personajes que aparecieron de refilón en la primera: una chica llamada Meiko que se revela que es una Niña Elegida y su compañera digimon Meicoomon.

   Meiko es un personaje odioso que solo se compone de un único arquetipo muy molesto en una serie que trata, irónicamente, de crear una personalidad completa a sus protagonistas: es el estereotipo de chica monjil y con gafas que siempre se disculpa por todo y que es incapaz de decir dos palabras seguidas sin morirse de la vergüenza. Vamos, un auténtico felpudo. Y Meicoomon no es más que otro token gatuno, una suerte de Gatomon infantiloide para ahorrarle la indignidad a la propia Gatomon de convertirse en algo que no es.

   Meiko y Meicoomon (a partir de ahora M&M) viven vigiladas en todo momento por los dos agentes del gobierno que ayudaron a los Niños Elegidos a reunirse con sus compañeros digimon en la primera parte y que ahora por ello intentan ser personajes en esta OVA, pero son tan sosos y aburridos y su historia a lo Pimpinela de «ni contigo ni sin ti» me interesa tan poco que si me preguntaran por sus nombres diría que se llaman Nilosé y Nimeimporta.

   El caso es que M&M andan siempre monitorizadas por Nilosé y Nimeimporta, casi como si fuera en régimen de testigos protegidos. Pero al ver que se llevan bien con los Niños Elegidos, deciden permitir que estas se vayan por ahí con ellos, y aquí empieza una tanda de cuatro capítulos que perfectamente puede resumirse en una palabra de cuatro sílabas: RE-LLE-NU-TO.

Aquí los únicos M&M's con más personalidad que verán ustedes en este blog.


   El primer episodio abre con Ogremon infectado luchando con Leomon en la Ciudad del Comienzo rodeados de digihuevos rotos aparentemente por el primero. Durante el combate Ogremon consigue herir a Leomon y huir, pero este no se detiene y le persigue. Todo esto mientras la siniestra presencia de Digimon Emperador (SÍ, EL PUTO DIGIMON EMPERADOR) observa complacido.

   Apenas ha pasado un minuto y esta segunda parte ha empezado de una forma extremadamente potente: dos históricos de la serie luchando en un ambiente inocente corrompido de maldad; Ogremon, que acabó siendo un aliado de los Niños Elegidos, ha sido infectado; el valiente Leomon podría acabar igual y sin embargo no se rinde en su intento de detenerle, y todo esto ante la presencia de uno de los villanos más memorables de toda la franquicia y al que ya todos considerábamos desaparecido. Un principio INMEJORABLE que carga las pilas y promete un segundo cuarteto cargado de intrigas y acción.

   ¿Y cuál es la mejor forma de seguir un capítulo que ha abierto de una forma tan magnífica? Hacer que los Niños elegidos pasen un día en unos baños termales.

   ¡SÍ, COMO LO LEEN!

   Lo único interesante que ocurre en este episodio es, LITERALMENTE, el primer minuto. Todo lo demás que ocurre es un miserable capítulo de relleno en el que no pasa absolutamente nada: no hay combates, no hay avance en la trama, no hay desarrollo de los personajes… Son los Niños Elegidos pasando el día en una termas acompañados de las PETARDAS de M&M y bajo la vigilancia de Nilosé y Nimeimporta. ¡Pero eh, al menos podemos meter a Matt y a Tai juntitos en una sauna a salvo de toda mirada indiscreta! ¡Porque aún seguimos con la bromita de hacerles gays para que los otakus tengan algo con lo que pajearse!

   Y es que si de algo sirve esta segunda parte es para hacer un juego de beber que consista en pegar un trago cada vez que Matt y Tai tienen momentos íntimos a solas o las cosas que se digan entre ellos puedan sacarse fuera de su contexto para tener significados sexuales. Y no bromeo. Porque si en la primera parte teníamos a ambos personajes desprendiendo hormonas el uno para el otro, aquí lo raro es no verlos buscando un momento para forzar una relación que ha salido completamente de la nada porque a los guionistas japoneses de turno les picaba la entrepierna ese día.

   Todo esto sin mencionar la desfachatez que es dividir por fragmentos una serie para emitirla en periodos arbitrarios de tiempo (incluso he oído que en Japón estos bloques están reconvertidos EN PELÍCULAS para que la gente vaya a verlos al cine; pagando, por supuesto) y encima metan capítulos de auténtico relleno. Y es que de esto se componen literalmente tres cuartos de esta tanda: relleno, relleno, relleno y trama, y aun así el que tiene trama tiene sus buenas dosis de relleno también.

A partir de aquí... Bueno, ya saben como continúa.


   Y como no pasa nada destacable en este capítulo, paso al siguiente. Aquí las cosas se ponen medianamente interesantes porque nos presentan formalmente los conflictos de Mimí y Joe. ¿Recuerdan cuando en la primera parte se centraron en el conflicto entre Tai y Matt de salir del armario si luchar o no y las consecuencias que traería? Pues al parecer, cada bloque de capítulos nos traerá un conflicto para centrarse en el desarrollo de otros dos personajes, lo cual me parece una idea estupenda, ya que de esta forma también se enlaza con la trama que cada tanda tenga en su momento.

   Aquí, Mimí planea montar una cafetería estilo Hooters (mejor no pregunten) para el festival escolar y necesita la ayuda de la inútil de Meiko para el diseño de los trajes. El qué habrá visto en la petarda esta para que le eche una mano es algo que ni yo puedo entender pero en ese momento Ogremon aparece y ataca a las chicas, que reciben órdenes de esconderse y esperar a que lleguen refuerzos. Sin embargo, la impulsividad de Mimí hace Togemon derribe sin querer a un helicóptero de televisión que estaba grabando el evento, aumentando la psicosis colectiva de la sociedad contra los digimon y dejando a la joven en mal lugar tanto con sus compañeros como en el instituto cuando se enteran de que esta está implicada de alguna forma en la invasión.

   Por su parte, Joe sigue enfrascado en sus estudios, matándose por conseguir las mejores notas posibles y sacrificando su tiempo para luchar contra la invasión y hasta para estar con su compañero Gomamon. De hecho, conforme avanza su arco argumental, podremos ver cómo la presencia de este tortura al estudiante a modo de un recordatorio que desea olvidar, y tanto es así que Gomamon, dolido por los continuos rechazos de Joe, le abandona, mientras que este acaba destrozado al seguir sin saber qué sacrificar, si los responsabilidades o sus amigos, maldiciendo incluso el ser un Niño Elegido.

   Y ESTE es un momento poderoso. Porque Joe realmente nunca ha sido un personaje carismático o importante, sino que más bien ha sido más de relleno y un apoyo a la hora de combatir, por lo que es normal que precisamente sea él quien tenga estos sentimientos, pero es que además como personaje él siempre ha estado muy centrado en sus estudios, así que este conflicto le queda como un guante y reitera la temática sobre la madurez de Tri.

Luego volvemos a tener cosas como esta.

  
   Por último, Seanbeanmon Leomon aparece para advertir a los Niños Elegidos del desastre que está ocurriendo en el Mundo Digital y se queda con ellos para idear un plan, revelando que lo que primero que apareció fue la infección y después las anomalías, de modo que las segundas son consecuencia de la primera y con esto acaba el resumen de un segundo capítulo con bastante trama pero muy afectado por el relleno y el fanservice.

   El tercer episodio no deja de ser relleno absurdo salpicado con gotitas de trama para hacer ver como que ha habido un trabajo detrás. Básicamente, Izzy recibe un mensaje misterioso en código del Mundo Digital sobre obtener poder y la oscuridad y empieza a investigar a la vez que Nilosé y Nimeimporta reciben un aviso de que próximamente se abrirá otra anomalía.

   ¿El resto del episodio? Mimí hace frente a su crisis personal y decide que la mejor forma de afrontar la egolatría es seguir comportándose como una ególatra, así que a pesar de que el consejo estudiantil del instituto desaprobara la decisión de esta de abrir una cafetería calenturienta, ella lo hace igual. ¡Con dos cojones! Ah, y se lleva al felpudo con gafas para hacer el tonto y eso.

   Lo único salvable son las esporádicas apariciones de Digimon Emperador espiando a los protagonistas desde la sombra y…



   … que se abre por fin otra brecha dimensional, dando pie ya por fin al último capítulo.

   Es aquí cuando verdaderamente las cosas se ponen tensas y verdaderamente interesantes: de la brecha aparece Digimon Emperador y secuestra a Meicoomon. Palmon y Gomamon se adentran en la anomalía para salvarla pero se dan cuenta de que sus compañeros humanos no pueden introducirse, por lo que Leomon decide entrar también para proteger a ambos digimons, que en sus fases infantiles están prácticamente indefensos. Ya en el vacío oscuro, Digimon Emperador invoca a Imperialdramon, el digimon definitivo del grupo de 02 para masacrar a los tres intrusos, que poco pueden hacer contra la bestia, a la vez que Leomon empieza a sucumbir a la infección.

   Kari decide que ya es suficiente y se enfrenta a Joe, para que a ver a Gomamon porque está en peligro y manifestándole que si estaba buscando una razón para luchar, esta es su respuesta. El chico no se lo piensa dos veces y acude a la ayuda de compañero admitiendo su falta de pragmatismo, lo que permite a Gomamon megaevolucionar (recordatorio amistoso de que este término es originario de Digimon, no de Pokémon) en Vikemon, su forma suprema, a la vez que Mimí empaña el momento con el tema del egocentrismo para sacarse una excusa con la que Palmon megaevolucione a Rosemon.

   Los dos hipercampeones derrotan a Imperialdramon y Digimon Emperador huye dejando marchar a Meicoomon. Leomon resiste la infección y saca del vacío a Meicoomon, pero de repente esta enloquece, se transforma y mata a su salvador, huyendo por la anomalía antes de que se cerrase del todo. Niños elegidos y público se quedan boquiabiertos y el capítulo termina con Nimeimporta lanzando la hipótesis de que Meicoomon es la causante de la infección.

Murió como vivió: como un spoiler andante.


   Por lo general, y a pesar del relleno, la segunda parte de Digimon Adventure Tri presenta una ligera mejoría con respecto a la primera, que a fin de cuentas no deja de ser un prólogo a lo que estaba por llegar. Aquí conseguimos adentrarnos un poco más en la historia y por fin podemos ver qué ha sucedido con los protagonistas de 02 después de que hubieran sido derrotados al principio de la primera parte, con sus digimons y Ken Ichijouji infectados (recordemos que el segundo nunca pudo quitarse las semillas de oscuridad y que estas no dejan de ser los fragmentos de otro digimon).

   Los conflictos personales de Joe y Mimí están bastante mejor llevados que los de Tai y Matt al menos porque aquí no consiguen llegar a las manos por tonterías, aunque de los dos del presente bloque prefiero infinitamente más el de Joe al ser el más realista y complejo, pues el de Mimí no deja de ser que tiene problemas por «ser Mimí» y se soluciona el asunto «siendo Mimí», vamos LO QUE LLEVA OCURRIENDO DESDE LA SERIE ORIGINAL

   La aparición de Nilosé y Nimeimporta es más grande que en la vez anterior y su conversión en personajes casi principales y conocimiento del Mundo Digimon da a entender que ellos mismos hayan sido en su día Niños Elegidos (y de hecho, en  Adventure se dejó en el aire que antes que los que conocemos hubo una generación anterior), pero al ser unos personajes tan extremadamente sosos se convierten en lo más olvidable de la serie por el momento.

   De momento, y yendo la serie como va, no recomendaría ponerse al día con ella y esperar al tercer bloque, ya que el rellenuto, el fanservice descarado, el intento de meter a calzador una relación entre Matt y Tai, y los personajes HORRENDOS como son los dos agentes o M&M’s hacen que esta se convierta en una experiencia igual de vacía que la del primer bloque. Es decir, la serie completa puede que sea más que la suma de sus partes, pero de momento dichas partes no tienen valor por sí mismo hasta que lleguen a unirse o, directamente, tengan algo que contar, pues narrar es mucho más que lanzar elementos sueltos de la trama como si se disparase una escopeta de perdigones.

   ACTUALIZACIÓN: ya está disponible la reseña de la tercera OVA de Digimon Adventure Tri. Si desean leerla, no tienen más que seguir este enlace.

 ACTUALIZACIÓN 2: ya está disponible la reseña de la cuarta OVA de Digimon Adventure Tri. Si desean leerla, no tienen más que seguir este otro enlace.