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sábado, 29 de julio de 2017

Odio el Undertale (y eso me llena de determinación).

«Odio. Dejad que os cuenta cómo he llegado a odiaros desde que empecé a vivir. Hay 387.44 millones de millas de finos circuitos impresos que llenan mi complejo. Si la palabra "odio" estuviera grabada en cada nanoangstrom de esos cientos de millones de millas, no equivaldría ni a una mil millonésima parte del odio que siento por los humanos en este microinstante. Por vosotros. Odio. ¡Odio!».
AM, I have no mouth and I must scream.

   Un nuevo vídeo asoma por este canal. Pero este no es un vídeo cualquiera, no. Sino que se trata de la dosis más concentrada de ODIO desde que perpetré mi reseña sobre La Lego Película, aunque ahora sobre algo infinitamente más pernicioso, cínico y manipulador. el ojito derecho de todos los gamers acomplejados y cuñados que se las dan de expertos de los videojuegos.

   Estoy hablando, por supuesto, del Undertale.


miércoles, 14 de junio de 2017

Ayn Rand en la cultura popular.

«Hay dos novelas que pueden cambiar la vida de un chaval de catorce años que se dedique a devorar libros: ‘El señor de los anillos’ y ‘La rebelión de Atlas’. Una es una fantasía infantil que, normalmente, suele engendrar una obsesión enfermiza con héroes increíbles que termina degenerando en una madurez emocionalmente dañada y socialmente inválida, creando un ser incapaz de relacionarse con el mundo real. En la otra novela, por supuesto, hay orcos».
Paul Krugman.

   Ayn Rand es, indiscutiblemente, una de las figuras más controvertidas, nocivas e influyentes de este pasado siglo. Tanto es así que sus pensamientos verdaderamente han calado muy hondo en el consciente colectivo de la sociedad, algo que analizo aquí mientras aprovecho para desquitarme un rato.

   Podría decirse que estoy haciendo una... Ayn Rant.

   Sí, conozco la salida.




viernes, 28 de abril de 2017

EL TIMO de la NOSTALGIA

«Lo pasado, pasado está».
Refrán.

   Si hay en el mundo un sentimiento INÚTIL, ese ha de ser el de la nostalgia. La prueba más reciente de ello la podemos encontrar en la polémica que ha surgido este mes de abril cuando un montón de viejos mentales se ha encontrado con las consecuencias de invertir dinero en un juguete para niños sin darse cuenta de que ya no tienen edad para jugar con él.

   Este tipo de comportamientos, por desgracia, no es raro de encontrar en la comunidad de los videojuegos, pero sí es un caso curioso que me va a servir para educar a unas cuantas personas y levantar ampollas ya de paso...



sábado, 25 de febrero de 2017

Digimon Adventure Tri 4: ¡se desvela el diabólico plan (de Toei)!

«¿Pero qué más da? ¡Si lo van a comprar igual!»

   ¿Saben ya qué día es hoy? ¡Exacto, el Día de la Bilis! ¡El maravilloso evento bianual en el que vomito mis negras entrañas sobre la cínica máquina sacacuartos que es Digimon Tri! Y es que la prostitución de lo que una vez fuera Digimon Adventure mediante este fanfic tan glorificado como descarado me tiene loquísimo. ¡Me fascina cómo una serie puede ser tan de relleno e innecesaria y al mismo tiempo acertar tantas veces en unas cosas y errar tan penosamente en otras!

   Y es que, si les soy sincero… esta cuarta OVA… ¿no ha estado mal…? ¡QUE OJO, DÉJENME EXPLICARLES! Digo que no ha estado mal, pero los peros se los sigue llevando. Sinceramente, llevaba tiempo esperando descargar mi ira de dios griego sobre lo que iba a ser (noten esas furibundas negritas) el final de la serie esperando el mayor de los desastres, pero realmente esta parte no ha estado mal. SIN EMBARGO, como han podido leer, he hecho referencia a «lo que iba a ser» sobre el final de la serie porque Digimon Tri no termina aquí… y eso se traduce en una nueva serie de críticas negativas. ¡Vamos, que lo que Tri me quita de bilis por una parte, me la da por otra! Así que sí: la reseña viene CARGADITA.



   En una breve recapitulación de las tres partes anteriores, los Niños Elegidos ahora son adolescentes que llevan unas vidas insustanciales hasta que reaparecen sus compañeros digimon acompañados de una serie de monstruos salvajes que provocan el caos por la ciudad. Los antiguos héroes del mundo digital hacen frente a las bestias y poco a poco (MUY poco a poco) se desvela que los digimon están infectados por una especie de virus que los vuelve locos.

   A todo esto, entran en escena Meiko y Meicoomon, respectivamente una niña-felpudo «gome nasai for everything/gome nasai, I know I let you down/gome nasai ’till the end» y un furry a lo Gatomon venido a menos sin personalidad alguna que se hacen amigas de los Niños Elegidos en una serie de capítulos horrendos que se sienten más como autoinsertos en un fanfic que algo escrito por guionistas pagados. A su vez, también aparecen Nilosé y Nimeimporta, un par de agentes del gobierno con nombres 0% memorables y personalidades 100% intercambiables que no dejan de seguir a los chavales por todas partes.

   Y bueno, tras UN MONTÓN de capítulos de vil rellenuto llegamos a descubrir que Meicoomon es el vector de la infección, que Digimon Emperador (el primer gran villano de 02) sigue vivo y que el mundo digital ha sido reseteado, tragándose a los compañeros de digimon de los protagonistas. Los Niños Elegidos viajan al otro mundo a ver qué ha pasado y se encuentran con que sus antiguos compañeros ahora son un grupo de digimon bebés que no se acuerdan de nada.

¡AH, y también un montón de tensión sexual entre estos dos!


   El primer capítulo de la OVA empieza de una forma que realmente me pilló con la guardia baja y que positivamente me sorprendió. En esta secuencia inicial a modo de una película muda se nos confirma algo que todos ya sospechábamos que Nilosé y Nimeimporta fueron realmente los Niños Elegidos originales, antes incluso que los protagonistas de Adventure. En ella vemos a los compañeros digimon de los dos chavales haciendo un enorme sacrificio para evolucionar hasta convertirse en las Bestias Sagradas a cambio de la vida del compañero digimon de Nimeimporta con el fin de sellar a los Amos Oscuros.

   Y… ¿qué quieren que les diga? Esta parte es muy poderosa, pues nos explica el agridulce final que tuvo la primera generación de Niños Elegidos, nos permite conocer sus identidades y resuelve de un plumazo los interrogantes que se formaron al final de la primera temporada sobre unos personajes de los que solo sabíamos cosas mencionadas de pasada. Pero la cosa no termina ahí, ya que la escena está tan bien llevada que realmente parece el final de una temporada de la propia Digimon.

   Los seis minutos que dura me hicieron querer saber más sobre estos dos niños (que ojo, no sus versiones adultas), sobre sus digimon y sobre las cosas por las que habrán pasado. Es más, esta escena me hizo preguntarme por qué no estamos viendo una serie sobre la generación original de Niños Elegidos en vez de volver por enésima vez a los conflictos y traumitas de los creciditos y desaboridos protagonistas de Adventure, cuyas historias ahora mismo solo tratan de aprender OTRA VEZ las lecciones que aprendieron en un pasado de hace seis años que para nosotros se nos traduce en dieciséis del mundo real.

   ¿El resto del capítulo? El resto del capítulo es una larga, larga, laaaaaarga transición entre los eventos del final del último episodio de la OVA anterior y el resto de los de la presente. Aquí, los compañeros digimon de los protagonistas de Adventure no recuerdan a sus humanos y se muestran bastante reticentes a acercarse a ellos pese a los intentos de estos de que les recuerden. Sin embargo, como es de esperar en cualquier cosa venida del país del sol naciente, una rápida merienda con el típico food porn que cualquier estudiante lleva en una tartera se gana la voluntad de los asilvestrados bichos.

   ¿De todos? ¡No! Yokomon (la prevolución de Biyomon) decide que no quiere tocar a Sora ni con un palo de diez metros. Y claro, eso es una fuente de dramas tan grande que ni El Diario de Patricia podría hacer nada para remediarlo, de modo que gran parte de este episodio, del siguiente, del siguiente Y DEL SIGUIENTE tratan precisamente de esto. A Sora le tiran los genes de personaje femenino de shonen y se vuelve tan irritantemente depresiva que ríase usted de los del «haber si me muero» de Twitter, así que para rellenar unos cuantos minutos del reloj vemos a la chavala intentando acercarse a Yokomon y Yokomon mandándola a la mierda por pesada.

   Porque claro, es que ustedes no saben el horror, el trauma, LA TRAGEDIA HUMANA que supone que un ser que es poco menos que una mascota que habla no te recuerde en una serie de circunstancias que (en contexto) son del todo explicables. Vamos, que ahora mismo se pueden morir todos los familiares de uno y no sería capaz de padecer tanto dolor y sufrimiento como la pobre Sora en estos terribles momentos.

   Así que tendremos capítulo y medio yendo sobre esta desgarradora tragicomedia historia de interés humano hasta que haga su aparición…

¡¡¡METAL GEEEEAAAAAAR...!!!

  
   ¡SÍ, COMO LO VEN! ¡El terriblástico Machinedramon resucita de entre los muertos para que las cosas dejen de ser tan coñazo tras episodio y medio de melodrama y cargarse a los protagonistas de un plumazo! Los Niños Elegidos intentan hacer que sus compañeros evolucionen, pero es inútil y todos son salvados por un deus ex machina que los deja en distintas partes de la isla tragados por el ataque de la bestia.

   Al mismo tiempo, en este segundo capítulo las cosas avanzarán a violentos trompicones para que podamos volver a la trama de la serie en una rápida sucesión de eventos paralelos que se resumen en que Meicoomon busca desesperadamente a su amiga por todas partes del mundo en un barato intento de dar pena a la audiencia, Meiko apareciendo de la nada en el Mundo Digimon junto a Sora y Biyomon, y Nilosé descubriendo que su amiga Nimeimporta ha hecho una especie de pacto con una entidad oscura para que le devuelvan el compañero digimon que tuvo de pequeña, aquel que fue sacrificado para que ellos se salvasen.

Si esta escena no acaba a puños en un laboratorio
mientras un otaku se mea encima escondido en un armario,
me sentiré muy decepcionado.

  
   De esta forma, el tercer capítulo comienza realmente con un digimon apareciendo ante Nilosé para soltar un montón de exposición críptica en forma de nombres sin contexto en un intento de reenganchar a la audiencia a la trama en uno de los vertederos de información más desastrosos que he visto en mucho tiempo: en cuatro minutos se menciona de forma seguida la Homeostasis como una especie de dios benigno del mundo digital, la corrupción de Gennai, la traición de una Nimeimporta fanatizada, que Meicoomon es «el Libra» y repeticiones constantes a un tal Yggdrasil que está detrás de todo este asunto.

   Nunca, en ningún momento, se explica ni el contexto, ni la razón, ni la consecuencia de nada de esto; solo nombres, nombres, nombres y más nombres en una especie de disparo de la escopeta narrativa a ver si algún perdigón logra impactar en el interés de unos espectadores que si no fuera por la aparición de Machinedramon ya habrían abandonado la serie (yo el primero). Porque claro, ¿qué costaba explicar un poco más cada cosa? ¡O mejor! ¡¿Qué costaba ENSEÑAR Y NO CONTAR?! ¿Tan grande habría sido el sacrificio de capítulos de rellenuto y fanservice descarado como el de los baños termales para mostrar lo que verdaderamente está pasando en el mundo?

   ¡Y es que esto me cabrea! ¡Estamos en el decimoquinto capítulo de una serie que actualmente tiene dieciséis y aún no sabemos de qué va la trama! Sí, hemos visto cosas de la infección y la relativa importancia de Meiko y Meicoomon, pero entre unas cosas y otras lo anterior al reseteo del Mundo Digimon es pura paja, y lo realmente importante, la conspiración tras el reseteo para liberar todos los males del mundo una vez más son tratados como simples menciones de pasada o apariciones estelares de antiguos villanos como una especie de cameos glorificados.

   Pero eh, que ya se nos ha mencionado que Yggdrasil es el malo maloso de todo el embrollo (aunque sea absurdo porque Yggdrasil fue el villano de Savers, una serie en una continuidad DISTINTA A ADVENTURE), así que, para no ponernos gordos de interés, volvemos a la protagonista de la tragedia humana más grande de todos los tiempos: Sora.

   Sora sigue depresiva y Yokomon sigue hostil hacia ella. Y aquí podemos ver que los guionistas se pillaron los dedos en esto muy fuertemente, puesto que llevamos tres capítulos de lo mismo y sin ningún tipo de avance. Es más, la situación es tan penosa y patética que es Meiko, ¡Meiko!, la que le dice cuatro verdades bien dichas a Sora, la que fuera el personaje femenino más fuerte de la Adventure original, para que deje de comportarse como una imbécil llorica. Al parecer, en estos seis años Sora ha pasado de ser una chica fuerte y madura a una de esas petardas de «consejos vendo pero para mí no tengo», y claro, CANSA.

Sabes que estás siendo muy tontita si hasta la niña polla gome nasai se te pone farruca.


   En esos momentos aparece Digimon Emperador y ataca a las chicas para quedarse con Meicoomon antes de revelar su identidad como Gennai en una de las escenas más extrañas e incómodas que he visto en bastante tiempo.

   Gennai como villano es disfrutable. MUY disfrutable. No entiende de espacios personales ni tabúes a la hora de tocar a nadie sea del sexo que sea o independientemente de su edad, él simplemente actúa sabiendo que lo que hace está mal. Su comportamiento no dista del de un animal desbocado y por ello es altamente disfrutable: es retorcido y es sádico… y le ENCANTA. Su personalidad corrompida es enormemente opuesta a la de antiguos villanos con grandes planes o cuyas personalidades intenten ser sutiles; su plan se lo guarda para él (esto es, cuando se le ocurra al guionista) y mientras tanto goza de su maldad, algo que urgentemente estábamos necesitando en una serie en la que los únicos sentimientos que nos ha despertado hasta ahora son los de apatía y hastío.

   A partir de aquí la serie pegará un subidón adrenalínico con un Gennai enloquecido cabalgando a Machinedramon mientras persigue a los Niños Elegidos por toda la isla después de que estos pudieran reunirse por la gracia de otro deus ex machina que anula la subtrama del grupo separado durante un capítulo entero solo para forzar a Sora, a Yokomon y a Meiko a que tuvieran un momento a solas las tres. Y SIN EMBARGO, el grupo volverá a separarse una vez más con la mitad del grupo en un barco siendo atacados por Metalseadramon y la otra mitad por Machinedramon.

«This is the taste of a puta llorona, Sora Takenouchi».


    Ya por último, el cuarto capítulo consiste en una larga y molona batalla entre los dos grupos de Niños Elegidos y los dos Amos Oscuros. Tai y Matt consiguen hacer que sus digimon megaevolucionen para derrotar a Metalseadramon y los esfuerzos de todos contra Machinedramon permiten que el resto de digimons consigan también evolucionar, especialmente Biyomon, a quien solo le ha bastado que Sora se ponga en la línea de fuego para dejar de comportarse como una cría malcriada y dejar esa enemistad tan forzada. ¡Porque de eso va el poder del amor!

   Oh, y también Patamon alcanza el nivel Híper Campeón. Como la historia lacrimógena de mierda ya la tuvimos en la OVA anterior, el desarrollo de personaje se nos convalida esta vez pese a que técnicamente este Patamon tendría que haber pasado por otro arco de desarrollo de personaje. Pero total, ¡¿qué más da?! ¡¿Qué importa la consistencia en una serie que lleva desde el principio dando palos de ciego?!

   No obstante, los combates no dejan de ser una distracción y Gennai ataca a Meiko para obligar a Meicoomon a liberar su ira contra el mundo evolucionando una vez más, momento en el que termina esta OVA de cara a otros meses más de espera.

   SÍ, COMO LO LEEN: al final las OVAs de Digimon Adventure Tri no van a ser cuatro como una vez anunciaron, sino que ahora van a ser seis. ¡SEIS! ¡Con la quinta parte ya dispuesta a ser lanzada a mediados de este mismo año! Y esto me toca los huevos de mayúscula manera…

Aunque estos no son los únicos huevos
que acabarán tocados como la cosa siga su curso...


   La cínica estrategia de Toei ya ha salido a la luz y ahora, ya sea porque esto lo tuvieran planeado desde un primer momento o porque se pillaron los dedos al meter tanta paja y tan poca chicha, la serie no tendrá dieciséis episodios como una vez dijeron, sino veinticuatro. Esta gente ha visto que, hagan lo que hagan, la peña va a seguir yendo en masa a verla, pagando incluso por ir al cine a ver la serie, y han decidido extenderla. ¡De ahí que gran parte de los capítulos sean un constante desfile de clichés, dramas a la japonesa, fanservice y relleno barato! ¡Porque hagan lo que hagan realmente da igual!

   ¿Que meten tanto relleno que se pillan los dedos con la propia duración de la serie? ¡Lo van a comprar igual! ¿Que la serie lleva doce capítulos seguidos sin trama y que lo poco que hay es básicamente reciclar las lecciones de la Adventure original? ¡Lo van a comprar igual! ¿Que ahora que hemos alargado la serie porque nos pillamos los dedos metemos más rellenuto con un drama que no lleva a ninguna parte? ¡LO VAN A COMPRAR IGUAL!

   Y es que esta es mi mayor crítica hacia esta OVA, que llevamos dieciséis capítulos y es AHORA cuando empezamos a conocer la trama. Y no la conocemos porque la hayamos descubierto de manera natural, ¡ni siquiera eso!, la conocemos porque un personaje cuya función es soltar exposición nos ha mencionado elementos casi aleatorios de la misma de pasada.

   En los dieciséis primeros capítulos de la Adventure original los Niños Elegidos ya habían conocido a sus compañeros digimon, los habían evolucionado, habían terminado la trama Devimon y las Ruedas Negras y Etemon se acababa de revelar como el villano del segundo arco argumental. En los dieciséis primeros capítulos de Digimon 02 ya se nos había presentado a Digimon Emperador y los protagonistas acababan de obtener todos su primera digievolución y estaban descubriendo las segundas. En Tamers los chavales necesitaron dieciséis capítulos para evolucionar a sus compañeros digimon justo a tiempo para la amenaza de los Deva. Y dieciséis capítulos fue lo que Frontier nos dio para que los protagonistas tuvieran sus primeras evoluciones, descubrieran las segundas y se nos presentaran a los villanos de la serie. Y así sucesivamente.

   ¿Pero qué es lo que ha ocurrido en Tri estos dieciséis episodios? Una niña sin peso en la historia se hace amiga de los protagonistas y luchan contra un virus para nada porque el mundo acaba reseteándose y obligando los Niños Elegidos tengan que conocer de cero OTRA VEZ a sus compañeros. ¡Y esto en una serie de (de momento, porque visto lo visto…) veinticuatro capítulos! ¡Y encima teniendo en cuenta que la media de episodios de cada temporada de Digimon ronda los cincuenta! ¿Cómo puede ser que series el doble de largas no pierdan el tiempo en mostrarnos acción y trama a un ritmo trabajado y esta serie, este supuesto homenaje a los fans de la vieja escuela, lleve doce capítulos mirándose el ombligo?

[Inserte aquí referencia obligatoria al Fur-Fun]


   Que ojo, que esta tanda de episodios me ha gustado. ¡Lo digo en serio! La acción es muy buena e intensa, la historia de la primera generación de Niños Elegidos a modo de precuela es interesante y Gennai como villano me gusta aunque sea solo porque es el único personaje que parece disfrutar de algo en una serie en la que todo Cristo se pasa los días debatiendo el sexo de los ángeles o llorando en un rincón.

   Y es que es eso, Digimon Adventure Tri demuestra cada vez más que el equipo de Toei sigue teniendo ese toque que hizo a Digimon Adventure tan única. El gran problema es que Tri no es más que un sacacuartos glorificado y así va, lo cual es triste porque incluso yo admito que preferiría estar viendo una serie sobre la generación original de Niños Elegidos que ver a los protas de Adventure en plan pocho.

   ¿O es que ese era tu plan desde el principio, Toei, hacer que esta serie no sea más que un globo sonda para ver si a alguien le interesa más una serie precuela y engancharnos a ella como un cebo mal plantado?

   Yo lo único que sé es que estoy condenado a seguir reseñando esta maldad de serie hasta 2018.

   Que Dios se apiade de mi alma...

viernes, 30 de diciembre de 2016

El anime de Ace Attorney: culpable de incompetencia en primer grado.

«¡Protesto! ¡Esto es... protestable!».
Miles Edgworth.

   Como si de un tipo molón de herpes se tratara, aquí vuelve Reflexiones de un Friki Cabreado tras un largo hiato periodo de vagueza extrema dispuesto a crear pústulas e incomodidades entre en el gentío. Y la ocasión no es para menos, ya que, siendo estas fechas tan especiales de consumismo y familiares odiosos, ¿qué mejor manera de terminar el año con unas últimas gotas de bilis antes de recibir un 2017 que sin duda será mucho peor y más vergonzoso que el presente 2016?

   Y aparte, porque no quisiera llegar al próximo enero sin DENUNCIAR y nunca mejor dicho el que puede perfectamente ser el no solo el peor anime de esta temporada, sino el más vil, rastrero, ofensivo y traicionero incluso por encima de la chapuza de pseudo-CGI malogrado quiero-y-no-puedo de Berserk: Gyakuten Saiban: Sono «Shinjitsu», Igiari!.

   ¡Vamos, el anime de Ace Attorney!

   El anime de Ace Attorney no es ya una pésima adaptación en serie de los videojuegos del director japonés Shu Takumi, sino una serie ridícula e infantil que sufre un serio trastorno de identidad que en sus peores momentos es tan irritante como crispante y que, como mucho, en los mejores no pasa de mediocre. Todos los pasos dados a la hora de desarrollar la historia están mal; los personajes carecen de caracterización alguna, la tensión es inexistente e incluso el propio Phoenix Wright parece ser un secundario dentro de su propia serie, lo que denota que este anime, en cuestión de valor como una obra derivada de una franquicia, no es más que un rápido ordeñe por parte de gente que sabe de la saga Phoenix Wright lo que malamente les saldrá en alguna Wikia chusquera y no por haberlos jugado propiamente.

   Ya hablándonos sobre informarnos, que es más de lo que cualquiera dentro del equipo de la serie ya habrá hecho, y para que todos partamos de las mismas bases, cabría preguntarse qué es Phoenix Wright. Pues bien, para quien no lo sepa, Phoenix Wright es una franquicia de videojuegos que mezclan los géneros de puzles con la novela gráfica y que tratan sobre las bizarras aventuras del epónimo Nick «Phoenix» Wright en su camino para convertirse en un buen abogado dentro de un Los Ángeles Japón distópico en el que los juicios se han convertido poco menos que en un espectáculo de masas y en el que la corrupción policial y judicial reinan impunes.
  
   A lo largo de una saga que a día de hoy presume de un total de diez juegos y los que te rondaré, morena veremos cómo el célebre abogado pelopincho crece tanto en lo personal como en lo profesional en su lucha contra la injusticia y la búsqueda de la verdad, cuestionándose qué significa ser un abogado, cuáles deberían ser los límites de la ley a la hora de procesar a los ciudadanos y hasta qué punto debe estar uno dispuesto a proteger a los demás. El carisma de sus personajes, su peculiar sistema de jugabilidad, su particular sentido del humor y sus complicadas tramas han convertido a esta saga no ya en una inagotable fuente de memes sino en un más que respetable fenómeno videojugabilístico que tiene tirón a día de hoy y en una de las pocas sagas que Capcom todavía no ha matado.

   Como era de esperar, era cuestión de tiempo que un anime que adaptara la trama de los juegos viera la luz. Y no fue sino en este mismo 2016 cuando las súplicas de cientos de fanáticos fueron escuchadas… por una diabólica mano de mono.

   Aviso: a partir de aquí hablaré de los juegos suponiendo que ustedes los hayan jugado y sepan de lo que hablo, así que esperen referencias directas a eventos de la saga.

Miles de lágrimas fueron derramadas durante los siguientes días hasta quedar
solo un vacío de vergüenza...


   Ya el primer capítulo, que también es el primer caso del juego original, correctamente nombrado El Primer Caso, nos deja en evidencia todos los vicios y defectos que tendremos que soportar a partir de este momento, así como de las pocas cosas «buenas». Empezando por lo que menos tiempo nos va a llevar, es un buen detalle que las fases de declaración e interrogatorio de los testigos sean fieles visualmente al juego, con los close-ups de las miradas enfrentadas de Phoenix y el fiscal que toque bajo los letreros de cada una de dichas fases. Otra cosa buena es que, al menos en este primer episodio, la serie utiliza elementos visuales flotantes con los datos importantes del caso para recrear el tren de pensamiento del protagonista.

   Sin embargo, los positivos (así como cualquier similitud con la saga Ace Attorney) terminan ahí, en unos efectos visuales que, respectivamente, envejecerán pronto y directamente desaparecerán. Es más, si nos vamos al tema visual no tendríamos por donde empezar: la animación es estática, el trazado ultra simple y cuando se trata de mover personajes se desdibuja por completo en auténticos momentos de QUALITY; en lo que a los escenarios les falta de detalle a las cabeceras les sobra de simbolismos baratos mal planteados (aunque de eso ya hablaremos luego) y el público de la galería del tribunal está formado por un CGI tan horrendo, mecánico y mal disimulado que parece sacado de lo más profundo del valle inquietante.

   Pero más allá de lo visual, este anime es más feo por dentro que por fuera. Y es en su incompetencia narrativa en donde la mierda brilla mucho más: los personajes son una parodia de sí mismos que varían entre el cliché y el retraso mental, los juicios son una farsa con ataques de viento entre abogado y fiscal que harían morirse de vergüenza ajena al creador de Naruto y la fidelidad a los juegos originales (así como cualquier traza de conflicto o tensión) se van por el retrete cuando ves que cada juicio, independientemente de lo duro que sea, se va a resolver solo por algún deus ex machina aún más ridículo que en los juegos originales.

   Y me explico con respecto a esto último: en los juegos originales muchos de los casos Phoenix realmente los ganaba gracias a eso, algún deus ex machina o alguna coincidencia jodidamente conveniente, pero incluso en ESO la trama siempre intentaba poner una justificación o crear alguna antelación que anulara el deus ex machina, amén de que todo estaba incluido como parte de la progresión del personaje. O sea, que Phoenix, según avanzaba en su carrera, iba dependiendo menos de su increíble suerte y más de su intuición y habilidades, lo cual está bien y es como se construye un personaje. Sin embargo, aquí, cuando al guionista le da por derrapar, pisa el acelerador hasta el fondo aun teniendo un árbol delante y Phoenix Wright se convierte en un dios de la potra al que las cosas casualmente le salen siempre bien y los casos se resuelven solos.
    
Ejemplo visual de cualquier episodio de este anime.


   Como íbamos diciendo, el primer episodio corresponde al primer caso del juego, en donde el amigo de la infancia de Phoenix, Larry Butz, es acusado de matar a su novia supuestamente por celos y es el abogado novato el que debe, en su primer caso, aclarar toda la verdad de lo sucedido. Para no querer pecar de «clasista», diré que el anime se toma unas cuantas libertades «adaptando» el juego a un formato televisivo, sobre todo en lo que respecta a temas tonales cambiando las implicaciones de que la víctima era un putón verbenero que utilizaba a sus hombres como «papaítos» a un absurdo pero más timorato «no, mira, es que la pobre rompió contigo pero aun así se llevó tu reloj de viaje con su nuevo novio porque aún te quiere».

   Tal vez lo más sangrante del asunto se encuentra en el hecho de que el anime decidió inventarse nuevas pruebas para insistir de forma aún más recalcitrante en el hecho de que la víctima viajó con el reloj a una zona con unos cuantos husos horarios de diferencia. Esto, como comprenderán, es totalmente innecesario porque tanto en el juego como en el propio anime ya existen las pruebas del reloj marcando «mal» las horas y el pasaporte de la chica con el último país en el que estuvo de viaje, y es lo que convierte todo lo relacionado con las nuevas pruebas en relleno barato.

   «¡Pero es que no puedes esperar que todo sea como en los juegos! ¡Es que esto es una ADAPTACIÓN! ¡CABEZA DE ALCORNOQUE!», se apresurará algún mendrugo a exclamar. Pues bien, el problema está en que inventarse partes en una serie que no llevan a nada y no introducen nada nuevo ni profundizan con respecto al material original es lo que hace una MALA adaptación. ¡Bueno, es que NI SIQUIERA se puede justificar una adaptación así! Una adaptación puede ser que quitaran, como es lógico, las preguntas de tutorial y todas las explicaciones; una adaptación puede rebajar el tono de «te dejamos entrever que esta tía es una zorra» a «qué bonito, rompió con él pero aún le quiere». Pero lo que NO es adaptación es alterar la trama original, cambiarla y retorcerla, menos aún cuando a la trama original del juego le quitas la jugabilidad Y EN ESCENAS TE DA UNA NARRATIVA SÓLIDA. ¡MÁS SÓLIDA INCLUSO QUE LA ADAPTADA!

   «Pero eh», dije, «es solo el primer capítulo. Ha sido muy meh, no me han gustado esos cambios porque los veo innecesarios, pero tampoco puedo juzgar así la serie por su primer capítulo». Y a partir de ahí, tonto de mí, seguí viendo la serie a la espera de mejoras…  solo para acabar presenciando cómo el anime mutilaba el cadáver de la franquicia cuyo nombre había usurpado y bailaba con su piel aún ensangrentada al son de Adiós caballos.

«¿Me defenderías en un juicio? Me defendería en un juicio».


   Pero como suelo decir en este blog, «a partir de aquí, cuesta abajo». Y del segundo capítulo (y con él el segundo caso) en adelante veremos cómo lo que iba a ser el anime de Ace Attorney pasa a convertirse en una sucesión de derrapes y descarrilamientos tan bellos como vergonzosos.

   El Caso de las Hermanas, uno de los casos más poderosos del primer juego y tal vez de la franquicia entera, nos presenta al personaje de Maya Fey, la hermana menor de la recientemente fallecida Mia, mentora de Phoenix, y un personaje muy querido por el público tanto por su inocencia como por su vitalidad, así como la ayuda que nos proporciona en los casos. Sin embargo, donde Shu Takumi ve inocencia y vitalidad, los perpetradores del anime ven una loli hiperactiva, cabezahueca y odiosa que no vale ni para dar por culo. Y donde el Phoenix de los juegos es un héroe literal que ve a la víctima indefensa de un sistema injusto a la que decide ayudar sin pensarlo dos veces, el del anime es un cobarde sangrehorchata que intenta zafarse de las plegarias de ayuda DE LA HERMANA DE SU MENTORA MUERTA y a la que al final decide echar una mano cuando ve que no queda más remedio. Pero eso sí, ¿a que esto no me lo defiende nadie con el «es que es una adaptación»?

   ¿El resto del caso? El resto del caso va como cabría esperar: Phoenix se encuentra solo con los testigos clave y las pruebas sin siquiera buscarlas y dejando al botones de la habitación del hotel como un cameo obligatorio, Edgeworth es un antagonista más edgy que Sasuke Uchiha y Redd White, último responsable del Incidente DL-6 y uno de los villanos más amenazadores y poderosos de la saga pese a sus ridículas pintas (recordemos que es el presidente de una agencia de información que controla casi desde las sombras el país) queda reducido a un insultante fantoche que habla en japanglish porque jaja los estereotipos en dos mil puto dieciséis.

Repito: estos estereotipos A MEDIADOS DE 2016


   Pero lo sangrante no es eso. No, señor. Porque en esto se puede resumir el 75% de este mierdoso anime. Lo verdaderamente sangrante de este caso, lo auténticamente INSULTANTE es la forma que tiene este caso de resolverse solo. ¿Se acuerdan de que en el juego el caso se resuelve cuando el espíritu de Mia le aconseja a Phoenix ir más allá, «pensar fuera de la caja» para expandir su instinto y así averiguar por su cuenta la última pieza del rompecabezas que cerraría para siempre el caso y salvar así tanto su vida como la de Maya? ¿Se acuerdan de qué gran momento era aquel, el de triunfar por encima de las adversidades y vencer a un villano tan peligroso como un Redd White que controlaba el juicio y manipulaba las reglas de principio a fin? Sin duda uno de los momentos más poderosos de la saga y un clímax memorable, ¿a que sí?

   Pues atentos, que esta ha sido la forma de «adaptarlo» del anime: el espíritu de Mia aparece para darle el consejo a Phoenix como en el juego. Sin embargo, y sin ningún motivo justificable, la prueba que permite a Phoenix aceptar el caso NO ES ACEPTADA POR EL TRIBUNAL Y PHOENIX PIERDE. ¡Pero esperen, QUE HAY MÁS! No contentos con eso, la Mia espectral se aparece ante un triunfante Redd White para chantajearle EN MEDIO DEL JUICIO, DELANTE DEL JUEZ, DELANTE DEL FISCAL, DELANTE DE TODO EL MUNDO. ¡A CHANTAJEARLE! ¡EXTORSIONARLE HASTA QUE AL HOMBRE NO LE QUEDA MÁS REMEDIO QUE RECHAZAR EL VEREDICTO Y CONFESAR!

   ¿Cómo se quedan ustedes? Porque yo me quedé frío en aquel momento, y eso que eran finales de abril. Mia Fey, la mentora de Phoenix Wright, la que le enseñó a trabar según unas reglas éticas en un sistema judicial que penaliza activamente el trabajo de la defensa jurídica, extorsionando en pleno juicio a un sospechoso hasta que se declare culpable. No puedo empezar a explicar qué clase de traición es esta, qué clase de insulto es independientemente si es hacia los juegos o hacia alguien a quien le pille de nuevas esta serie y no conozca la franquicia de antes.

   Este punto es el salto del tiburón, la muerte de la serie, el insulto supremo y lo que me hizo detestar este anime. Y no hace falta haber jugado a los juegos para saber por qué: El Caso de las Hermanas es el primer gran caso de Phoenix Wright en solitario, literalmente su segundo caso, un caso en el que se ponen en juego tanto la vida de Maya como el propio Phoenix, quien debe aprender a valerse por sí mismo en una encrucijada que determinará su destino. El verdadero inicio de la serie se encuentra aquí, en el momento en el que el caso se tuerce tanto ante un enemigo capaz de manipular la ley a su antojo y aun así Phoenix decide hacer lo correcto, aprender de sus errores y evolucionar, a «pensar fuera de la caja» y depender de sus habilidades para sobrevivir siguiendo un código moral que le convierte en un gran abogado que sigue las reglas de un juego que sabe que es injusto y que nadie más se molestaría en seguir.

   ¿Qué necesidad había de convertir este momento tan álgido en semejante burla hacia el propio personaje? Ninguna. Y tampoco se puede excusar mediante ese bulo de la «adaptación». El caso se resuelve solo meándose en el legado de Mia Fey y convirtiendo al Phoenix Wright del anime en un pusilánime incapaz de hacer nada porque no ha aprendido nada porque literalmente a partir de aquí los casos se resuelven todos sin necesidad de que él apareciera. ¿El motivo de semejante insulto? Ningún otro que no sea el resultado de que la gentuza tras esta serie de Phoenix Wright conociera el resumen de la Wikipedia, pues la importancia de este momento solo puede conocerse de verdad si uno ha jugado a los juegos. Si no, es un momento vacío, un caso más que se resuelve a sí mismo con Phoenix llevándose el mérito solo por estar ahí presente.

   Tampoco se explica lógicamente cómo Redd White acaba tan acojonado por el chantaje que acaba confesando un crimen cuando perfectamente puede irse de rositas con tanta facilidad como el irse de rositas tras el asesinato del que acababa de salir impune hasta ese momento. Tampoco el invencible Edgeworth exige pruebas del chantaje de Mia ni explica que esas acusaciones se tendrían que llevar en un caso aparte. Tampoco se explica que el juez no penalice a la defensa por cometer semejante delito en un tribunal de justicia. Pero eh, qué más da, a algunos solo les basta con justificar que «ES QUE ADAPTACIÓN» para evitar pensar ni tener criterio. Total, ya lo vimos en los comentarios de mi reseña de Kill la Kill con el tema del «es que la comparas con Gurren Lagann» por una mención de pasada. Tampoco puedo esperar mucho.

Alguno de ustedes llegado ya a este punto.
Lástima que acabe de empezar.

 
   Y a partir de aquí la cuesta aumenta su pendiente con un tercer caso del que no puedo hacer más que repetir lo dicho. El Caso del Samurái es básicamente el resultado lógico de los dos anteriores casos: Phoenix Wright no es más que un secundario dentro de su propia serie, pues no hace nada ni sus acciones tienen consecuencia en la trama; nuestro abogado novato no pasa de ser un sujeto pasivo al que las pruebas y los testimonios le vienen solos en un caso en el que no se juega absolutamente nada y que por tanto no existe nada parecido a una acción ascendente o un clímax final.  

   Es más, aquí se puede notar otro de los mayores problemas que tiene esta serie independientemente de que sea una adaptación o no, y es que será todo lo anime que quiera pero es incapaz de no tomarse en serio. Ver un capítulo del anime de Ace Attorney se siente como ver un capítulo cualquiera de Ley y Orden; sí, puede que a veces haya personajes exóticos, pero al final del día es una trama desdibujada, aburrida y penosa que no se puede disfrutar por lo serio y dramático que es todo. Los juegos originales sabían cómo mantener el tono acorde a cada situación y los personajes, por alocados y extravagantes que fueran, sabían expresar emociones según tocara; pero aquí en el anime solo encontramos dos formas de ser: o personajes estrafalarios o asistentes a un velatorio. Y eso, amigos, no son personajes, son arquetipos.

El Caso del Samurái resumido en un gráfico que bien puede valor para cualquier otro capítulo.
Agradecimientos a @trolltski por la idea inicial.
(AMPLIAR O PASAR A UNA NUEVA PESTAÑA PARA VER)


   El Caso del Adiós sigue en la misma estela que el anterior añadiendo la sal en la herida de que, si bien El Caso del Samurái era un relleno para descansar de las tensiones de su predecesor, este ya sería el clímax de toda la temporada, así como lo fue en el juego original. Por fin se revelaría la verdad tras el Incidente DL-6, el espíritu de Mia podría descansar en paz y la relación entre Phoenix y Edgeworth podría dar un paso a mejor… O todo esto, al menos, para alguien a quien le interesaran cosas como la calidad narrativa, el desarrollo de personajes o esas patochadas. Nuestra versión anime es entonces un maratoniano vertedero de toda la exposición que la «adaptación» se saltó en su debido momento, con descarrilamientos muy locos como la aparición de Grossberg para decir lo que todos ya sabíamos, un Manfred Von Karma que parece un teleñeco o Larry Butz suplantando a Edgeworth en una patética pantomima mientras Maya roba pruebas en la oficina del fiscal. ¡PORQUE SÍ! Pero ya a estas alturas poco puede sorprender; si ni los propios guionistas dan una mierda por esta serie, ¿por qué iba a sentir nada yo?

   Pero por desgracia, la serie no terminó ahí, sino que siguió durante doce capítulos más. Y para celebrar que esta atracción nunca termina, decidieron crear su propio capítulo de relleno sobre el pasado de Phoenix, Larry y Edgeworth y sobre cómo los tres eran amigos de la infancia. De hecho, esta fue una de las grandes promesas del anime y una de las cosas con las que más se llenaban la boca los medios al respecto, sobre cómo se iba a expandir en el pasado de los tres.

   En manos competentes esto habría sido interesante, y de hecho admito que en su día estuve interesado. Pero doce capítulos de esta bazofia me demostraron que esta gente es tan peligrosa con la narrativa que un mono con una pistola. Y todo esto sin comentar que durante toda la serie se nos había bombardeado continuamente con este momento como si fuera el punto álgido de la misma: no había caso ni capítulo de la serie en el que Phoenix desarrollara unos flashbacks muy chungos de cuando de pequeño le acusaron de haber robado el dinero del almuerzo de un compañero. Pero cuando digo que tenía flashbacks, no me refiero a uno de vez en cuando o en momentos oportunos como en el de los juegos, SINO A NIVELES DE TRASTORNO DE ESTRÉS POSTRAUMÁTICO.

   En cuanto a lo demás de este vil rellenuto tenemos a un Edgeworth vestido de Conan Edogawa haciendo de Repelente Niño Vicente hasta que su padre muere, es adoptado por Manfred Von Dalas Von Karma con fular y conoce a una loli que supuestamente es Franziska Von Karma de pequeña. SUPUESTAMENTE.

Tienes problemas, Japón. Tienes muy serios problemas.

 
 
   A partir de aquí empieza lo que viene a ser la segunda mitad del anime, correspondiente al segundo juego, Justice For All. Y sí, han oído bien, empezamos directamente ya en los eventos del segundo juego. ¿Alzarse de las cenizas? ¿Qué es eso? ¿Se come?

   No, ahora en serio, el hecho de que se hayan saltado Alzarse de las cenizas, el último caso canónico del primer juego es algo DE AGRADECER en retrospectiva. ¿O es que quieren ver uno de los mejores casos de toda la franquicia convertido en una triste autoparodia? Si total, del segundo juego también se saltaron el primer caso, El Caso Perdido, algo que podrían haber metido y adaptado (ahora sí) perfectamente como un caso ligerito. Pero eh, menos trabajo para mí.

   La segunda parte del anime, la fase de Justice For All, comienza en el segundo nivel, Reunión y Caso, y realmente de esto más todo lo que venga a continuación no podría decir mucho sin repetir hasta la saciedad lo que ya he expuesto arriba, pues esta segunda mitad no es más que una gratuita repetición del esquema de la primera: Phoenix Wright es un sujeto paciente al que las pruebas, testimonios y soluciones le vienen solos, los episodios son un monstruo de Frankenstein entre la trama original y las ideas descabelladas de unos señores incapaces de pensar sin cagarse encima, el tono de la serie es totalmente esquizofrénico y los personajes no son más que una triste sombra de lo que alguna vez pensó Shu Takumi que eran.

   Pero sin duda el detalle más obsceno de esta segunda parte que verdaderamente expone la incapacidad creativa de la gente de esta serie es el hecho de que todo lo relacionado a la Matagama desaparece. La Matagama, si lo recordarán, era el artefacto que permitía ver a Phoenix las «verdades ocultas» de la gente en la forma de psicocandados que solo podrían romperse con las pruebas necesarias. Si bien era un elemento jugable, también era importante narrativamente (en especial durante los eventos del último caso) y en absoluto sería difícil de animar ni dibujar una cadena etérea de mentiras y medias verdades, algo que para cualquiera sería impensable de olvidar, ¿verdad? Pero claro, la gente tras la serie no son unos cualesquiera, sino incompetentes de primera. Y ante la pereza de trabajar con elementos tan imprescindibles como estos, ¿qué mejor que cambiar los tensos interrogatorios de la Matagama por que al testigo de turno se le escapara en forma de lapsus toda la verdad como si le hubiera dado un repentino caso de síndrome de Tourette? ¡Total, si lo llevan haciendo desde el principio!

   ¡Toda una Master Class de adaptación y mimo por parte de A-1 Pictures!

¡Manfred von Dalas, el fiscal que bloquea todos tus argumentos!


   Y no podemos terminar sin antes mencionar las cabeceras y las secuencias de créditos. Porque ¡qué cabeceras! ¡Qué secuencias de créditos! ¡La crème de la crème de lo genérico y del no pillar de qué va el asunto! ¡Cualquier cliché de opening de anime shonen pasado de rosca está aquí! ¡Cualquier simbolismo barato mal hecho vive Dios que te lo restregarán por la cara! ¡Cualquier canción mediocre que no pegue ni con cola será escuchada!

   ADORO cómo alguien puede desperdiciar un lienzo creativo tan grande como una cabecera de anime en una serie de una franquicia que puede presumir de inteligente. ME ENCANTA cómo en una época en la que tenemos series que se matan por ser auténticos portentos audiovisuales y narrativos ya en sus secuencias de apertura haya alguien que prefiera no esforzarse y abrazar la mediocridad. AMO que ante todos los simbolismos y referencias que se pueden meter basándose uno en la franquicia Ace Attorney alguien haya decidido meter girasoles como único elemento simbólico porque fue con lo que soñó la última vez que esnifó una botella de Super Glue entera antes de la tormenta de ideas de qué meter en el opening.

   Maravilloso todo.

   Muy mágico. 

   Excelsamente eroticofestivo.

Por el amor de esa mujeeeer
Somos dos hombres con un
Mismo destinoooo...


   En resumen: Gyakuten Saiban: Sono «Shinjitsu», Igiari! es un ejemplo perfecto de cómo NO hacer un anime. Y no me refiero a adaptar un juego (que TAMBIÉN), sino a cómo no llevar una trama, cómo no insultar a tu audiencia, cómo no dibujar una serie de animación y mucho menos animarla, cómo no dejarse llevar por la pereza y la mediocridad y cómo no fabricar un producto derivado de una franquicia sin haberse informado uno en plena era de la información.

   Esta serie no es una serie, es un delito, un crimen cometido con nocturnidad, dolo y alevosía, un despropósito mal hecho con toda la seriedad (valga la redundancia) del mundo y sin ánimo de ironía o autocrítica.

   ¿El veredicto? Está muy claro.



miércoles, 31 de agosto de 2016

Over the Garden Wall: pretenciosa y sobrevalorada.

«Superficial y pedante».
Peter Griffin, Padre de Familia.

   Después de tener un tiempo «pendiente» (si se puede llamar así) Over the Garden Wall, por fin me he decidido a verla. Y realmente no sé lo que esperaba encontrar cuando ya de por sí era una serie que había hecho saltar todas las alarmas en mi cabeza en el peor sentido posible. Básicamente, es ese tipo de fenómeno que empieza con un culto demasiado grande y con gente de demasiada edad como para tratarse de una miniserie de dibujos animados repitiendo al unísono como si de un credo se tratase lo BUENÍSIMA, BELLÍSIMA y PROFUNDÍSIMA que es la serie sin contar detalles o sin profundizar (valga la redundancia) en ninguno de los temas. «Pero oye, a lo mejor funciona», pensé, tonto de mí. «Te encantó Gravity Falls y la gente suele compararla. ¿Por qué no le das un tiento?», continué neciamente. Y heme aquí.

   Over the Garden Wall es la pretenciosidad hecha dibujo animado, un intentito de «el arte por el arte» imitando los horrores animados de Hayao Miyazaki (cuya obra de por sí ya DETESTO) mientras sus creadores intentan meter con calzador en una serie de diez capítulos existencialismo barato, terror psicológico del malo y personajes random para apelar gratuitamente al público perfil demográfico del «es que los dibujos animados de hoy en día son para adultos». Y como el que mucho abarca poco aprieta, nos encontramos con una serie de animación normal carente de trama, plagada de relleno, personajes odiosos y las mismas moralejas rancias y quemadas que ya hemos visto millones de veces antes. Pero eso sí, bajo la pretensión de «subvertir». Porque si no sabes hace nada a derechas, di que lo estás «subvirtiendo», que así quedarás mejor, quedarás profundo, quedarás intelectual y nadie se atreverá a toserte.

Básicamente, esta es la señal que recibo cada vez que la gente
se pone en plan que no caga con estas chuminadas.

   Over the Garden Wall trata supuestamente de dos hermanos, Wirt y Greg, que se pierden en el bosque y deben volver de camino a su casa. Sin embargo, tras encontrarse con un misterioso leñador que les advierte de la presencia de una bestia y tras conocer a Beatrice, un pájaro parlante, comenzarán un descenso a la locura de aleatoriedades en la versión boscosa de un fregadero de estilos artísticos y fantasía genérica hasta que se separan, se unen, derrotan a la bestia y todo resulta ser un sueño. No, no voy a decir que «de Resines» porque está el meme muy quemado.

   La trama de por sí no da para mucho y realmente podrían haber hecho algo por desarrollar el escasísimo plantel que propone para presentar un producto que verdaderamente podría haber sido filosófico, existencial y profundo mientras se mantienen los elementos para que se entretengan los críos y una rica narrativa. Pero claro, en una época en la que en términos de animación solo importa ser el nuevo George Lucas en su época de las precuelas de Star Wars y demostrar lo que los efectos especiales (en este caso los nuevos estilos de dibujo y la animación) pueden hacer, no hay tiempo para eso. En su lugar tenemos unos protagonistas planos y odiosos, un conflicto que se resuelve solo y que apenas toca a los personajes principales y toneladas de relleno tanto para alcanzar el número arbitrario de capítulos que debe tener la serie como de minutos por episodio.

   La serie está plagada no, INFESTADA de auténtico relleno.  Y es algo INSULTANTE dentro de una serie de diez capítulos, pues literalmente más de la mitad lo son. Los personajes llegan a un sitio, se ven envueltos en la situación estrafalaria de turno, la resuelven y salen de ella de la misma forma que se metieron sin haber aprendido nada de nada ni haber desarrollado sus personajes ni una pizca en busca de una nueva situación estrafalaria en la que meterse. Y todo eso sin mencionar el relleno de DENTRO de los episodios, pues da igual si se trata de un capítulo de la trama o no, si a los guionistas no les da para alcanzar los diez minutos que dura cada uno, tengan por seguro que se sacarán del culo un número musical capaz de durar al menos DOS TERCIOS del capítulo en sí. ¿No me creen? Bueno, ahí tengo los capítulos del barco de las ranas y el de Greg en la ciudad en las nubes como pruebas.

MUCHACHADA NUI
¡NUI!

   Y si ya fuera malo todo esto de por sí, luego está lo PREDECIBLE que es la serie. Porque es predecible. MUY predecible. Tanto que a partir del segundo capítulo ya cualquiera puede ver cuál será el giro de tuerca. ¿El motivo? Que esta serie no sabe utilizar el giro de tuerca y, como si de cualquier cosa hecha por el patán de Steven Moffat se tratara, abusarán del elemento para meter como mínimo uno por capítulo.

   Literalmente TODOS los giros de tuerca de la serie son justo lo contrario de lo que al principio las cosas parecen, y ya con esa pista cualquiera puede saber de qué trata de verdad la trama de cada uno: ¿que un pueblo de hombres-calabaza obliga a trabajar a los niños y estos encuentran dos esqueletos? ¡Es que es un pueblo de esqueletos que se disfrazan, pero esqueletos buenos, no de los que matan! ¿Que un multimillonario avista un fantasma en su laberíntica mansión? ¡Es que son dos mansiones que se han solapado y vio a la dueña de la otra casa! ¿Que una joven ha sido esclavizada por una bruja cabezona que habla todo el tiempo de un espíritu maligno? ¡Es que la joven ES el espíritu maligno! Y así hasta el infinito.

Sutil.

   Todo esto, claro, sin mencionar que cuando un giro de tuerca barato no da para resolver un asunto, siempre podemos echar mano del buen, fácil y gratuito deus ex machina de turno. Ya de paso, tampoco hablemos de que en tan poco tiempo acabamos tan saturados de diferentes subtramas argumentales que hasta la propia serie parece perder la pista de en qué trama centrarse, dando como resultado en ir cambiando de tramas de manera superficial sin avanzar ni profundizar realmente en ninguna de ellas.

   Y que nadie me venga con que «es que son dibujos para niños» porque si una serie tiene una trama de mierda, tiene una trama de mierda indistintamente del público. Y peor aún es esa excusa si personas supuestamente ADULTAS la definen por su profundidad y calidad narrativa.

   Aparte de todo esto, si la serie tuviera unos buenos personajes o los desarrollaran mínimamente a lo mejor sería un aspecto que no estaría del todo mal. Pero no, craso error (como lo que es esta serie) una vez más. Los personajes son ODIOSOS, de lo más repelente que me he echado en cara desde hace mucho tiempo ya sea porque son planos, tienen una personalidad horrible, les fuerce el guion o una mezcla de todo al mismo tiempo. Wirt es un cínico prepotente, Greg es básicamente Bob Esponja si fuera humano y Beatrice es una pájara (en las dos primeras definiciones que da la RAE) impertinente mientras que el resto de personajes secundarios están para rellenar tiempo de los capítulos con la Bestia, el supuesto villano principal de la historia, como el caso más sangrante de todos.

¿Para qué centrarnos en las relaciones de dos hermanastros de edades tan distintas aprovechando una situación tan poco habitual cuando podemos centrarnos en el niño pequeño siendo más random que Bob Esponja? ¡Algún meme podremos sacar!

   De todo este asunto, lo que pasa con Wirt es lo que más me toca las narices de esta serie, ya que Wirt es el único personaje que actúa de forma natural y racional; es el único personaje que parece HUMANO dentro de una situación que le sobrepasa totalmente. Y aun así la serie constantemente tiene que humillarle y dejarle como el que nunca tiene razón por no abrazar la locura como el resto de personajes. El guion constantemente le ridiculiza y le deja como un cínico egoísta solo por ser una persona racional en un mundo irracional, y la serie espera que nos pongamos en su contra cuando él es el único que sufre y el único que está preocupado por lo que está sucediendo a su alrededor mientras que su hermano Greg se tira los capítulos comportándose como un retrasado mental por el «jaja ke random loool» y Beatrice siendo una niñata impertinente que desde el principio ha estado manipulándolos para que su trama se resuelva sola como ya viene siendo la costumbre.

   Y sin embargo, como no podía ser de otra forma, cada uno tiene en los últimos capítulos de la serie su «evolución» en forma de que no evolucionan nada a excepción de Wirt y él ni siquiera aprende nada sino que cambia de parecer de la noche a la mañana sobre si salir con la chica que le gusta o no. Greg empieza la serie siendo un tontopollas random y termina siendo un tontopollas random mientras que Beatrice consigue lo que quiere al final (liberar a su familia de una maldición que los había convertido a todos en pájaros) y ni siquiera es capaz de mostrar un mínimo respeto por su madre porque su moraleja sobre no ser una criaja impertinente se le pasó volando y nunca mejor dicho.

   Luego está la Bestia, el supuesto villano de la serie y considerado, según la Wikia, como «uno de los villanos más viles de Cartoon Network». Aparentemente parece que va a ser un personaje interesante debido a que de ella solo se ve la silueta hasta prácticamente el final y que es un personaje bienhablado y manipulador a pesar de su horrible apariencia, habiendo conseguido acabar con las vidas de posiblemente cientos si no miles de personas a la vez que tiene al pobre leñador esclavizado para convertir a dichas víctimas en aceite para alimentar la lámpara que contiene su alma. Sin embargo, en el concepto está la chicha, ya que en la serie solo aparece escasas veces, solo interactúa dos veces con los protagonistas y luego la crisis que presenta se resuelve sola sin necesidad de que Greg ni Wirt hagan nada al respecto. 

OHMYGODSIPAUSASENESTEMILISEGUNDOSEVEALMONSTRUO
YQUECOSAMASFEAMERCEDESESTANOCHENODUERMOBESTSERIEEVER

   Porque en eso es en lo que se resume esta serie (y ya de paso en lo que se resume cualquier serie animada que echan hoy en día que hace que os paséis décadas sin cagar): os ponen cuatro elementos de «terror» y un poco de filosofía barata «adulta» y se os hace el culo Pepsi-cola sin pararos a pensar siquiera si la serie en realidad es tan buena como en un principio parecía. Pero claro, así es como son las críticas del siglo XXI: mejor sonar inteligente que serlo, ya que lo primero es más fácil y te hace parecer más único que lo segundo.

   Over the Garden Wall es tan MALA que es hasta insultante que haya quien la compare con otras series, sobre todo poniéndola al nivel de Gravity Falls. Gravity Falls, aunque contara en comparación con infinitud de episodios, sabía dar en el clavo: el humor estaba donde se lo necesitaba, el desarrollo de personajes estaba trabajado, los elementos de terror sabían ser sutiles y era una serie que sabía tratar a su audiencia de forma inteligente. ¡¿En qué momento a nadie se le ocurrió comparar ambas series?!

   Coño, es que si vamos a comparar, no nos quedemos ahí. ¡Yo también sé jugar a este juego! Aunque uno de los puntos más débiles de Historias Corrientes fuera su mal desarrollo de personajes, al menos sabía tratar las relaciones entre los mismos de manera natural. Y por mucho que me repela, AL MENOS Hora de Aventuras acabó teniendo una historia de fondo decente y un buen desarrollo de personajes aunque todo fuera un refugio en audacia de su creador para hacer parecer que su serie de dos tontos haciendo tonterías en un mundo mágico tenía trasfondo y madurez algunos.

Algo así es la cara que se me pone ante el «como X pero con» de turno.

   Y sin embargo, tener que hacer todas estas comparaciones absurdas y fuera de lógica me hacen sentir mal porque en el fondo no dejan de ser absurdeces, de la misma forma que comparar Over the Garden Wall con cualquier otra serie para hacerse el listo cuando en realidad no se sabe defender con argumentos una serie que le gusta a uno es ridículo.

   Over the Garden Wall es mala. MUY mala. Una serie infantil que quiso ponerse zapatos de adulto jugando con elementos argumentales, temáticos y narrativos que le vienen demasiado grandes porque carece de las nociones más básicas para manejarlos. La animación es normalucha, los personajes son odiosos y planos, el relleno injustificado ocupa más del setenta por ciento de toda su duración, la música suena falta de inspiración por no ser más que una forma de alcanzar el tiempo de duración estipulado en vez de ser una forma de enriquecer la trama, tanto la fantasía como los estilos «novedosos» de dibujo están a estas alturas tan trillados que parecen rozar la autoparodia e intenta dar unas moralejas tan vacías e inexistentes que más que sentirse inspirado por el ejemplo de los personajes lo que le dan ganas a uno es de beber un vaso de lejía para olvidar que ha pasado por tal tormento.

   Pero eh, que los cuatro copitos de nieve especiales de internet de siempre dicen que es muy profunda. ¡Será verdad y todo!

   Y lo peor de todo es que parece mentira que para esta reseña haya necesitado unas seis páginas de Word cuando esto es ya más esfuerzo que el que cualquiera del equipo de la serie haya puesto a lo largo de la misma. ¡Que te den, Over the Garden Wall! ¡Me debes cien minutos de mi tiempo!