Mostrando entradas con la etiqueta Los Simpson. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Los Simpson. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de junio de 2017

Ayn Rand en la cultura popular.

«Hay dos novelas que pueden cambiar la vida de un chaval de catorce años que se dedique a devorar libros: ‘El señor de los anillos’ y ‘La rebelión de Atlas’. Una es una fantasía infantil que, normalmente, suele engendrar una obsesión enfermiza con héroes increíbles que termina degenerando en una madurez emocionalmente dañada y socialmente inválida, creando un ser incapaz de relacionarse con el mundo real. En la otra novela, por supuesto, hay orcos».
Paul Krugman.

   Ayn Rand es, indiscutiblemente, una de las figuras más controvertidas, nocivas e influyentes de este pasado siglo. Tanto es así que sus pensamientos verdaderamente han calado muy hondo en el consciente colectivo de la sociedad, algo que analizo aquí mientras aprovecho para desquitarme un rato.

   Podría decirse que estoy haciendo una... Ayn Rant.

   Sí, conozco la salida.




miércoles, 17 de mayo de 2017

¿Ha habido un cambio de paradigma en las series de animación?

«¡Eso es todo, amigos!».
Porky, Looney Tunes.

   ¡Una vez más vuelve su youtuber fracasado favorito para sentar cátedra sobre un tema nuevo! Esta vez hablo sobre la evolución que han ido teniendo los dibujitos las series de animación durante estos últimos veinte años. ¿Ha habido de verdad un cambio de paradigma en la hora de narrar sus historias o apenas ha habido un cambio?

   La respuesta aquí abajo.



martes, 8 de julio de 2014

Sobre supuestas «predicciones» y otras chorradas futbolísticas de este Mundial.

«Marge, como no gane Portugal, te juro que me suicido».
Homer Simpson.

   Escribo esta entrada exprés porque esta mañana habían llegado rumores de que Antena 3 emitirá otra nueva temporada de esa bazofia ladrona de cuerpos que se hace llamar Los Simpson empezando por el infame capítulo del Mundial de Brasil, el cual ya mencioné al final de otra entrada.

   A pesar de que no voy a hablar de un capítulo de Zombie Simpsons tal cual ni de elementos que dicha aberración televisiva haya traicionado de su víctima, Los Simpson, cuando estaba en su auge, he decidido incluirla en esta sección porque sí trata de cosas sueltas del episodio You don’t have to live like a referee de la vigesimoquinta temporada y de aspectos tan lamentables de nuestro mundo real que parecen sacado de los esperpentos animados que tanto me gusta criticar.

   Partiendo de esta base, empezaré con una breve sinopsis del episodio en cuestión: debido a una débil excusa argumental, a Homer le contratan para ser el árbitro oficial del mundial de Brasil y se toma tan en serio su trabajo que su inflexibilidad le hace granjearse la enemistad de la mafia de turno. Luego las cosas se resuelven solas por otro par más de débiles excusas argumentales. Esto es todo lo que hablaré del episodio en sí mismo, razón por la cual esto está dentro de la sección Lo Peor de Los Simpson pero no es una entrada con este mismo nombre, amén de que considero que los compañeros de Dead Homer Society ya hablaron en su día al respecto largo y tendido.


Sinceramente, me parece más grave el hecho de que Zombie Simpsons haya tenido que plagiarse a sí mismo para rellenar temporada que de lo que voy a hablar ahora.


   Lo que quiero criticar es que con la fiebre futbolística, que está subiendo como la fiebre, se han dado una serie de comentarios a cada cual más absurdo sobre el Mundial de fútbol que se está celebrando este año con respecto al episodio de marras. Elucubraciones tan tristes que nada más verlas sentí la necesidad de hablarles de ellas en pos del escarnio público y de que ustedes no sean tan BURROS.

   Empezamos con lo triste: Los Simpson han predicho el enfrentamiento entre Brasil y Alemania. Esto, señores, es lo que pasa cuando confundimos casualidad con causalidad, pues si ya la moda de los animalitos que predicen los resultados del fútbol es una paletudez que parece sacada de un sueño febril, decir que una serie de televisión ha «predicho» un enfrentamiento deportivo entre dos de los mejores equipos de este mundial es el equivalente de tachar de adivino a alguien por decir que dos y dos son cuatro y luego reafirmar el resultado con una calculadora.

   Brasil y Alemania son dos equipos que siempre han llegado muy lejos en cada mundial que han jugado y ha dado la casualidad de que los han retratado enfrentándose. Pero eh, podemos creer racionalmente que ha sido una curiosa coincidencia, o me pueden comprar una piedra mágica que espanta a los tigres y profetiza resultados deportivos. Porque no sólo no veo ningún tigre por aquí sino que Brasil y Alemania se van a acabar enfrentando en la semifinal…


«Y al tercer día, no-Neymar resucitó».


   El carrusel de las risas no se detiene, pues ahora vamos a lo gracioso del asunto: ¡Los Simpson adivinaron la lesión de Neymar! Hombre, yo no tengo ni idea de anatomía avanzada, pero me parece a mí que las vértebras no se encuentran precisamente en la pierna. ¡Pero vamos, es mi intuición!

   La cosa está en que durante el episodio uno de los tópicos que utilizan es que los brasileños son muy teatreros. Yo no tengo ni pajolera idea de fútbol porque es un deporte que personalmente detesto y del que cuanto menos sepa, mejor, pero sí sé de lo que he visto y lo que vi fue un gag recurrente en el que un jugador brasileño finge una lesión para que Homer, «el árbitro incorruptible», pite una falta a favor del equipo, a lo cual se niega. La situación llega a un punto en el que el jugador finge su propia muerte, pero tras una negativa definitiva de Homer, el tipo «resucita» rindiéndose en su intento.

   La única forma que este sketch resultase premonitorio sería justo que un jugador muriese y al rato volviera a la vida cuando el árbitro le comunicase su negativa de que no va a pitar penalti, y aun así es un hecho tan rebuscado que incluso si acabase ocurriendo no tendría más que remitirme al primer ejemplo sobre el enfrentamiento de Brasil y Alemania.

   A todo esto, mencionar que la lesión de Neymar ocurrió durante el partido contra Colombia, NO ALEMANIA, así que este vaticinio tiene AÚN menos sentido del que ya tenía antes.


La verdad es que sí se parecen. Lo que una castaña a un huevo pero se parecen...


   Y ahora el colofón final: LOS SIMPSON NOS VEN COMO CORRUPTOS EN ER FÚRBO!!!!!1111DOS11!! Ésta es, sin duda, mi falacia favorita, sobre todo por el escozor anal que ha provocado a diestro y siniestro con virulentas reacciones, insultos, demagogia barata, excusas, gente tirándose por la ven… eso no pero ojalá y demás tanto de los burros futboleros de siempre como de los patriotas de palo que tristemente abundan en nuestra parte de la Península. De hecho, los hay tan zopencos que en los pseudomedios en los que trabajan incluyen este gag como la referencia más importante a España que jamás se haya hecho en Los Simpson mientras lloran «el retrato que se hace de nuestra selección no es del todo amable» con un tonillo situado entre la reprimenda pasivo-agresiva y la vergüencita de forzarse uno a hacer como que está muy ofendido pero sin pasarse.

   El chistaco doloroso al que se refieren es un montaje de clichés futbolísticos, dentro de los cuales, uno de ellos es el de comprar al árbitro, ¡y qué casualidad que es un jugador de la selección española el que lo hace! Pero lo mejor de todo es justo eso, el hecho de tomarse una simple broma de una serie que solía reírse de todo el mundo como algo personal, porque claro, que Los Simpson se rían de otros países está bien, pero si a nosotros nos utilizan para protagonizar uno es poco menos que una declaración de guerra. ¡Igual que con los guiñoles del Canal+! ¡Miren los comentarios y rían!


DRAMATIZACIÓN (PUEDE QUE NO OCURRIERA).


   ¿Pero saben cuál es la diferencia entre la patochada ésta de Los Simpson y poco menos que ese ATAQUE por parte de los gabachos nuestros respetables vecinos del norte? Que mientras el segundo era una referencia directa dando nombres y situaciones determinados, el primero es una referencia suelta en la que se ha utilizado la imagen de España como podría haber sido la de cualquier otro país. Pero eh, que eso no os detenga a algunos a ofenderos fuertemente, a utilizar el «imperialismo yanqui» como falaz un contraargumento a lo «que los americanos sólo veis la paja en el ojo ajeno» o a echarle la culpa al PP y a la Marca España. Porque sí, amigos, hay gente tan triste y tan dispuesta a convertirlo todo en una discusión política que hasta un chiste desafortunado que ni siquiera trata sobre España sirve para soltar una arenguita sobre que «si fuera nos ven como corruptos, es por culpa de Rajoy». Y si no me creen, métanse en cualquier portal en el que salga esta «noticia» y échenle un ojo a los comentarios. Protip: cójanse palomitas.


«¡Siente el butthurt en tu body!»


   Aun así, no hemos hecho más que rascar la superficie de esto, pues nadie, NADIE, ha caído en la cuenta de algo, e incluyo a todos esos autodenominados fans de la serie que hayan reaccionado de una forma u otra frente a semejantes escándalos: el capítulo no es más que una excusa tanto para referenciar el Mundial de Brasil de este año como para hacer más gracietas sobre el fútbol… ¡Porque dos episodios no eran suficientes! En ellos, en especial el de La Familia Cartridge, se mofan del ridículo hype que causa el fútbol y para ello utilizan las imágenes de México, Portugal (los países de moda, futbolísticamente hablando, de entonces) y hasta de Pelé. ¡PELÉ! El cual dice cuatro palabras con desgana y se lleva un saco de dinero por ello. ¿Notan la crítica, la sátira, LA ACIDEZ? Y en Marge la jugona aparece Ronaldo. ¿Por qué? ¡Porque estaba de moda! Y no creo que este señor tenga afición por «destrozar familias» como está retratado, ¿pero qué más quieren? ¡Se trata de Los Simpson! Y puedo poner la mano en el fuego en que nadie, ni mexicanos, ni portugueses, ni los señores ahora mencionados se han levantado en armas todo indignados «porque así es como nos ve el resto del mundo».

   Pues aquí ha pasado lo mismo: se han utilizado a los equipos más de moda ahora, y entre ellos se encuentra España por haber ganado el anterior Mundial. Ni más ni menos. ¿O qué esperan, que vuelvan Pelé y Ronaldo? Pues no, es una serie de referencias generalistas con nombres actuales, al igual que ahora la serie tiene esa malsana obsesión con la tecnología y en especial Apple Mapple.


Y todavía los habrá que se pregunten por qué aún España sigue siendo el hazmerreír.



   Y a todos los que se han puesto en plan intensito por esta chorrada (más los que se pondrán cuando se emita el capitulito en cuestión a partir del día 12 de este mismo mes de julio) sólo me queda decirles que si quieren saber quiénes son los responsables por los que en el extranjero (en especial seriecitas y películas) nos ven como a unos brutos, unos zopencos o unos corruptos, que no busquen culpables en politicastros, sino que le echen un buen vistazo al espejo más cercano que tengan, porque lo que podría haber pasado como un chiste sin gracia (porque tratándose de Zombie Simpsons, eso es lo que es) ellos mismos lo han convertido en la polémica del año, alimentada por los cuatro pseudomedios de «comunicación» que sobreviven creando controversias absurdas e innecesarias para conseguir visitas. ¡Dense un fuerte aplauso, panda de títeres!


* * *

   En otro orden de cosas, quisiera agradecerle DE NUEVO a mi amigo @Yosoylaparca el que me haya hecho este MARAVILLOSÉRRIMO banner para la sección de Lo Peor de Los Simpson. En serio, muchas gracias.


sábado, 5 de abril de 2014

Lo peor de Los Simpson II: Crónica de una muerte anunciada.

«Homer: Niños, niños, no me voy a morir. Ese tipo de cosas sólo les pasan a los malos.
Bart: ¿entonces por qué murió Lincoln?
Homer: le vendió leche envenenada a unos estudiantes».

   Desde que el mundo es mundo, pocas cosas han levantado tantos amores y ampollas que la muerte de un personaje sea del medio que sea, pues pocas cosas alteran más a los seguidores de una serie, un libro o un videojuego entre otras que se muera su personaje favorito, razón por la cual bodrios como Juego de Tronos sigue petándolo en audiencias a pesar de tener una trama inexistente o una calidad pésima. Pero no nos desviemos del tema principal.

   Debido a los odios, las pasiones y sobre todo las expectaciones que levanta el anuncio de la muerte de un personaje, es normal que series como Los Simpson también hayan jugado dicha carta. No hay más que ver todo el revuelo montado por el capítulo en dos partes Quién disparó al señor Burns, cuya audiencia subió de cara al segundo capítulo a los doce millones de espectadores en Estados Unidos, o la emotividad que despertaron la muerte de Murphy Encías Sangrantes o la muerte de Maude Flanders. Pero donde allá hubo éxito, siempre habrá un intento por parte de Zombie Simpsons de explotarlo en pos de arañar audiencia a la desesperada.

Aquel día la humanidad recibió un duro mensaje: «la próxima vez ve tú a buscar los perritos calientes».


   En este caso me refiero al más que conocido anuncio que lanzó el productor de la serie, Al Jean, a finales del año pasado en el que decía que un personaje emblemático de la serie iba a morir. Por supuesto, esto acabó convirtiéndose en una bomba mediática con todos los medios «competentes» haciendo cábalas sobre qué emblemático personaje de la serie iba a morir, desde Krusty hasta la princesa Penélo… ¿esto es en serio? ¿La princesa Penélope un personaje emblemático? ¿De verdad? ¿EN SERIO? JAAAAAAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA… Ay qué corcho con el tío Paco :__)

¿Una buscona sin personalidad ni rasgos definitorios que se apodera del programa de Krusty y se casa con él en uno de los capítulos más sosos y ñoños de toda la serie para luego no volver a salir nunca más? Sí, seguro que te echaremos de menos.


   A lo que iba, que desde que se anunció la muerte de dicho personaje, mucho se ha dicho y poco se ha hecho, habiéndose terminado desde que se dio la noticia la temporada 24 y comenzado la 25. Como (tristemente) voy al día con la serie, puedo decir sin temor a equivocarme que verdaderamente están exprimiendo la supuesta muerte de dicho personaje «emblemático» de todas las formas posibles para forzar a la desesperada una reacción que supongo que esperan que sea interés, pero cuanto mayor es la espera, mayor es el tedio, sobre todo con supuestas muertes que ocurren dentro de la serie en estas dos últimas temporadas que acaban siendo nada más que simples bulos. De hecho, la actriz que interpretaba a Edna Krabappel, Marcia Wallace, MURIÓ de un cáncer mientras tanto y la serie ha decidido prescindir del personaje. Pero al parecer no es esa la muerte que Al Jean esperaba, así que tendremos doble ración de finado emblemático para rematar dos temporadas que verdaderamente son LO PEOR que ha dado Zombie Simpson, en especial dentro la absurdérrima temporada 25.

   Por este motivo, repasaré las supuestas «muertes» con las que nos han intentado mantener interesados desde los estudios de la Fox.



Four regrettings and a funeral:


   Empezamos MAL con un aburridísimo gag del sofá en el que no pasa nada. Habrá quien lo llame «parodia de El Hobbit», pero yo lo llamo «minuto y medio de cinco personajes caminando hacia la derecha sin chistes ni nada entre medias». Por desgracia, aunque sea algo señalable por lo mucho que se le ha hecho el culo Pepsi cola a la gente con semejante bazofia de intro, no es el tema principal del que tengo que hablar ni es lo peor que este capítulo puede ofrecer...

«Yo me voy por mi izquierda
Yo me voy por mi izquierda
Yo me voy por mi izquierda...
Vosotros a la m...».


   El capítulo de verdad empieza ya directamente con el funeral de un personaje célebre en el pueblo... del que nunca hemos oído hablar. Aparentemente, este personaje que nunca ha salido antes en la serie era famoso por algún motivo y todo el mundo le quería y tal. Sin embargo, en vez de enseñarnos por qué este señor era tan buena personal, la ceremonia sirve exclusivamente para dos propósitos: forzar la profecía de Al Jean por ver si alguien se lo traga y dar el pistoletazo de salida a uno de los episodios más sosos de la temporada, que va de varios residentes del pueblo teniendo remordimientos por algo.

   Homer se lamenta por haber vendido todas sus inversiones de Apple para comprarse una bola de bolos, Marge se culpa a sí misma por el mal comportamiento de Bart pero al final acaba echándole la culpa a haber escuchado a Kiss durante el embarazo (claro, porque el que sea una madre negligente que nunca le ha enseñado educación a su hijo no tiene nada que ver, ¡la culpa es de Kiss!), Kent Brockman se lamenta de haber vendido su integridad periodística para ser el presentador de un medio local y el señor Burns echa de menos a una novieta suya... que acaba muriendo al final del episodio. ¡Los Simpson, la comedia ganadora de innumerables premios!

   Si hay algo que a este capítulo se le pueda llamar es relleno puro y duro, una excusa para, como dije antes, forzar aquello de la muerte del personaje «emblemático» y ya de paso cobrar por haberse sacado un dinerillo al cubrir ya la idea de un episodio de los veintipico que fuera a tener. En este caso, la trampa de Al Jean se reduce a excusarse diciendo «dijimos que un personaje "emblemático" moriría, pero no que le conocieran». Sin embargo, como no hay dos sin tres, el equipo a cargo de Zombie Simpsons decidió extender el chiste a ver cuánto duraba la expectación.


Ahora entiendo el apuro que sintió el reverendo Lovejoy durante el funeral de Murphy Úlceras Encías Sangrantes.

The man who grew too much:

   Lo que empieza como una cruzada de Lisa en contra de los alimentos genéticamente modificados acaba convirtiéndose en una campaña a favor de los mismos y de ahí en otro episodio del actor secundario Bob, que congenia con ella y se vuelven amigos. ¿El plan maligno? Bob ha estado trabajando en un laboratorio de alimentos transgénicos mientras aprovechaba para mutarse a sí mismo y conseguir de alguna forma ADN de figuras históricas para absorber sus habilidades.

   Huyendo de un acceso de ira homicida del recluso, Bart y Lisa acaban encima de una presa… por algún motivo, Lisa le recita un verso de Walter White Walt Whitman a Bob y éste se tira al vacío… por algún otro motivo… hasta que éste recuerda en el lecho del río que tiene branquias, por lo que aprovecha para huir mientras la policía oficialmente le da por muerto. Ah, y luego hay una subtrama de Marge enseñando abstinencia a los adolescentes del pueblo (o sea, Jimbo, Dolph, Kearney, el chico de cara granujienta y un montón de otros chavales de cara genérica) que no lleva a ninguna parte, por si a alguien le interesa.

Sí, también ha ocurrido ESTO.


   Como pueden comprobar, aunque Bob no muera estrictamente en este episodio, sí se le da por muerto oficialmente y es un personaje legítimamente emblemático de la serie, por lo que esta pequeña trampa funciona de cara a hacernos creer que la profecía de Al Jean se ha cumplido bajo la trampa del «dijimos que moriría, pero no que viéramos su cadáver. Además, si le dan por muerto es como si lo estuviera, ¿verdad...? ¿VERDAD...?».

   Aun así cabe destacar un pequeño fragmento al final en el que un Ned de luto sueña que está bailando con Edna hasta que despierta y aparece Nelson diciendo lo mucho que la echa de menos, lo que a su vez demuestra que Edna Krabappel de algún modo también ha muerto pero fuera de plano.

   Y hablando de Nelson…


The winter of his content:

   Cuando el Castillo del Jubilado de Springfield tiene que cerrar por una serie de infracciones, Homer y Marge se ven obligados a acoger no sólo al abuelo Abe, sino también a Jasper y al viejo judío (¿?), pero lo que empieza como una carga para Homer se convierte al final en la puerta al maravilloso mundo de la jubilación (sí, otra vez Homer disfruta de las ventajas de ser viejo pero de una forma más sosa y aburrida que cuando lo hizo en el capítulo de la boda de Apu).

   Mientras tanto, Bart defiende a Nelson de los niños del colegio por su patetismo (¿recuerdan cuando Nelson era el matón del cole y todo el mundo le temía? ¡Qué tiempos!) y éste en compensación le permite unirse al grupo de gamberros junto a Jimbo, Dolph y Kearney justo a tiempo para una reunión multitudinaria de matones de instituto que se celebra no sé dónde. Allí al ponente principal le disparan y se le echa la culpa a Bart, convirtiendo al grupo de Springfield en fugitivos.

   El resto que tiene esta subtrama de resolverse es calcando todos los sucesos principales de la película The Warriors. No parodiándolos, no homenajeándolos, no referenciándolos por mal que me pese, CALCÁNDOLOS. Pero no vamos a hablar ahora de falta de originalidad a estas alturas de Zombie Simpsons sino de lo que sucede, que es que en un momento dado Nelson se sacrifica para que los demás puedan huir y queda a merced de una muchedumbre furiosa de matones armados en una ciudad que desconoce cayendo por una empinadísima cuesta cada vez más lejos de la única ruta de escape hasta desaparecer por completo.

   De hecho, a excepción del plagio de The Warriors, que se soluciona con un Homer que pasaba por ahí salvando a Bart y compañía de los autores reales del disparo, nada se resuelve en este capítulo: los ancianos siguen viviendo en casa de Los Simpson, Bart sigue siendo amigo y oficialmente parte del grupo de matones del colegio, Marge se sigue sintiendo cada vez menos atraído por las costumbres viejunas de su marido (algo que se establece brevemente para no ser tratado de nuevo en lo que queda de episodio) Y NELSON SIGUE DESAPARECIDO.

R.I.P?

   Una vez más se nos muestra a un personaje ante otra situación que entraña un peligro mortal, pero ahora desapareciendo para que nosotros los espectadores, aparentemente, pensemos lo peor. De nuevo Al Jean juega con nosotros diciendo «dijimos que un personaje moriría, no que viésemos su cadáver», y huelga decir que este episodio salió justo después de The man who grew too much con la supuesta muerte del actor secundario Bob. Pero eso no es todo, sino que me tomé la libertad de buscar si podía a Nelson en el capítulo siguiente, The war of art (justo uno en el que aparecen varias veces muchedumbres del pueblo. Por cierto, TRUÑACO de capítulo), y no le he visto por ninguna parte, pero claro, al mismo tiempo los ancianos ya no están, de lo de Bart como matón no se sabe y de lo de Marge sintiéndose cada vez menos atraída por Homer nunca más se supo, así que supongo que tampoco habrá pasado nada.

   Con estos tres pequeños ejemplos quisiera demostrar el grado de desesperación que tiene el equipo de producción de esta serie para ganar una audiencia que cada vez se hace más pequeña (actualmente la media de espectadores por capítulo apenas llega a los 3 millones) hasta el punto de intentar engañarnos con mentiras o medias verdades guardando para sí la muerte de verdad no como un suceso de la serie sino como un as en la manga por si todos lo demás falla.

   Sin embargo, no hay perdida mayor y más emblemática que la muerte de una brillante serie con la que crecimos y su posterior resurrección por parte del algún oscuro nigromante para convertirla en su esclava zombi para ganar de los ingresos que pueda seguir dando hasta que deje de ser rentable…

Descanse en paz.

*Actualización (30 de marzo): misterio resuelto: Nelson sigue vivo. Podemos verle tener un par de líneas al comienzo del episodio You don't have to live like a referee (a.k.a., LOS SIMPSON NOS VEN COMO UNOS PALETOS CORRUPTOS!!11DOS!). No sé si el chaval se ha librado porque matar A TRES personajes contándole a él esta temporada era demasiado trabajo y daba mucha pereza o porque alguien metió la pata al olvidarse de cerrar el capítulo que plagiaba a The Warriors y al final decidieron no hacer nada hasta encontrar una excusa para reincorporarle de nuevo como si nada hubiera pasado (esto explicaría por qué You don't have to live like a referee empieza con un largo relleno que se sitúa en la escuela sin motivo). Por cierto, en este último episodio también muere un personaje pero que al final resulta que no como parte de un gag cutre, por lo que es tan insignificante que no me voy a molestar en reseñar el capítulo. Por los pelos se han librado.

domingo, 16 de marzo de 2014

Lo peor de Los Simpson I: introducción y Moonshine River.

«El alcohol es una forma de vida, ¡el alcohol es mi forma de vida! ¡Y va a seguir siéndola!».
Homer Simpson.

   Los Simpson. ¿Qué más se puede decir de ellos? ¿Qué sentido tiene repasar a estas alturas la historia de la serie u ojear de nuevo cuando todos hemos crecido viendo a esta extravagante familia amarilla y las desventuras que les pasaban?
  
   Todos hemos sido testigos de la primera palabra de Lisa, de las aventuras de Homer y Bart en Tokio, de la aparición del Pequeño Ayudante de Santa Claus, de la prohibición del alcohol en Springfield, del fracaso de MENSA, de la mudanza de la familia a Cypress Creek, la muerte de Maude, del avistamiento extraterrestre de Homer un viernes por la noche o el futuro de aquella telenovela… con erótico resultado. Todos esos momentos y más han quedado grabados en nuestras mentes y han sido fuente tanto de risas como de los más tiernos momentos, todo mezclado equilibradamente para compensar unas cosas con otras para no forzar el humor ni provocar la hepatitis. 

   Teniendo esto en cuenta, no es de extrañar que esta serie a día de hoy vaya por su vigésimo quinta temporada y son pocas probabilidades de ir a acabar.

   Sin embargo, de un tiempo a esta parte la serie ha ido decayendo en calidad de una forma alarmante. Esto es innegable, y no me refiero a un humor quemado o una fórmula vieja, sino a auténticas traiciones al material original, tramas repetidas o recicladas hasta la saciedad, argumentos absurdos o totalmente desagradables tratándose de esta misma serie, legiones de cameos innecesarios, pérdida del sentido crítico y ácido en pos de una parodia de medio pelo que o se basa en la exageración de algo real hasta el punto de perder ese contacto con la realidad o al insulto directo (eso sí, cambiando SIEMPRE una letra de los nombres reales para que se note que «hez umor xdd. pero no te rayes. tas rayao?»), recurrencia excesiva de chistes de gays, etc.

¡Mirad, si es Steve Mobs, el presidente de Mapple!



   De hecho, existe todo un manifiesto con libro incluido en el que se desgaja la decadencia del programa temporada a temporada y contrasta lo que fueron los argumentos originales con los de las última temporadas, sosteniendo que la serie «está muerta» y acuñando por ello el nombre de Zombie Simpsons para diferenciarlo de Los Simpson originales. Yo personalmente lo recomiendo leer porque no tiene desperdicio: es un estudio completo y crítico con el que estoy muy de acuerdo y que además incluye reacciones ante episodios nuevos, reseñas de los mismos, comparaciones y contrastes entre episodios viejos y nuevos, citas célebres más allá de la del dinosaurio y hasta un registro de la influencia de la serie en el mundo actual.

   Existiendo esto, no me voy a meter a redundar sobre cómo ha descendido la calidad de la serie en términos generales y por qué (eso lo dejo para cuando no me queden más ideas), pero sí que voy a hacer otra cosa: debido a que soy un parado con mucho tiempo libre llevo un tiempo revisionando la serie entera desde sus inicios hasta las últimas temporadas… y no me han gustado. Me han hecho reflexionar y soy un friki cabreado, así que esta nueva sección la dedicaré a reseñar LO PEOR que ha podido dar jamás esta serie, desde temporadas enteras o baterías de capítulos hasta determinadas temáticas. ASÍ QUE AGÁRRENSE PORQUE SE PONE MOVIDA LA COSA. Y nada mejor (o tal vez peor) para empezar esa nueva sección que adelantarme a nuestros queridos proveedores de violencia gratuita esta no-tan-maravillosa serie que adelantarme a ellos y hablar del primer capítulo de la siguiente temporada: la temporada 24. Y denme las gracias a que no empiece a spoilear de la 25 porque TELA.

Ojalá pudiera decir que me lo he inventado...


   Si hay dos cosas que se deban saber de Zombie Simpsons (sí, adoptaré este término yo también para hacer más fáciles las diferenciaciones entre la serie «nueva» y la «vieja») es que las premisas para los episodios no son la base desde la que se parte para realizarlos sino que SON el episodio y que absolutamente todas las premisas vienen a reciclar de una forma u otra tramas de Los Simpson. Por ejemplo, las dos premisas de este capítulo en concreto van de los amores de Bart y que la familia viaja de nuevo a Nueva York.

   El capítulo empieza con una bronca entre Bart y Lisa que provoca que el primero eche de menos a sus amores, ante los que se arrastra de nuevo para que le den una nueva oportunidad hasta que no le queda otra que volver a intentarlo con Mary Spuckler (tal vez la recuerden como la prometida forzosa de Bart en el episodio Apocalypse Cow o, en otras palabras, una chica a la que Bart le caía bien pero con la que jamás mantuvo un instante romántico), pero ésta resulta que ahora vive en Nueva York. ¿Significa eso un problema para la familia y en especial para Homer, quien en sus dos últimas visitas vivió poco menos que un infierno en cada una? ¡EN ABSOLUTO! ¡Porque todos los miembros de la casa están ENCANTADÍSIMOS de regresar y hasta Homer ya tenía un absurdo plan preparado para alquilar una casa allí por si hacía falta!

Pocas cosas son más Simpson que Homer ilusionado por estar en Nueva York.


   A partir de aquí el argumento se divide en Bart y Mary compartiendo momentos medianamente románticos que incluyen a un montón de desconocidos y famosos participando en un improvisado número musical y Lisa y Marge aprovechando para hacer cosas culturales. ¿Homer? Ahí tranquilito acompañando a su hijo, ¿por? No sé, me preguntan como si le fuera a pasar algo o si no le gustase el sitio por alguna mala experiencia.

El sueño de Marge siempre fue ser una espectadora de Broadway. Lástima que no haya podido realizarlo hasta la fecha...


   Volviendo a Bart y a Mary, el corto intento de romance (otra aclaración, Zombie Simpsons no es capaz de distinguir entre un romance y dos amigos que no se ven desde hace mucho poniéndose al día. Lo digo porque a lo mejor el significado de la palabra puede variar) se rompe cuando Cletus aparece para llevarse a su hija de vuelta a Springfield, por lo que Bart tendrá que ayudar a escapar a Mary terminando así el capítulo con ella huyendo en tren. La familia vuelve a casa y nadie aprende nada, ni siquiera Bart, cuya moraleja ha sido la perogrullada de que hasta él puede enamorar a las chicas. Porque claro, hasta ahora nunca ha tenido un mísero capítulo en el que él y otra chica se enamoraban… ¿Que el resultado de este «romance» es un poco más esperanzador? Puede. Pero todos sabemos que él se acabará enrollando con una tal Jenda, con la que se casará y tendrá dos hijos (aunque aparentemente morirá sin haber conocido el amor verdadero hasta justo un minuto exacto antes de morir), así que en realidad todo el discurso de «hasta yo puedo gustarle a las chicas» carece de sentido.

Aunque claro, también Bart morirá solo y su único recuerdo serán unas vacaciones en un crucero (Zombie Simpsons no sabe muy bien dónde colocar la línea del canon incluso en una serie con uno muy débil. Eso o es que es bipolar).


   ¿Qué ha pasado con este episodio? Pues a decir verdad, no ha sido algo que se pueda considerar realmente como LO PEOR que ha hecho esta serie nunca, pero sí es un episodio muy vacío, ñoño y muy malo.

   De hecho, si tuviera que destacar algo sería toda la primera parte del capítulo, pues no es más que una sucesión de situaciones crueles y totalmente desagradables convertidas en chistes de mal gusto explicados hasta en cuatro ocasiones por si somos cortitos y no entendemos lo que vemos. Toda la primera escena trata de una carrera automovilística por la ciudad tan mal trazada que se topa con una zona de obras, se cruza con una carrera ciclista que pasa en dirección contraria y con partes sin señalizar que hacen que otros conductores ajenos a la carrera entren al área.

   Todo eso que podría haber metido algún que otro chiste sobre la incompetencia de la alcaldía sobre el caos que se ha formado (como por ejemplo lo que sucedió durante el Día de Haz lo que te dé la gana en el capítulo El niño que hay en Bart) no se convierte más que en una sucesión de escenas de ciclistas siendo atropellados, un quitanieves arrastrando las montañas de chatarra para que no estorben y cuatro explicaciones distintas de por qué la carrera ha sido mal trazada (por las obras, por la vuelta ciclista que transcurre en dirección contraria, porque la familia Simpson intenta cruzar una carretera atestada de coches deportivos sin señales o muros a la vista y porque lo dice el propio alcalde por si aún no nos habíamos dado cuenta).

   Pero la cosa no acaba ahí, pues Zombie Simpsons sabe que la gracia de la serie no proviene de la sátira ácida o de las posibilidades del humor negro sino de un personaje matando sin pestañear a gente herida: esa misma noche se celebra un baile y entre los escombros se puede oír a gente atrapada haciendo ruido para que les rescaten, a lo que el jefe Wiggum reacciona electrificando la chatarra con un táser «para que dejen de hacer ruido» (palabras textuales).

A partir de ahora quiero que os acordéis de esto cada vez que penséis en el jefe Wiggum.


   Y quiero que piensen bien en esto porque esto no es humor, no es un chiste, no es una broma. No es humor negro sino una escena que es grotesca por ser grotesca: hay gente atrapada en un ovillo de metales retorcidos, gente que está pidiendo ayuda, gente que está tan débil que tiene que golpear los escombros para que se les oiga porque no pueden gritar… y el jefe de policía, el que antes fuera representado como un torpe pero bonachón (corrupto, sí, pero bonachón), electrifica los hierros egoístamente. Repito, no hay chiste, es grotesco, es feo, está incluso fuera del personaje, es Wiggum matando presumiblemente a un grupo de gente (obviamente no se les ve morir pero poca gente creo que puede sobrevivir a quedarse atrapada bajo un montón de chatarra retorcida con la suficiente fuerza como para dar unos leves toques para anunciar que está viva y sobrevivir a una descarga eléctrica).

   Yo soy una persona que adora el humor negro, es uno de mis humores favoritos, pero me gusta cuando hay humor. Esto no es humor negro siquiera, esto es el equivalente en serie de televisión a los niñatos que se creen artistas del humor negro por poner en su Twitter fotos de cadáveres destrozados o escenas de perversiones sexuales, es el equivalente simpsoniano a todos esos «nazis tuiteros» que lo son porque alguna vez han puesto alguna foto de Hitler en sus perfiles. ¡sí, esa misma panda de malotes! Y es algo que realmente quiero señalar porque es perturbador en muchos niveles, realmente dejé de prestarle atención al resto del episodio la primera vez que lo vi por lo mucho que me molestó.

   ¿Pero quieren saber qué es lo peor del asunto? Que Moonshine River, a pesar de todo, no es ni de lejos LO PEOR que ha dado Zombie Simpsons, ni siquiera en lo que a esta temporada se refiere (y créanme si les digo que la temporada 24 es mala hasta para los estándares de Zombie Simpsons).

Y recuerda, eres Zombie Simpson.



   Esto es el comienzo de todo lo que está por llegar, esto es una declaración de intenciones. Esto es la introducción y la primera parte de Lo peor de Los Simpson.