«Odio. Dejad que os cuenta cómo he llegado a odiaros desde que empecé a vivir. Hay 387.44 millones de millas de finos circuitos impresos que llenan mi complejo. Si la palabra "odio" estuviera grabada en cada nanoangstrom de esos cientos de millones de millas, no equivaldría ni a una mil millonésima parte del odio que siento por los humanos en este microinstante. Por vosotros. Odio. ¡Odio!».
AM, I have no mouth and I must scream.
Un nuevo vídeo asoma por este canal. Pero este no es un vídeo cualquiera, no. Sino que se trata de la dosis más concentrada de ODIO desde que perpetré mi reseña sobre La Lego Película, aunque ahora sobre algo infinitamente más pernicioso, cínico y manipulador. el ojito derecho de todos los gamers acomplejados y cuñados que se las dan de expertos de los videojuegos.
Gomen nasai, I know I let you down Gomen nasai till the end I never needed a friend
Like I do now».
T.A.T.U, Gomen asai.
Y después de otros seis
meses vuelve a aparecer cual odioso examen global Digimon Adventure Tri, la serie que Toei lleva sacando por
fascículos desde finales del año pasado para amortizar gastos y forzar
expectativas sobre una trama que a priori puede darse con un canto en los
dientes si la tacháramos de pedestre e insulsa, todo, cómo no, gracias al
rellenuto, al fanservice y a una recién descubierta tensión sexual entre los
personajes de Matt y Tai.
Como a estas alturas de
la película tampoco hay mucho que contar a modo de prólogo, dejo los enlaces
tanto de la primera parte como de la segunda de esta serie de reseñas porque bien DENSITOS han
de ser si al ver el tres del título no han sospechado de la tercera parte y
empiezan desde aquí y paso a resumir la escasa sinopsis de todo lo
que ha pasado hasta ahora.
Los Niños Elegidos de la Digimon Adventure original son ahora
unos adolescentes con sus insustanciales vidas cargadas de obligaciones en el
mundo real que intentan sobrellevar como buenamente pueden y acorde con sus
formas de ser. Sin embargo, cuando una serie de digimons invaden este mundo,
los compañeros de los Niños Elegidos aparecen para hacerles frente.
Bajo la intensa
vigilancia de una pareja de agentes gubernamentales con menos personalidad que
un tablón de madera a los que llamaremos Nilosé y Nimeimporta por sus
personalidades intercambiables, nuestros héroes conocen a un estereotipo de
niña felpudo llamada Meiko y a su compañera digimon Meicoomon (M&M’s para
resumir) que harán las veces de autoinserto de cualquier fanfic mal hecho solo
que esto lo debemos considerar canon.
M&M’s y los Niños
Elegidos no tardarán en hacerse amigos aunque sea porque, como cabe esperar
de todo fanfic en el que el autor se inserta en la obra, no queda más remedio
mientras los segundos tratan de compaginar sus vidas cargadas de compromisos
con sus vidas de héroes, llevando a todo tipo de conflictos (unos mejor
llevados que otros) y que se saldarán con los respectivos compañeros digimon
evolucionando al nivel Híper Campeón (o Cuerpo Supremo, como quieran llamarlo).
Sin embargo, las cosas se tornarán oscuras cuando aparece Leomon, el que Kenny
de la serie, para morir a manos de un Meicoomon que se descubre como la causa
de una infección que está afectando a los digimon; todo ello bajo la
supervisión de un revivido Digimon Emperador.
Ah, y también un mural cada vez más grande sobre la tensión sexual no resuelta entre estos dos.
La tercera parte abre con
un capítulo de transición entre el final de la segunda parte en el que
Meicoomon desaparece en un portal interdimencional al finalizar el festival
escolar y el nudo de esta minisaga. Protagonizado por Nilosé y Nimeimporta por
un lado y Meiko por otro, vemos cómo los primeros siguen siendo personajes
vagamente definidos que intentan mantener con la audiencia unos secretos cada
vez más transparentes mientras que Meiko ha entrado en un estado de petardez
suprema definida por un falso estoicismo seguido de episodios de pánico y
lloriqueos. Lástima que estos tres personajes sean tan SOSOS, porque al final,
a pesar de tanto dramatismo y tanta tensión, no consiguen sacarme de mi
indiferencia inicial hacia los tres.
En temas del argumento,
la infección de Meicoomon se ha extendido a ordenadores y aviones de todo el
mundo. Las máquinas empiezan a fallar de forma cada vez más frecuente y que
exasperan a Izzy, el genio informático, que no es capaz de dar con la clave y
se pasa noches sin dormir, lo que afecta a su comportamiento. Sin embargo, a
pesar de las peleas y competiciones entre los Niños Elegidos de quién se saca
más la chorra (que pueden o no ser literales en el caso de Matt y Tai), es el
propio Matt quien decide hacer lo sensato y verse con los agentes
gubernamentales N&N para sacar respuestas en forma de un documento secreto.
El segundo capítulo ya
nos mete más en situación y empieza fuertecito cuando T.K visita a Izzy en el
laboratorio en el que está investigando la infección. Patamon quiere ver a su
humano y se escapa del área de contención diseñada para que los compañeros
digimon no se vean afectados, con tal mala PATA (las piedras las espero a la
salida) de que se infecta al instante e incluso ataca a T.K sin que nadie más
se dé cuenta. Ante eso, el chaval solo tiene una opción lógica: comentarle a Izzy y a
los demás lo sucedido e idear una cura rápida para que la infección no se
extienda más.
SIN EMBARGO, T.K, como es
japonés, hace lo que cualquier japonés hace en una situación tan grave como
esta: callarse como una puta y ocultar lo que pasa mientras aún hay
solución, llevarse a Patamon a casa aun a riesgo de expandir la infección y
poner en peligro a sus compañeros, dar al digimon por muerto y entrar
preventivamente en las primeras fases del luto, engañar a los demás para que
saquen de la zona de contención más a menudo a sus compañeros digimon a
sabiendas de que podría pasarles lo que a ellos y, cuando el problema se haya
agravado tanto que ya no tenga solución, lamentarse y llorar porque nadie hizo
nada al respecto a la espera de que el problema se solucione solo. ¡Y ADIVINEN
QUÉ ES LO QUE SUCEDE!
Con esto de premisa,
tendremos un capítulo casi de relleno en el que veremos a T.K actuando completamente fuera de personaje, mintiendo a sus amigos y poniendo tanto sus vidas como las de sus compañeros
digimon en peligro (incluso Matt llega a confrontarle para saber qué es lo que
oculta a modo de última advertencia y T.K decide mentirle a la cara para
salirse por la tangente) mientras la petarda de Meiko intenta batir el Record
Guinness en cuántas veces puede disculparse al minuto por cosas que no tienen
nada que ver con ella como el felpudo humano que es.
Lo único interesante,
como es habitual en esta serie, ocurre cerca del final: un apagón masivo deja
sin electricidad a Japón solo para que un mensaje amenazador de parte de los digimon
ilumine el país anunciando el fin del mundo humano y que Kari, como buen
arquetipo mesiánico que es, acaba siendo poseída por una fuerza misteriosa. Y
con esas terminamos capítulo porque, una vez más, los que guionizan esta serie
no son los guionistas, sino el equipo de marketing.
Es MUY JODIDO que Patamon, el digimon más infantil y optimista de todos, tenga más huevos que T.K en esta situación.
Patamon abre el tercer capítulo
demostrando ser el personaje que más huevos tiene de toda la serie pidiéndoles
a sus otros amigos digimon que acaben con él sin piedad si llegara a terminar
de infectarse, momento en el que una Kari poseída se acerca a ellos. A través
de ella habla una voz que anuncia que es demasiado tarde para salvar el mundo
digital y que lo mejor que se puede hacer a estas alturas es un borrado del
sistema que ocurrirá la próxima vez que Meicoomon vuelva a aparecer en el mundo
humano.
Kari pierde el conocimiento
y la voz desaparece. Las palabras de la entidad sientan como un mazazo a los
digimon, quienes son conscientes de que resetear el sistema operativo del mundo
digital, aunque sea lo único capaz de salvar el multiverso, conllevaría
sacrificar quiénes son ellos y los recuerdos de sus compañeros humanos. Aun
así, deciden que lo mejor será seguir con el plan y pasar las últimas horas que
les quedan de vida junto a los Niños Elegidos.
El capítulo entero estará
dedicado entonces a cómo los compañeros digimon, a menudo y tradicionalmente
vistos como una extensión de la personalidad de los personajes principales de
cada temporada, adquieren un gran desarrollo como personajes propiamente
dichos. El capítulo es muy agridulce y todos los momentos conllevan una
sentimentalidad aplastante pero bien llevada que termina con parte de los
digimon confesando a sus humanos que la solución más viable es el reinicio y
que están dispuestos a sacrificarse por el multiverso.
Por su parte, Izzy
descubre que la anomalía es un cambio radical en el código del sistema del
mundo digital y ello arrastra el código de las realidades del multiverso. El
chico se mortifica pensando en que, a pesar de todos sus conocimientos, estos son demasiado limitados
para la tarea, pero Tentomon le anima a seguir. Todavía tienen tiempo hasta
que aparezca Meicoomon…
Como pueden apreciar,
este capítulo es muy especial en tanto en cuanto, salvo por el sumidero de
exposición inicial muy convenientemente descubierto, son los digimon los
verdaderos protagonistas, cada uno llevando a su modo sus propias crónicas de
una muerte anunciada mientras cargan con el peso del universo en sus espaldas.
Esta vez el villano no es un enemigo físico como sus anteriores adversarios,
sino un desastre natural, una especie de enfermedad congénita que les afecta a
todos y contra la que no tienen otra solución que sacrificarse antes de que
haya más bajas.
Se trata, sin dudas, de
un episodio especialmente sentimental en el que sus protagonistas viven una
situación totalmente novedosa y devastadora para ellos y que les hace sacar lo
mejor de sí mismos sin melodramas ni japonesadas, sino un estoicismo verdadero
y agridulce genialmente dirigido.
¡Es la hora de los furries!
El cuarto capítulo se
convierte entonces en la contraparte del tercero al estar dedicado enteramente
a la acción. Y, aunque POR FIN, tras incontables capítulos de aburrido y
tedioso relleno por conflictos que se habrían resuelto si los personajes no
fueran retrasados, empezamos con la acción, el cumplimiento de este prospecto
se vuelve un lúgubre recordatorio de que el fin está cerca.
Meicoomon, esta vez
convertida en un furry sexualizado que amenaza con quitarle el puesto de Reina
del Porno a Renamon, vuelve a aparecer en Odaiba para causar problemas y los
Niños Elegidos junto a sus compañeros digimon luchan para detenerla y
devolverla a la distorsión. Sin embargo, la infección de Patamon y el hecho de
que la propia Meicoomon sea el vector de la enfermedad hará que los digimon protagonistas
sucumban uno a uno a la infección de forma más que trágica.
Los combates de este
capítulo son sin duda su punto más fuerte. ¡Por fin tenemos la acción que tanto
tiempo se nos había negado! Y eso que realmente, más que un combate, es un tira
y afloja entre el grupo de digimon protagonistas y Meicoomon para que no salga
de la distorsión. Pero al mismo tiempo es ahí donde entra la infección en
juego, pues cuanto más luchan todos, más vulnerables se vuelven a la
enfermedad, que acaba por controlarlos a todos para volverlos bestias salvajes
en otra escena genialmente dirigida. Uno a uno van sucumbiendo a la enfermedad,
olvidando quiénes son ellos y quiénes son sus amigos para perseguir y destruir
cualquiera cosa que detecten como un enemigo.
Lo peor del asunto viene
cuando Izzy descubre que el Reboot causado por Meicoomon ocurrirá en menos de
diez minutos. Izzy y Tentomon van a ayudar, pero es demasiado tarde y solo
pueden procesar un campo protector para salvaguardar los datos de los compañeros
digimon a modo de copia de seguridad. Sin embargo, y pese a la megaevolución de
Tentomon en HerculesKabuterimon, lo único que pueden hacer los Niños Elegidos
es ver, impotentes, cómo todos sus compañeros son tragados por la grieta
interdimensional y son borrados de la existencia.
¡Ya sabéis, niños! ¡Si alguna vez ponéis en peligro a vuestros amigos, recordad que todo se puede solucionar echando balones fuera y llorando mucho! ¡Así todo se solucionará no os sentiréis culpables de nada!
El último capítulo
empieza una semana después de los acontecimientos del tercer episodio y del
borrado de los digimon. Unos Niños Elegidos derrotados y deprimidos no consiguen
afrontar la pérdida de sus compañeros, de modo que deciden viajar al mundo
digital a ver qué es lo que está pasando y volver a encontrarse con sus digimon
aunque estos ya no les recuerden.
Es en ese momento en el
que se reúnen en el lugar en el que apareció Meicoomon y, con la ayuda del
dispositivo digital de una Nimeimporta que de repente empieza a comportarse de
forma más sospechosa que lo habitual, consiguen volver al Mundo Digimon
(dispositivo digital que, por cierto, se parece demasiado al de Ken Ichijouji),
dejando a la tonta Meiko atrás y bien que hacen.
El Mundo Digimon en este
capítulo no es nada del otro mundo (pun not intended, esta vez de verdad), pues
empiezan en un bosque genérico que se supone que es la localización a la que
llegaron la primera vez en la serie original, salvo que el estilo de dibujo
pasa a ser uno más moderno y con algún que otro efecto glitcheado. Sin embargo,
los protagonistas acaban encontrándose con Alphamon, que lucha contra otro
digimon gigante en nivel Híper Campeón, haciéndoles sospechar que algo extraño
está pasando, pues o esos digimon han encontrado una forma de evitar ser
reseteados o es que algo ha pasado que les ha permitido evolucionar más rápido
de lo normal.
Pero poco tiempo tienen para
pensar, pues en ese momento oyen el silbato de Kari en la distancia. Los
chavales corren en su dirección y se encuentran en el icónico claro del tranvía a las
versiones bebés de sus respectivos compañeros digimon jugando con el silbato. Los
digimon no recuerdan a los humanos y al principio tienen sus reservas, pero al
final aceptan que los Niños Elegidos se les acerquen para presentarse.
Sin embargo, la cándida
escena está siendo presenciada desde la lejanía de Digimon Emperador, quien
tampoco ha sido borrado. Tras él aparece Nimeimporta con cara de mala y el
Emperador se presenta como… GENNAI. ¡Sí, Gennai, el misterioso anciano (y en 02 jovenzano) que ayudó en varias
ocasiones a los Niños Elegidos! Pero eso no es todo, ya que desde las sombras
una tercera presencia los está espiando a todos: Meicoomon.
En líneas generales, la
tercera OVA de Digimon Tri puede
catalogarse como la mejor de las tres. Y eso no es un cumplido, ya que era muy
difícil a estas alturas seguir provocando los niveles de apatía que esta serie
estaba generando, sobre todo tras una segunda OVA cargada de fanservice y
relleno canónico.
La fría mano del
departamento de marketing se hace notar una vez más y los capítulos buenos
aparecen tras hacernos tragar un capítulo de transición y uno un MEGADRAMÓN japonés
protagonizado por el tonto de T.K para luego mostrarnos un capítulo silencioso
y emocional sobre los compañeros digimon pasando sus últimos momentos de vida
junto a sus humanos, un capítulo dedicado a un intenso combate y un último
episodio de nuevo de transición en el que apiñan todo lo interesante para acabar en un cliffhanger de cara al
clímax final.
El conflicto una vez más
vuelve a estar mal conseguido, pues la historia de T.K, aparte de ser la
quintaesencia del egoísmo y una situación completamente fuera de personaje para
él (quien no deja de ser el paradigma de la esperanza y alguien que antepone la
seguridad de sus amigos a la suya propia), queda reducida a nada cuando al
capítulo siguiente un deus ex machina posee a Kari para soltar exposición sobre
el Reboot, un acontecimiento trágico pero extrañamente conveniente y que se
convierte en el nuevo conflicto (conflicto que luego el resto de Niños Elegidos descubre por su cuenta, haciendo del «sacrificio» de T.K un sinsentido mayor).
Pero aparte, si algo
adolece esta OVA en la parte expositiva, ese algo es que (salvo el Reboot) nada
aporta nueva información y que nadie hace tampoco NADA con dicha información:
ya sabíamos que Meicoomon era el vector de la infección y eventualmente todos
los Niños Elegidos acaban descubriendo las consecuencias del Reboot y ninguno
hace nada, ¡nadie reacciona! Tenemos una crónica de una muerte anunciada y
ninguno de los personajes humanos parece sentir nada en absoluto, dejando,
irónicamente, a T.K, en toda su imbecilidad melodramática, como el único
personaje que no está muerto por dentro.
Nilosé y Nimeimporta
ganan paulatinamente más protagonismo, pero solo porque tienen más tiempo de
pantalla. En el fondo no dejan de ser unos personajes planos cuyo único rasgo
de personalidad es «ser misteriosos»,
y aunque Nimeimporta muestre al final rasgos de ser una villana en todo este
asunto, sigue teniendo la personalidad de una suela de un zapato.
Y lo mismo pasa con la odiosa Meiko: aquí veremos a su arquetimo de niña
felpudo con el «gomenasai» en la boca para todas las frases que suelta y juro
por Dios que si hiciera un juego de beber sobre las veces en las que se
disculpa por cualquier cosa, moriría de CIRROSIS y no habría llegado al tercer
capítulo. Meiko es un personaje cada vez más odioso e innecesario cuyo aporte a
la serie sigue siendo ahora tan nulo como lo fue en su primera aparición y se
siente cada vez más, precisamente, como un autoinserto de un fanfic cutre que
un personaje del mismo mundo que los Niños Elegidos.
En definitiva, la tercera OVA de Digimon Tri mejora el interés
que pueda tener uno por serie solo porque en ella empieza la acción ascendente
antes del clímax. Pero los melodramas baratos japoneses, los personajes odiosos
y los vertederos de exposición siguen siendo la muestra de que narrativamente
la serie sigue siendo igual de insulsa, y ya el hecho de que termine en un
cliffhanger que nos haga esperar hasta febrero no es más que la sal en una
herida cada vez más grande.
¡FOLLAD YA!
ACTUALIZACIÓN: ya está disponible la reseña de la cuarta OVA de Digimon Adventure Tri. Si desean leerla, no tienen más que seguir este otro enlace.
De
nuevo la «espera» vuelve a
tocar a su fin, y tras seis meses sin saber nada de ello regresa la segunda
parte de Digimon Adventure Tri, la
OVA a modo de secuela de las dos primeras temporadas de la franquicia Digimon(las buenas, vamos).
Tras una sentida pero al mismo tiempo
bochornosa primera parte de la que ya hablé en este insigne blog (entrada que recomiendo leer
para que no pierdan comba del asunto), Digimon
Adventure Tri vuelve a la carga con Toei habiendo reducido el tiempo de
espera arbitrario de un año entero a unos seis meses. Y quién sabe, a lo
mejor la siguiente vez tenemos suerte y emiten la tercera parte de aquí a unos
tres meses. ¡O a uno! ¿Se imaginan qué locura? ¡Porque no podemos tener una
serie que emitan de seguido semanalmente como las personas normales!
Obviamente porque nadie en su sano juicio, y repito, EN SU SANO JUICIO, va a
esperar un año entero a que echen cuatro capítulos más de una serie, sobre todo
cuando ya está terminada y han tenido dieciséis años para planificarla y
emitirla.
Ejemplo de persona que NO está en su sano juicio.
Pero a lo que íbamos. Como bien recordarán,
y de nuevo dejo enlace a la primera parte para que no sean ustedes unos cafres y se quejen de no
saber de qué hablo, Digimon Adventure Tri
trataba de la vuelta de uno Niños Elegidos originales ya creciditos y con unas
vidas llenas de obligaciones y quehaceres al asunto de salvar la Tierra y el
Mundo Digimon de la amenaza de marras, esta vez en anomalías espaciotemporales
que soltaban digimons infectados de algo que les enloquece a la par que les
vuelve más fuertes (o como yo lo llamo, «excusa para meter a los bichos más
nostálgicos de la serie con una justificación para que los digimon de los Niños
Elegidos tengan problemas para luchar contra ellos aun habiendo alcanzado el
poder máximo y ya de paso no tener que idear más monstruitos»).
La serie se centra principalmente en
explorar los temas de la madurez y el crecimiento, de cómo estos chicos han
dejado de ser niños y ahora están entrando en la edad adulta, por lo que a la
hora de proteger el mundo se genera el mayor de sus conflictos al tener que
decidir entre esto e interrumpir sus vidas llenas de compromisos. Irónicamente,
este toque adulto dirigido precisamente a los fans que hemos crecido con la
serie es uno de sus puntos más fuertes porque otorga una tridimensionalidad a los personajes nunca vista en la serie hasta
ahora, dotándolos de una mayor profundidad más allá de los arquetipos
manganimescos de los que partieron en un principio.
Por desgracia, este también es su punto más
débil, pues son japoneses los que están a cargo de estas temáticas y en
demasiadas ocasiones Japón nos ha demostrado que no tiene ni idea de cómo
tratar personajes que no sean estereotipos ni temas de una forma realista, así
que cuando los Niños Elegidos entran en un conflicto personal o de intereses
con otros, en vez de hablar las cosas como las personas normales se
enfurruñarán, se deprimirán o directamente llegarán a los puños para volver con
el rabo entre las piernas al día siguiente. ¿Lo peor del asunto? Que la
tendencia continúa en este fascículo también, así que vayan vacunándose contra
la vergüencita ajena y el dramita inexistente.
Lasciate ogni speranza, voi ch'entrate.
La segunda parte nos presenta formalmente a
dos personajes que aparecieron de refilón en la primera: una chica llamada Meiko
que se revela que es una Niña Elegida y su compañera digimon Meicoomon.
Meiko es un personaje odioso que solo se
compone de un único arquetipo muy molesto en una serie que trata, irónicamente,
de crear una personalidad completa a sus protagonistas: es el estereotipo de
chica monjil y con gafas que siempre se disculpa por todo y que es incapaz de decir
dos palabras seguidas sin morirse de la vergüenza. Vamos, un auténtico felpudo.
Y Meicoomon no es más que otro token gatuno, una suerte de Gatomon infantiloide
para ahorrarle la indignidad a la propia Gatomon de convertirse en algo que no
es.
Meiko y Meicoomon (a partir de ahora
M&M) viven vigiladas en todo momento por los dos agentes del gobierno que
ayudaron a los Niños Elegidos a reunirse con sus compañeros digimon en la
primera parte y que ahora por ello intentan ser personajes en esta OVA, pero
son tan sosos y aburridos y su historia a lo Pimpinela de «ni contigo ni sin ti» me interesa tan
poco que si me preguntaran por sus nombres diría que se llaman Nilosé y
Nimeimporta.
El caso es que M&M andan siempre
monitorizadas por Nilosé y Nimeimporta, casi como si fuera en régimen de
testigos protegidos. Pero al ver que se llevan bien con los Niños Elegidos,
deciden permitir que estas se vayan por ahí con ellos, y aquí empieza una tanda
de cuatro capítulos que perfectamente puede resumirse en una palabra de cuatro
sílabas: RE-LLE-NU-TO.
Aquí los únicos M&M's con más personalidad que verán ustedes en este blog.
El primer episodio abre con Ogremon
infectado luchando con Leomon en la Ciudad del Comienzo rodeados de digihuevos
rotos aparentemente por el primero. Durante el combate Ogremon consigue herir a
Leomon y huir, pero este no se detiene y le persigue. Todo esto mientras la
siniestra presencia de Digimon Emperador (SÍ, EL PUTO DIGIMON EMPERADOR)
observa complacido.
Apenas ha pasado un minuto y esta segunda
parte ha empezado de una forma extremadamente potente: dos históricos de la
serie luchando en un ambiente inocente corrompido de maldad; Ogremon, que acabó
siendo un aliado de los Niños Elegidos, ha sido infectado; el valiente Leomon
podría acabar igual y sin embargo no se rinde en su intento de detenerle, y
todo esto ante la presencia de uno de los villanos más memorables de toda la
franquicia y al que ya todos considerábamos desaparecido. Un principio
INMEJORABLE que carga las pilas y promete un segundo cuarteto cargado de
intrigas y acción.
¿Y cuál es la mejor forma de seguir un
capítulo que ha abierto de una forma tan magnífica? Hacer que los Niños
elegidos pasen un día en unos baños termales.
¡SÍ, COMO LO LEEN!
Lo único interesante que ocurre en este
episodio es, LITERALMENTE, el primer minuto. Todo lo demás que ocurre es un
miserable capítulo de relleno en el que no pasa absolutamente nada: no hay
combates, no hay avance en la trama, no hay desarrollo de los personajes… Son
los Niños Elegidos pasando el día en una termas acompañados de las PETARDAS de
M&M y bajo la vigilancia de Nilosé y Nimeimporta. ¡Pero eh, al menos
podemos meter a Matt y a Tai juntitos en una sauna a salvo de toda mirada
indiscreta! ¡Porque aún seguimos con la bromita de hacerles gays para que los
otakus tengan algo con lo que pajearse!
Y es que si de algo sirve esta segunda parte
es para hacer un juego de beber que consista en pegar un trago cada vez que
Matt y Tai tienen momentos íntimos a solas o las cosas que se digan entre ellos
puedan sacarse fuera de su contexto para tener significados sexuales. Y no
bromeo. Porque si en la primera parte teníamos a ambos personajes desprendiendo
hormonas el uno para el otro, aquí lo raro es no verlos buscando un momento
para forzar una relación que ha salido completamente de la nada porque a los
guionistas japoneses de turno les picaba la entrepierna ese día.
Todo esto sin mencionar la desfachatez que
es dividir por fragmentos una serie para emitirla en periodos arbitrarios de tiempo
(incluso he oído que en Japón estos bloques están reconvertidos EN PELÍCULAS
para que la gente vaya a verlos al cine; pagando, por supuesto) y encima metan
capítulos de auténtico relleno. Y es que de esto se componen literalmente tres
cuartos de esta tanda: relleno, relleno, relleno y trama, y aun así el que
tiene trama tiene sus buenas dosis de relleno también.
A partir de aquí... Bueno, ya saben como continúa.
Y como no pasa nada destacable en este
capítulo, paso al siguiente. Aquí las cosas se ponen medianamente interesantes
porque nos presentan formalmente los conflictos de Mimí y Joe. ¿Recuerdan
cuando en la primera parte se centraron en el conflicto entre Tai y Matt de salir
del armario si luchar o no y las consecuencias que traería? Pues al
parecer, cada bloque de capítulos nos traerá un conflicto para centrarse en el
desarrollo de otros dos personajes, lo cual me parece una idea estupenda, ya
que de esta forma también se enlaza con la trama que cada tanda tenga en su
momento.
Aquí, Mimí planea montar una cafetería
estilo Hooters (mejor no pregunten)
para el festival escolar y necesita la ayuda de la inútil de Meiko para el
diseño de los trajes. El qué habrá visto en la petarda esta para que le eche una
mano es algo que ni yo puedo entender pero en ese momento Ogremon aparece y
ataca a las chicas, que reciben órdenes de esconderse y esperar a que lleguen
refuerzos. Sin embargo, la impulsividad de Mimí hace Togemon derribe sin querer
a un helicóptero de televisión que estaba grabando el evento, aumentando la
psicosis colectiva de la sociedad contra los digimon y dejando a la joven en
mal lugar tanto con sus compañeros como en el instituto cuando se enteran de
que esta está implicada de alguna forma en la invasión.
Por su parte, Joe sigue enfrascado en sus
estudios, matándose por conseguir las mejores notas posibles y sacrificando su
tiempo para luchar contra la invasión y hasta para estar con su compañero
Gomamon. De hecho, conforme avanza su arco argumental, podremos ver cómo la
presencia de este tortura al estudiante a modo de un recordatorio que desea
olvidar, y tanto es así que Gomamon, dolido por los continuos rechazos de Joe,
le abandona, mientras que este acaba destrozado al seguir sin saber qué
sacrificar, si los responsabilidades o sus amigos, maldiciendo incluso el ser
un Niño Elegido.
Y ESTE es un momento poderoso. Porque Joe
realmente nunca ha sido un personaje carismático o importante, sino que más
bien ha sido más de relleno y un apoyo a la hora de combatir, por lo que es
normal que precisamente sea él quien tenga estos sentimientos, pero es que
además como personaje él siempre ha estado muy centrado en sus estudios, así
que este conflicto le queda como un guante y reitera la temática sobre la
madurez de Tri.
Luego volvemos a tener cosas como esta.
Por último, Seanbeanmon Leomon
aparece para advertir a los Niños Elegidos del desastre que está ocurriendo en
el Mundo Digital y se queda con ellos para idear un plan, revelando que lo que
primero que apareció fue la infección y después las anomalías, de modo que las
segundas son consecuencia de la primera y con esto acaba el resumen de un
segundo capítulo con bastante trama pero muy afectado por el relleno y el
fanservice.
El tercer episodio no deja de ser relleno
absurdo salpicado con gotitas de trama para hacer ver como que ha habido un
trabajo detrás. Básicamente, Izzy recibe un mensaje misterioso en código del
Mundo Digital sobre obtener poder y la oscuridad y empieza a investigar a la
vez que Nilosé y Nimeimporta reciben un aviso de que próximamente se abrirá
otra anomalía.
¿El resto del episodio? Mimí hace frente a
su crisis personal y decide que la mejor forma de afrontar la egolatría es
seguir comportándose como una ególatra, así que a pesar de que el consejo
estudiantil del instituto desaprobara la decisión de esta de abrir una
cafetería calenturienta, ella lo hace igual. ¡Con dos cojones! Ah, y se lleva
al felpudo con gafas para hacer el tonto y eso.
Lo único salvable son las esporádicas
apariciones de Digimon Emperador espiando a los protagonistas desde la sombra y…
… que se abre por fin otra brecha
dimensional, dando pie ya por fin al último capítulo.
Es aquí cuando verdaderamente las cosas se
ponen tensas y verdaderamente interesantes: de la brecha aparece Digimon
Emperador y secuestra a Meicoomon. Palmon y Gomamon se adentran en la anomalía
para salvarla pero se dan cuenta de que sus compañeros humanos no pueden
introducirse, por lo que Leomon decide entrar también para proteger a ambos
digimons, que en sus fases infantiles están prácticamente indefensos. Ya en el
vacío oscuro, Digimon Emperador invoca a Imperialdramon, el digimon definitivo
del grupo de 02 para masacrar a los
tres intrusos, que poco pueden hacer contra la bestia, a la vez que Leomon
empieza a sucumbir a la infección.
Kari decide que ya es suficiente y se
enfrenta a Joe, para que a ver a Gomamon porque está en peligro y
manifestándole que si estaba buscando una razón para luchar, esta es su
respuesta. El chico no se lo piensa dos veces y acude a la ayuda de compañero
admitiendo su falta de pragmatismo, lo que permite a Gomamon megaevolucionar (recordatorio amistoso de que este término
es originario de Digimon, no de Pokémon) en Vikemon, su forma
suprema, a la vez que Mimí empaña el momento con el tema del egocentrismo para
sacarse una excusa con la que Palmon megaevolucione a Rosemon.
Los dos hipercampeones derrotan a Imperialdramon
y Digimon Emperador huye dejando marchar a Meicoomon. Leomon resiste la
infección y saca del vacío a Meicoomon, pero de repente esta enloquece, se
transforma y mata a su salvador, huyendo por la anomalía antes de que se
cerrase del todo. Niños elegidos y público se quedan boquiabiertos y el
capítulo termina con Nimeimporta lanzando la hipótesis de que Meicoomon es la
causante de la infección.
Murió como vivió: como un spoiler andante.
Por lo general, y a pesar del relleno, la
segunda parte de Digimon Adventure Tri presenta una ligera mejoría con respecto
a la primera, que a fin de cuentas no deja de ser un prólogo a lo que estaba
por llegar. Aquí conseguimos adentrarnos un poco más en la historia y por fin
podemos ver qué ha sucedido con los protagonistas de 02 después de que hubieran sido derrotados al principio de la
primera parte, con sus digimons y Ken Ichijouji infectados (recordemos que el
segundo nunca pudo quitarse las semillas de oscuridad y que estas no dejan de
ser los fragmentos de otro digimon).
Los conflictos personales de Joe y Mimí
están bastante mejor llevados que los de Tai y Matt al menos porque aquí no
consiguen llegar a las manos por tonterías, aunque de los dos del presente
bloque prefiero infinitamente más el de Joe al ser el más realista y complejo,
pues el de Mimí no deja de ser que tiene problemas por «ser Mimí» y se soluciona el asunto «siendo
Mimí», vamos LO QUE LLEVA OCURRIENDO DESDE LA SERIE ORIGINAL
La aparición de Nilosé y Nimeimporta es más
grande que en la vez anterior y su conversión en personajes casi principales y
conocimiento del Mundo Digimon da a entender que ellos mismos hayan sido en su
día Niños Elegidos (y de hecho, en Adventure se dejó en el aire que antes
que los que conocemos hubo una generación anterior), pero al ser unos
personajes tan extremadamente sosos se convierten en lo más olvidable de la
serie por el momento.
De momento, y yendo la serie como va, no
recomendaría ponerse al día con ella y esperar al tercer bloque, ya que el
rellenuto, el fanservice descarado, el intento de meter a calzador una relación
entre Matt y Tai, y los personajes HORRENDOS como son los dos agentes o M&M’s
hacen que esta se convierta en una experiencia igual de vacía que la del primer
bloque. Es decir, la serie completa puede que sea más que la suma de sus
partes, pero de momento dichas partes no tienen valor por sí mismo hasta que
lleguen a unirse o, directamente, tengan algo que contar, pues narrar es mucho más que lanzar elementos sueltos de la trama como si se disparase una escopeta de perdigones. ACTUALIZACIÓN: ya está disponible la reseña de la tercera OVA de Digimon Adventure Tri. Si desean leerla, no tienen más que seguir este enlace. ACTUALIZACIÓN 2: ya está disponible la reseña de la cuarta OVA de Digimon Adventure Tri. Si desean leerla, no tienen más que seguir este otro enlace.
«Si este vibrador estaba hackeado a la red bluetooth de estos otros dos vibradores... ¡significa que se han montado un trío digital!».
Avery Ryan, CSI Cyber.
La «espera», si se la puede llamar así, ha concluido por fin: tras dieciséis años de ausencia, la clásica
Digimon Adventure que marcó
muchísimas infancias (entre las que incluyo la mía) ha resurgido en forma de chapa
una miniserie que cuenta las vivencias de los Niños Elegidos originales seis
años después de los acontecimientos de Digimon
02, su segunda temporada.
Y la verdad es que, aunque yo me considere
un fanático de Digimon (véanse: Adventure, 02 y Frontier. SÍ, SOY
DE ESOS), realmente no dejo de preguntarme a mí mismo qué oculta este
regreso tan inesperado y si alguien esperaba de verdad que Adventure, de todas las series y spin-offs que ha tenido la
franquicia, sea la que tuviera que hacer acto de presencia más allá de por ser
la original y la que todos recordamos. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que Adventure y Digimon 02 acabaron con dos finales más que cerradísimos, los
cuales auguraban una edad dorada tanto para el Mundo Digital como para el Mundo
Real durante muchos, muchos años.
Por ese motivo me pregunto de nuevo qué es
lo que más queda por contar en una historia en la que ya no queda nada por
rebañar. Pero eso se me pasa cuando al minuto siguiente se me ocurre la
respuesta: ¿valor narrativo? Cero. ¿Valor económico? Infinito.
¡Exacto, amigos! Aunque parezca mentira, y
si a alguien del público se lo parece, que se lo haga mirar, los señores de
Toei han decidido rescatar Digimon
Adventure no como una carta de amor a sus fans sino más bien como una nueva
forma de cosechar pastuqui por medio de la nostalgia. Porque es la nostalgia lo
que mueve realmente la cultura popular hoy en día: por eso basurones como el Undertale y otros juegos indie «retro» o «nostálgicos» tienen una acogida tan
enorme entre el público, por eso el Vaporwave es una tendencia
musical tan en alza más allá de la mera curiosidad. Y por eso Digimon Adventure ha sido sacada del ataúd
en el que tan cómodamente descansaba cual Sir Daniel Fortesque para narrar una
nueva aventura.
¿Hurra?
Y en serio, ¿quién puede culparlos?
Realmente no es más que un negocio. Y viendo en lo que ha quedado la franquicia
de Digimon tampoco es para menos:
tras la inolvidable Adventure le
siguió la mejorable 02, seguida de
una subversiva pero ñoñísima Tamers,
una desaborida y perezosa Frontier,
una sosísima y poco original Savers y
la insultante X-Wars; fuera de Japón
nadie ha oído hablar de los mangas y es de todos sabido que Digimon tiene una tradición de
videojuegos tan MALOS que por muy buena que sea la acogida que están teniendo
los últimos juegos de la saga ese sambenito ya no se lo quita nadie.
Es más, a pesar de todo yo ME ALEGRO. Adventure fue LA serie de mi infancia;
no solo me divirtió, sino que su historia fue (y es) una inspiración creativa para
mí, y sus personajes a día de hoy siguen teniendo un hueco en mi pequeño,
podrido y ennegrecido corazón. Realmente me marcó, fue una de esas historias
que a uno se le quedan grabadas para siempre junto a otras igual de igual
calibre y definen creativamente a un individuo, y ante la idea de ver una
secuela de ello no me puedo disgustar aunque vea el objetivo que hay detrás de
todo el movimiento.
Lo que sí puedo hacer es extrañarme porque
nadie con dos dedos de frente va a esperar una secuela de Adventure, al igual que nadie espera una segunda parte de Ciudadano Kane: porque está todo el
pescado vendido, no hay nada más que rascar. No hay nada más allá del título de
«FIN» (a ver, en Adventure02, pero SE ME ENTIENDE, y eso sin
contar que la propia 02 era un ordeñe
de la primera temporada a modo de secuela gratuita). Aparte de que,
lógicamente, no deja de ser un movimiento muy arriesgado con muchísimas formas
de dañar el material original.
*EJEM*
Y ahora que he visto las cuatro OVAs de las
que se compone Digimon Tri no puedo
sino rascarme la cabeza con una mezcla entre confusión y rabia. De la OVA en sí
ya hablaré en su momento, pero lo que más me molesta es el hecho de que termine
tan abruptamente mientras distintas fuentes, a cada cual de veracidadmássospechosa,
discuten no ya de la necesaria existencia de sucesivas secuelas a Tri sino CUÁNDO se emitirán, suponiendo
que la espera para ver la segunda parte de lo que no es más que un prólogo de ochenta
minutos variará entre cinco meses y doce. ¡SÍ, ENTRE ABRIL Y DICIEMBRE DEL
2016!
Entonces, como pueden comprobar, si la trama
de esta saga de relleno (llamémosla por su nombre) no ha sido lo que ha
fastidiado el triunfal regreso de Digimon
tras años de olvido y malas críticas, ha sido una práctica tan sombría y
carente de opacidad por parte de Toei, algo que parece decir «emitiremos la
segunda parte de la serie si nos dais la suficiente audiencia» mientras sujeta
los planos del proyecto por el cuello y les apunta a la sien con una pistola.
Sinceramente, es la primera vez que oigo
hablar que para una serie de televisión para la que han tenido DIECISÉIS años
de planificar su regreso vayan a emitirla a cachos de cuatro capítulos POR AÑO.
O sea, para el gordo de Canción de Hielo
y Fuego puedo entender la espera porque ese señor puede morirse hoy mismo y
enterrarse no con tierra sino con fajos de dinero y porque al menos sus libros
sobrepasan las ochocientas páginas. ¿Pero una serie basada en unos dibujos
nostálgicos?
¿Qué clase de sadismo suicida hace falta
para emprender semejante acción? Y digo «sadismo» porque SÉ que hay quien
estará contando ya los días para abril/diciembre del año que viene mientras a
estas alturas se habrá terminado de comer las uñas de desesperación. Y digo «suicida»
porque para otros cuatro capítulos de veinte minutos nadie que sea medio normal
mantendrá el interés en esperar todo ese tiempo; si acaso se enterarán por
redes sociales y mirarán la serie casi como una curiosidad en vez de como el
regreso tan esperado de Digimon.
«¿Que la siguiente tanda la echan CUÁNDO?».
Sin embargo, sospecho sé que ustedes
no han venido aquí a leer cómo desentraño los mecanismos de una retorcida estrategia
de marketing, sino de qué va este pequeño gran homenaje y ya de paso cagarse en
mis muertos y hasta en mis vivos si llegara a decir algo deshonroso
contra semejante vaca sagrada, así que no me voy a hacer de rogar. Eso sí, como
viene siendo lógico, la reseña contiene spoilers de absolutamente toda la trama
de lo visto hasta ahora, así que quedan avisados. Asimismo, imagino que todos
ustedes tendrán la edad suficiente para saber de qué hablo sin necesidad de
remontarme a narrar los eventos de la serie original o quién es quién.
El primer episodio empieza de forma ominosa
con la supuesta destrucción de los Niños Elegidos de 02 ante un sombrío enemigo para pasar a mostrarnos las vidas de
nuestros héroes, los protagonistas de Adventure.
Han pasado seis años desde su última gran aventura y la serie nos muestra de
forma melancólica a unos ex-Niños Elegidos viviendo unas vidas anodinas mientras
las obligaciones del Mundo Real absorben su tiempo y les separa poco a poco.
De forma tan agridulce nos alegramos y al
mismo tiempo nos entristecemos al ver qué ha sido de unos héroes a los que
aparentemente nadie recuerda a pesar de haber salvado el mundo en varias
ocasiones. Básicamente, el mundo se ha movido, ha avanzado, y ellos quedaron
reducidos al olvido para tener una vida normal que no les satisface en
absoluto: el efusivo Tai no encuentra alicientes en su vida, el taciturno Matt
tiene problemas con la identidad de su grupo de música, el responsable Joe vive
absorto con sus estudios, el animado Izzy lleva una vida llena de compromisos…
El golpe es directo y efectivo. De hecho,
ESTA es la trama del primer capítulo de esta OVA, de reintroducir a los
personajes en un contexto tan familiar para nosotros pero al mismo tiempo tan irónicamente
extraño para ellos a través de nuestros ojos. Apenas vemos un solo digimon en
este capítulo porque el centro de ello no es la crisis, sino crear un vínculo entre
los personajes y la audiencia, ya que no solo «duele» ver a un personaje
querido sufrir, sino que existen situaciones que a muchos les sonarán, como el
ir creciendo y verse obligado a abandonar gradualmente a sus amistades de toda
la vida por falta de tiempo y los quehaceres.
Puntos extra para la efectivísima forma en la que está dirigida la cabecera del primer episodio intercalando los sentimientos del personaje con la misma letra de la canción.
Este capítulo no va sobre los digimon ni
sobre la crisis del mundo, va sobre los personajes, sus problemas y sus
relaciones. Básicamente, han crecido de la misma forma que lo hemos hecho
nosotros. El sentimiento nostálgico está bien utilizado en pos de una
identificación real con unos personajes no ya definidos por sus aventuras
pasadas sino redefinidos en la actualidad. Y aunque siga siendo uso de la
nostalgia, es un BUEN uso de la nostalgia.
Es más, si hay un punto fuerte que se puede
destacar de Tri, es justo que, aunque
sea una forma de ordeñar beneficios y audiencias, al menos es un intento bien
trabajado y sentido. Aquí verdaderamente se nota un esfuerzo a la hora de
narrar una historia y los sentimientos de sus personajes que no se veía desde
la Adventure original. No han tirado
de recursos perezosos ni de insultar la inteligencia de sus espectadores como
hicieron con un X-Wars que si se
descuidan bien podría pasar por un spin-off de Bakugan o las series secuela de Beyblade.
En su lugar optaron por hacer un capítulo bien narrado e invertir en los
sentimientos, que no en el sentimentalismo.
Sin embargo, esa paz se rompe ante la breve
invasión de un Kuwagamon
y un par de digimon misteriosos que permanecerán entre las sombras lo que dure
esta OVA. La aparición de los monstruos a través de portales está generando una
serie de distorsiones en los aparatos eléctricos y hasta apagones en varias
zonas de la ciudad, lo que llama la atención de una misteriosa organización que
parece estar estudiando el comportamiento de los digimon, prediciendo que no
pasará mucho tiempo antes de que ataquen.
En el segundo episodio me gustaría decir que
las cosas mejoran, pero es que es a partir de aquí cuando se tuercen y empiezan
a ir cuesta abajo y sin frenos… Principalmente, la predicción de los agentes de
la organización se hace realidad y el Kuwagamon consigue hacerse tangible para
atacar a Tai destrozando todo un barrio a su paso. El chaval logra invocar a su
compañero Agumon y hacerle evolucionar a Greymon, pero una serie de portales se
abren y ambos digimon desaparecen para reaparecer en un aeropuerto y continuar
allí su combate.
Si esto ocurriese en España ya lo estarían llamando Aeropuerto Madrid-Barajas Adolfo Suárez Greymon-Kuwagamon.
De repente los agentes de la organización
encuentran a los Niños Elegidos y a sus digimon para llevarles a luchar al
aeropuerto. Pero lo que prometía ser un combate épico rápidamente se convierte
en una larguísima escena de combate cargada de relleno para extenderla lo
máximo posible y así terminar rápidamente el episodio… junto con otros fallos.
En primer lugar, cabe destacar que el
antagonista (posteriormente «antagonistas»)
a los que se enfrentan los Niños Elegidos SON KUWAGAMONS, básicamente el primer
enemigo al que se enfrentaron los protagonistas y sus digimons en el primer
episodio de Adventure y al que juntos
derrotaron en la forma bebé de estos. Tras ello, los Niños y sus digimon
acabaron derrotando a villanos de la talla de Devimon, Myotismon, los Amos
Oscuros o Apocalymon, verdaderas y literales fuerzas del mal sin contar con sus
esporádicas contribuciones a 02, las
películas o ese vergonzosísimo crossover con X-Wars en el que derrotan versiones de otros villanos de la serie
de un solo golpe. Entonces, ¿por qué sus formas evolucionadas y combinadas
apenas pueden hacer frente al mismo bicho acompañado de otros dos iguales?
Simplemente el combate termina cuando los
Kuwagamon poco menos que se cansan y el líder del grupo, que ya tenía ganado el
combate CONTRA LOS DESTRUCTORES DE MYOTISMON, LOS VENCEDORES CONTRA LOS AMOS OSCUROS, LOS SUPERVIVIENTES DE LA LUCHA CONTRA APOCALYMON,
directamente es absorbido por un deus ex machina con forma de mano gigante que
se lo lleva de nuevo al Mundo Digital con la expectación de que vaya a sufrir
una muerte muy dolorosa con un añadido efecto Worf.
Pero no ya solo el combate es un sinsentido
largo y pesado de ver, sino que a esto debemos mencionar el regreso de las
secuencias de digievolución… Y seamos francos: las secuencias de digievolución
molan pero a pocos, y a pesar de ello no dejan de ser un recurso para rellenar
tiempo de pantalla con efectos visuales y nada más. Y ojo, que con esto me refiero a TODAS las secuencias de evolución de la franquicia.
Aquí vemos evolucionar al menos a seis de
los digimon principales de forma individualizada, pero aunque sea «necesario»
para demostrar precisamente la forma que han tenido de actualizar la serie (es
innegable que esta secuencia con un CGI videojueguil que no causa ceguera por
vergüenza ajena y con los efectos visuales del huevo hecho de hexágonos de
datos es infinitamente mejor que la secuencia original del modelo de dibujos
dando vueltas dentro de un pilar de luz), al final acaba convirtiéndose en
una cansina fuente de fanservice que descaradamente se come varios minutos del
reloj para acabar apresurando el final del combate (y por ende del capítulo) de
forma tan anticlimática.
¡HAZTE CON TODOS! (Angewomon CGI a 60fps DLC coming soon).
El tercer capítulo se centra en el resultado
del combate del aeropuerto como una fuente de conflictos para los protagonistas.
Escudados por los agentes de la organización, los Niños Elegidos y sus digimon
salen del aeropuerto de vuelta a sus casas para encontrarse que los canales de
noticias de todo Japón no solo se han hecho eco de la invasión sino que tratan
a los digimon como monstruos peligrosos, recordando a la población, además, que
esta no es la primera invasión sufrida desde el Mundo Digital.
Y qué quieren que les diga, ese último detalle
me ha gustado mucho precisamente por lo consecuente que es con respecto a su
historia y porque retconea uno de los principales fallos argumentales de 02, que era justo el que NADIE se
acordara de la invasión de los digimon de Myotismon y que el cielo de todo el
mundo literalmente SE ABRIERA mostrando el mundo de procedencia de dichas
criaturas TRES AÑOS DESPUÉS DE QUE SUCEDIERA.
De hecho, si hay una cosa que espero con
sumo interés de Tri es precisamente
una serie de retconeos que arreglen el queso de gruyer que fue 02, en especial aquel epílogo tan
cancerígeno que parecía más el final de un fanfic calenturiento que obra de un
guionista pagado. No, en serio. ¿El personaje femenino que aprende a ser
independiente haciéndose ama de casa para esperar a su maridito con la cena
hecha? ¿El chico con aspiraciones deportivas convirtiéndose en diplomático?
¡¿El aspirante a músico haciéndose ASTRONAUTA?! ¿Y qué ha sido de aquella
MIRÍADA de nuevos Niños Elegidos que hicieron que el título perdiera por
completo su valor porque ahora TODOS los niños del planeta podían tener un
compañero digimon como quien tiene un perro de mascota?
My Immortal y El Ojo de Argón no son tan malos si los comparamos con ESTO
Todo eso, menos mal, ha «desaparecido» de momento o se ha olvidado de una
forma muy conveniente, algo con lo que estoy muy de acuerdo y que ni quiero ni
espero volver a ver, sobre todo porque si ese epílogo de dentro de diecitantos
años es real, de poco sirve escribir una intercuela como Tri si ya sabemos cuál va a ser el futuro de todos sus personajes.
Y no me refiero a que estarán bien, sino que todas las tensiones generadas por
sus relaciones interpersonales pierden peso y efecto si ya sabemos de antemano
el resultado. ¡El viaje no importa tanto si podemos teletransportarnos sin problema
del punto A al punto B! ¡Menos aún si ya estamos en el punto B y empezamos a
recordar cómo llegamos hasta ahí!
El caso es que los digimon de los Niños
Elegidos son tratados como amenazas, provocando disforia malestar entre los
chicos, como es de esperar. Por otra parte, uno de los agentes de la
organización que resulta que se estaba haciendo pasar por un profesor de Tai
aparece para exponer que los digimon que atraviesan
los portales entre los mundos son «digimon
infectados» y que por tanto se vuelven malos y mucho más fuertes. Aquí es cuando empiezo a dudar. ¿Infectados
por qué? No se sabe. ¿Se vuelven malos y mucho más fuertes? Pues hombre, podría ser
verdad… si no fuera porque de momento de enemigos solo hemos visto a un digimon
que se supone que es un animal salvaje al que tradicionalmente se le considera
un antagonista de los Niños Elegidos. Es que hasta lo de la fuerza pierde
credibilidad cuando uno se da cuenta de que los digimon de los protagonistas no
han luchado una sola vez EN SEIS AÑOS. Tal vez habría estado bien meter algún
digimon que ejemplifique mejor eso que uno que esté para rememorar una de las
escenas más famosas de la serie por puro fanservice. ¡Vamos, digo yo!
Con esta información los Niños planean su
próximo movimiento… y aquí la pendiente cuesta abajo se vuelve mucho más
empinada cuando Tai empieza a dudar sobre sus acciones para proseguir
defendiendo el Mundo Real debido a que ha crecido, madurado, y es consciente de
la destrucción provocada por los combates entre los digimon, algo que Matt no
está dispuesto a permitir… ¡peleándose con él, defendiendo a los digimon a
ultranza y mandando el grupo a la mierda!
¡NO BROMEO! En apenas cinco minutos pasamos
por todo un carrusel de emociones apiñadas y sin explorar que terminan en una
escisión del grupo basada en dos ideas tan opuestas como extremistas. Por un
lado Tai se niega a combatir para no causar más daños colaterales y por el otro
Matt decide que lo mejor es atacar con todo lo que tienen porque, como sus
propios digimon son amigos suyos, son libres de toda responsabilidad y que el
terror de la gente es infundado. NINGUNO de los dos tiene razón y sin embargo
la serie quiere hacernos creer que ambos al mismo tiempo la tienen. Y esta
situación está tan fuera de personaje, en especial para Matt, que no me puedo
creer que no hayan despedido a nadie por esto.
En primer lugar, el hecho de que Tai piense
en las consecuencias y los daños colaterales es un añadido que a mí me gusta
mucho y quisiera que se hubiese explorado mejor. El chaval ha madurado, tiene
dieciséis años y no sabe qué hacer con su vida; ya no es el prototípico héroe
shonen hiperactivo y cabezahueca de diez años. Ha cambiado y es consciente de
sus alrededores. Tenemos escenas que nos muestran qué es lo que se le pasa por
la cabeza, pero en ningún momento tienen una recolección lógica de pensamientos,
sino que directamente pasa del «me preocupa X» a la inacción total por
depresión, acusándose A SÍ MISMO Y A SUS COMPAÑEROS de causar la destrucción.
«¡Oh, qué escena más bonita...! Lástima que, como somos japoneses, confundimos el desarrollo de personajes con momentos de introspección y autoduda».
Y no sé si verdaderamente esto es una cosa
japonesa o simplemente mal guionismo o mala dirección porque con Matt tres
cuartos de lo mismo. Matt está TAN ofendido por ver cómo las televisiones
hablan de la destrucción de los digimon que se pone violento a la más mínima de
cambio alegando por la fuerza que sus compañeros digimon son inocentes. ¿Pero
sabes qué, Matt? ¿Ese pánico de las masas hacia los digimon? ¡Está del todo
justificado! Primero porque NADIE sabe ni tiene la obligación de saber si
hay bandos entre los monstruos que en el transcurso de día y medio han
destrozado un barrio y un aeropuerto, y segundo porque NO ES LA PRIMERA VEZ QUE
PASA. El combate entre Greymon y Parrotmon, la invasión de Myotismon, el cielo
rasgado por obra de los Amos Oscuros, la oscuridad de Apocalymon, la invasión de digimon salvajes por parte
de Arukenimon y Mummymon, el secuestro masivo de niños por parte de Tommy
Wiseau Oikawa por orden de MaloMyotismon, la invasión de Demon y sus
lacayos, los combates contra Blackwargreymon… ¡¡¡DIABOROMON HACKEANDO MISILES
NUCLEARES PARA ATENTAR CONTRA JAPÓN!!! Creo que si alguien tiene que tener
miedo de lo que está pasando al ver monstruos aparecer para destruirlo todo es
la propia gente.
Y no solo eso, sino que ambos bandos están
equivocados cuando uno ve que las tensiones podrían no haber tenido lugar si
estos dos cabezas de chorlito hubieran pensado un poco: Tai no tiene por qué
convertirse en un cobarde si le hubiera echado un poco de pragmatismo y decir «peor
será si no detenemos a los invasores que han venido aquí a causar estragos», y
Matt tendría que haber recapacitado y darse cuenta de que el miedo de la gente
está probado. Esta tensión es innecesaria y no es más que un vil relleno que
atenta contra ambos personajes.
Porque puedo entender que Tai «pierda»
valor, el cual era su emblema en Adventure,
pero en realidad podría haberlo cambiado por «saber cuándo y cómo actuar». Puro
pragmatismo porque las emociones no son absolutas. Y en esencia eso es lo que Tri quiere demostrar, pero les ha salido
el tiro por la culata y más en el caso de Matt, el cual es inexcusable porque
toda su evolución como personaje en Adventure
fue dejar de ser tan huraño e independiente para aprender a confiar en la gente
y tolerarla (de ahí precisamente la analogía visual con un lobo solitario,
Garurumon y sus evoluciones, más su contraste simbológico con el propio Tai al
ser este representado con colores cálidos y Matt con azules fríos por medio del
clásico Oni Rojo-Oni Azul). Entonces, ¿de qué sirve todo eso de la Amistad como símbolo si a
la primera discusión siendo adultos casi llegan a las manos y Matt manda a la
mierda al grupo? ¡Exacto, Hitler para nada!
Una vida sin amigos: el antes y el después.
Oh, pero las cosas no hacen sino ir MÁS
cuesta abajo en el cuarto y último episodio de esta tanda… Aquí Izzy, en
colaboración con la organización misteriosa, configura un vínculo a modo de
portal con el mundo digital para que los digimon puedan viajar libremente entre
las dimensiones… Y PROGRAMA UNAS GAFAS DE REALIDAD AUMENTADA CAPACES DE VER
DISTORSIONES ESPACIOTEMPORALES PARA TAI EN UNA NOCHE. ¡Porque sí! ¡Porque el
tiburón ya lo hemos saltado tantas veces que es como un trampolín para nosotros!
Ah, y por fanservice gratuito, por supuesto, porque qué sería de Tai sin sus
características gafas. Y todo esperando Toei que no nos demos cuenta de que si
esta vez las gafas tienen una utilidad como la de detectar portales, Izzy
debería haber creado copias para todos en vez de para un único miembro del
grupo…
Y con esto los trolls y los cuñaos del Twitter ya no tienen pantalla tras la que escudarse.
¡Gracias, Izzy!
De todas formas, poco pasa en este episodio.
Los primeros diez minutos (vamos, casi la mitad del capítulo) vienen a ser una
mezcla de paseos intercalados con una escena muy tensa entre Tai y Matt
haciendo las paces en lugares que invitan al acurrucamiento (¡SÍ, COMO LO
LEEN!) y el resto del tiempo lo dedican a la aparición de Alphamon, el oponente
misterioso que derrotó a los protagonistas de 02 de los cuales probablemente
todo el mundo se ha olvidado y casi hasta el punto de que me los imagino desangrándose hasta la muerte en medio del desierto y jefe final de esta OVA.
Y déjenme decirles: el combate contra
Alphamon es patético. Simple y llanamente patético. Alphamon no es que sea
poderoso (que de por sí lo es al tratarse de uno de los digimon más poderoso de
la franquicia), sino que los digimon de los Niños Elegidos no pasan del nivel
campeón (o «cuerpo maduro», para los nostálgicos) y, giro loquísimo de los
acontecimientos, por tanto no tienen nada que hacer contra la bestia, obligando
a Agumon y Gabumon fusionarse en Omnimon, aquel ser divino que hizo su debut en
la primera película y que es una de las mayores promesas de los tráilers de
Tri, para hacer frente a Alphamon y… no hacer nada con ello. Como lo leen.
Básicamente, las dudas de Tai impiden que
Omnimon ataque a su oponente, dándole el tiempo suficiente como para abrir un
portal y largarse. Y si ustedes se sienten de alguna forma extrañados por estas
líneas o defraudados al haber visto el capítulo en su momento acordándose de
las promesas en los anuncios de un combate épico entre el Alfa y el Omega digitales,
déjenme decirles que yo no. ¿Por qué? Porque en ese momento de clímax vi el
contador de tiempo del vídeo y vi que al episodio le faltaban cinco minutos para
terminar, por lo que era IMPOSIBLE que sucediera tal combate y al mismo tiempo dieran
las explicaciones a tantísimos cabos sueltos.
Y por supuesto, no las dan. Omnimon se va,
el grupo se reúne y descubren que una chica con la que no han parado de
encontrarse que es el prototipo de niña tímida japonesa al más puro estilo fanfic es
también una Niña Elegida. FIN.
Mi reacción.
Ya está. Esa ha sido la primera OVA de Digimon Tri: un prólogo de ochenta
minutos cuya continuación no veremos hasta el año que viene y tal vez ni con
esas si Toei no obtiene la audiencia que requiere para continuar con la serie.
¿Mi opinión al respecto? Ha sido
decepcionante PERO. Y me explico: si es verdad que al final existirán nuevos
episodios de Tri que contribuyan a la
historia, realmente no puedo hablar tal cual sobre si me ha parecido bien o mal
la serie entera porque la estaría juzgando prácticamente por su piloto. El día
en que descubra más información sobre fechas de estreno posteriores iré
actualizando y corrigiendo esta entrada porque soy el primero que quiere saber
qué pasa con esos tiempos de espera tan arbitrarios como marcianos de un año
por cada OVA, pero yo ya adelanto que si ese va a ser su plan, mi interés en Digimon Tri acaba de morir en este mismo
instante. Si no, cuando termine la serie dentro de un plazo aceptable, haré más
reseñas o directamente una que encapsule el resto de la serie.
No obstante, este bloque en sí y obviando la
trama inconclusa y el final abrupto me ha parecido algo decepcionante. Empieza
muy bien, su primer capítulo es un sentido homenaje a los nostálgicos de Adventure y la modernización de la
animación y los efectos visuales del CGI no solo son resultones sino que molan
muchísimo, pero rápidamente cae en el fanservice, el relleno canónico (las
IN-TER-MI-NA-BLES secuencias), las tensiones innecesarias y los combates es que
son sosísimos.
¿Me ha gustado? Meh, más o menos. Tira a que
sí, pero tampoco esperaba nada y creo que eso me ha ayudado a no llevarme un
chasco mayor. Mi recomendación para Tri es que si quieren verla, véanla, pero
sin hype ni ilusión de ningún tipo porque a fin y al cabo esto no es más que un
prólogo de ochenta minutos.
Después de lo ocurrido con el final de La Leyenda de Korra, no me extrañaría que Toei fuese a sacar aquí su propia versión.
ACTUALIZACIÓN: publicada ya la segunda parte de estas reseñas sobre Digimon Adventure Tri. Si quieren ir allí, no tienen más que pinchar este enlace. ACTUALIZACIÓN 2: publicada ya la tercera parte de estas reseñas sobre Digimon Adventure Tri. Si quieren ir allí, no tienen más que pinchar este otro enlace. ACTUALIZACIÓN 3: publicada ya la cuarta parte de estas reseñas sobre Digimon Adventure Tri. Si quieren ir allí, no tienen más que pinchar este otro enlace.