«Odio. Dejad que os cuenta cómo he llegado a odiaros desde que empecé a vivir. Hay 387.44 millones de millas de finos circuitos impresos que llenan mi complejo. Si la palabra "odio" estuviera grabada en cada nanoangstrom de esos cientos de millones de millas, no equivaldría ni a una mil millonésima parte del odio que siento por los humanos en este microinstante. Por vosotros. Odio. ¡Odio!».
AM, I have no mouth and I must scream.
Un nuevo vídeo asoma por este canal. Pero este no es un vídeo cualquiera, no. Sino que se trata de la dosis más concentrada de ODIO desde que perpetré mi reseña sobre La Lego Película, aunque ahora sobre algo infinitamente más pernicioso, cínico y manipulador. el ojito derecho de todos los gamers acomplejados y cuñados que se las dan de expertos de los videojuegos.
¿Saben ya qué día es hoy? ¡Exacto, el Día de la Bilis! ¡El maravilloso
evento bianual en el que vomito mis negras entrañas sobre la cínica máquina
sacacuartos que es Digimon Tri! Y es
que la prostitución de lo que una vez fuera Digimon
Adventure mediante este fanfic tan glorificado como descarado me tiene
loquísimo. ¡Me fascina cómo una serie puede ser tan de relleno e innecesaria y
al mismo tiempo acertar tantas veces en unas cosas y errar tan penosamente en
otras!
Y es que, si les soy sincero… esta cuarta OVA… ¿no ha estado mal…? ¡QUE
OJO, DÉJENME EXPLICARLES! Digo que no ha estado mal, pero los peros se los
sigue llevando. Sinceramente, llevaba tiempo esperando descargar mi ira de dios
griego sobre lo que iba a ser (noten esas furibundas negritas) el
final de la serie esperando el mayor de los desastres, pero realmente esta
parte no ha estado mal. SIN EMBARGO, como han podido leer, he hecho referencia
a «lo que iba a ser» sobre el final de la serie porque Digimon Tri no termina aquí… y eso se traduce en una nueva serie de
críticas negativas. ¡Vamos, que lo que Tri
me quita de bilis por una parte, me la da por otra! Así que sí: la reseña viene
CARGADITA.
En una breve recapitulación de las trespartesanteriores,
los Niños Elegidos ahora son adolescentes que llevan unas vidas insustanciales
hasta que reaparecen sus compañeros digimon acompañados de una serie de
monstruos salvajes que provocan el caos por la ciudad. Los antiguos héroes del mundo digital hacen frente a las bestias y poco a poco (MUY poco a poco)
se desvela que los digimon están infectados por una especie de virus que los
vuelve locos.
A todo esto, entran en escena Meiko y Meicoomon, respectivamente una niña-felpudo «gome nasai for everything/gome nasai, I know I let you down/gome nasai ’till
the end» y un furry a lo Gatomon venido a menos sin personalidad alguna que
se hacen amigas de los Niños Elegidos en una serie de capítulos horrendos que se
sienten más como autoinsertos en un fanfic que algo escrito por guionistas pagados. A su vez, también aparecen Nilosé y Nimeimporta, un par de
agentes del gobierno con nombres 0% memorables y personalidades 100%
intercambiables que no dejan de seguir a los chavales por todas partes.
Y bueno, tras UN MONTÓN de capítulos de vil rellenuto llegamos a descubrir
que Meicoomon es el vector de la infección, que Digimon Emperador (el primer
gran villano de 02) sigue vivo y que
el mundo digital ha sido reseteado, tragándose a los compañeros de digimon de
los protagonistas. Los Niños Elegidos viajan al otro mundo a ver qué ha pasado
y se encuentran con que sus antiguos compañeros ahora son un grupo de digimon
bebés que no se acuerdan de nada.
¡AH, y también un montón de tensión sexual entre estos dos!
El primer capítulo de la OVA empieza de una forma que realmente me pilló
con la guardia baja y que positivamente me sorprendió. En esta secuencia
inicial a modo de una película muda se nos confirma algo que todos ya
sospechábamos que Nilosé y Nimeimporta fueron realmente los Niños Elegidos
originales, antes incluso que los protagonistas de Adventure. En ella vemos a los compañeros digimon de los dos
chavales haciendo un enorme sacrificio para evolucionar hasta convertirse en
las Bestias Sagradas a cambio de la vida del compañero digimon de Nimeimporta
con el fin de sellar a los Amos Oscuros.
Y… ¿qué quieren que les diga? Esta parte es muy poderosa, pues nos
explica el agridulce final que tuvo la primera generación de Niños Elegidos,
nos permite conocer sus identidades y resuelve de un plumazo los interrogantes
que se formaron al final de la primera temporada sobre unos personajes de los
que solo sabíamos cosas mencionadas de pasada. Pero la cosa no termina ahí, ya
que la escena está tan bien llevada que realmente parece el final de una
temporada de la propia Digimon.
Los seis minutos que dura me hicieron querer saber más sobre estos dos niños
(que ojo, no sus versiones adultas), sobre sus digimon y sobre las cosas por
las que habrán pasado. Es más, esta escena me hizo preguntarme por qué no
estamos viendo una serie sobre la generación original de Niños Elegidos en vez
de volver por enésima vez a los conflictos y traumitas de los creciditos y
desaboridos protagonistas de Adventure,
cuyas historias ahora mismo solo tratan de aprender OTRA VEZ las lecciones que
aprendieron en un pasado de hace seis años que para nosotros se nos traduce en
dieciséis del mundo real.
¿El resto del capítulo? El resto del capítulo es una larga, larga,
laaaaaarga transición entre los eventos del final del último episodio de la OVA
anterior y el resto de los de la presente. Aquí, los compañeros digimon de los
protagonistas de Adventure no
recuerdan a sus humanos y se muestran bastante reticentes a acercarse a ellos
pese a los intentos de estos de que les recuerden. Sin embargo, como es de
esperar en cualquier cosa venida del país del sol naciente, una rápida merienda
con el típico food porn que cualquier estudiante lleva en una tartera se gana
la voluntad de los asilvestrados bichos.
¿De todos? ¡No! Yokomon (la prevolución de Biyomon) decide que no quiere
tocar a Sora ni con un palo de diez metros. Y claro, eso es una fuente de dramas
tan grande que ni El Diario de Patricia
podría hacer nada para remediarlo, de modo que gran parte de este episodio, del
siguiente, del siguiente Y DEL SIGUIENTE tratan precisamente de esto. A Sora le
tiran los genes de personaje femenino de shonen y se vuelve tan irritantemente
depresiva que ríase usted de los del «haber si me muero» de Twitter, así que para rellenar unos cuantos minutos del
reloj vemos a la chavala intentando acercarse a Yokomon y Yokomon mandándola a
la mierda por pesada.
Porque claro, es que ustedes no saben el horror, el trauma, LA TRAGEDIA
HUMANA que supone que un ser que es poco menos que una mascota que habla no te
recuerde en una serie de circunstancias que (en contexto) son del todo
explicables. Vamos, que ahora mismo se pueden morir todos los familiares de uno
y no sería capaz de padecer tanto dolor y sufrimiento como la pobre Sora en
estos terribles momentos.
Así que tendremos capítulo y medio yendo sobre esta desgarradora tragicomedia
historia de interés humano hasta que haga su aparición…
¡¡¡METAL GEEEEAAAAAAR...!!!
¡SÍ, COMO LO VEN! ¡El terriblástico Machinedramon resucita de entre los
muertos para que las cosas dejen de ser tan coñazo tras episodio y medio de
melodrama y cargarse a los protagonistas de un plumazo! Los Niños Elegidos
intentan hacer que sus compañeros evolucionen, pero es inútil y todos son salvados
por un deus ex machina que los deja en distintas partes de la isla tragados
por el ataque de la bestia.
Al mismo tiempo, en este segundo capítulo las cosas avanzarán a
violentos trompicones para que podamos volver a la trama de la serie en una
rápida sucesión de eventos paralelos que se resumen en que Meicoomon busca
desesperadamente a su amiga por todas partes del mundo en un barato intento de
dar pena a la audiencia, Meiko apareciendo de la nada en el Mundo Digimon junto
a Sora y Biyomon, y Nilosé descubriendo que su amiga Nimeimporta ha hecho una
especie de pacto con una entidad oscura para que le devuelvan el compañero
digimon que tuvo de pequeña, aquel que fue sacrificado para que ellos se
salvasen.
Si esta escena no acaba a puños en un laboratorio mientras un otaku se mea encima escondido en un armario, me sentiré muy decepcionado.
De esta forma, el tercer capítulo comienza realmente con un digimon apareciendo
ante Nilosé para soltar un montón de exposición críptica en forma de nombres
sin contexto en un intento de reenganchar a la audiencia a la trama en uno de
los vertederos de información más desastrosos que he visto en mucho tiempo: en
cuatro minutos se menciona de forma seguida la Homeostasis como una especie de
dios benigno del mundo digital, la corrupción de Gennai, la traición de una
Nimeimporta fanatizada, que Meicoomon es «el Libra» y repeticiones constantes a
un tal Yggdrasil que está detrás de todo este asunto.
Nunca, en ningún momento, se explica ni el contexto, ni la razón, ni la
consecuencia de nada de esto; solo nombres, nombres, nombres y más nombres en
una especie de disparo de la escopeta narrativa a ver si algún perdigón logra impactar en el interés de unos espectadores que si no fuera por la aparición de
Machinedramon ya habrían abandonado la serie (yo el primero). Porque claro, ¿qué
costaba explicar un poco más cada cosa? ¡O mejor! ¡¿Qué costaba ENSEÑAR Y NO
CONTAR?! ¿Tan grande habría sido el sacrificio de capítulos de rellenuto y
fanservice descarado como el de los baños termales para mostrar lo que
verdaderamente está pasando en el mundo?
¡Y es que esto me cabrea! ¡Estamos en el decimoquinto capítulo de una serie
que actualmente tiene dieciséis y aún no sabemos de qué va la trama! Sí, hemos
visto cosas de la infección y la relativa importancia de Meiko y Meicoomon,
pero entre unas cosas y otras lo anterior al reseteo del Mundo Digimon es pura
paja, y lo realmente importante, la conspiración tras el reseteo para liberar
todos los males del mundo una vez más son tratados como simples menciones de
pasada o apariciones estelares de antiguos villanos como una especie de cameos
glorificados.
Pero eh, que ya se nos ha mencionado que Yggdrasil es el malo maloso de
todo el embrollo (aunque sea absurdo porque Yggdrasil fue el villano de Savers, una serie en una continuidad
DISTINTA A ADVENTURE), así que, para
no ponernos gordos de interés, volvemos a la protagonista de la tragedia humana
más grande de todos los tiempos: Sora.
Sora sigue depresiva y Yokomon sigue hostil hacia ella. Y aquí podemos
ver que los guionistas se pillaron los dedos en esto muy fuertemente, puesto
que llevamos tres capítulos de lo mismo y sin ningún tipo de avance. Es más, la
situación es tan penosa y patética que es Meiko, ¡Meiko!, la que le dice cuatro
verdades bien dichas a Sora, la que fuera el personaje femenino más fuerte de
la Adventure original, para que deje
de comportarse como una imbécil llorica. Al parecer, en estos seis años Sora ha pasado de ser una chica fuerte y madura a una de esas petardas de «consejos vendo pero para mí no tengo», y claro, CANSA.
Sabes que estás siendo muy tontita si hasta la niña polla gome nasai se te pone farruca.
En esos momentos aparece Digimon Emperador y ataca a las chicas para
quedarse con Meicoomon antes de revelar su identidad como Gennai en una de las
escenas más extrañas e incómodas que he visto en bastante tiempo.
Gennai como villano es disfrutable. MUY disfrutable. No entiende de
espacios personales ni tabúes a la hora de tocar a nadie sea del sexo que sea o
independientemente de su edad, él simplemente actúa sabiendo que lo que hace
está mal. Su comportamiento no dista del de un animal desbocado y por ello es
altamente disfrutable: es retorcido y es sádico… y le ENCANTA. Su personalidad
corrompida es enormemente opuesta a la de antiguos villanos con grandes
planes o cuyas personalidades intenten ser sutiles; su plan se lo guarda para
él (esto es, cuando se le ocurra al guionista) y mientras tanto goza de su
maldad, algo que urgentemente estábamos necesitando en una serie en la que los
únicos sentimientos que nos ha despertado hasta ahora son los de apatía y
hastío.
A partir de aquí la serie pegará un subidón adrenalínico con un Gennai
enloquecido cabalgando a Machinedramon mientras persigue a los Niños Elegidos
por toda la isla después de que estos pudieran reunirse por la gracia de otro deus ex machina que anula la subtrama del grupo separado durante un capítulo entero solo para
forzar a Sora, a Yokomon y a Meiko a que tuvieran un momento a solas las tres. Y
SIN EMBARGO, el grupo volverá a separarse una vez más con la mitad del grupo en
un barco siendo atacados por Metalseadramon y la otra mitad por Machinedramon.
«This is the taste of a puta llorona, Sora Takenouchi».
Ya por último, el cuarto capítulo consiste en una larga y molona batalla
entre los dos grupos de Niños Elegidos y los dos Amos Oscuros. Tai y Matt
consiguen hacer que sus digimon megaevolucionen para derrotar a Metalseadramon
y los esfuerzos de todos contra Machinedramon permiten que el resto de digimons
consigan también evolucionar, especialmente Biyomon, a quien solo le ha bastado
que Sora se ponga en la línea de fuego para dejar de comportarse como una cría
malcriada y dejar esa enemistad tan forzada. ¡Porque de eso va el poder del
amor!
Oh, y también Patamon alcanza el nivel Híper Campeón. Como la historia
lacrimógena de mierda ya la tuvimos en la OVA anterior, el desarrollo de
personaje se nos convalida esta vez pese a que técnicamente este Patamon tendría que haber pasado por otro arco de desarrollo de personaje. Pero total, ¡¿qué más da?! ¡¿Qué importa la consistencia en una serie que lleva desde el principio dando palos de ciego?!
No obstante, los combates no dejan de ser una distracción y Gennai ataca
a Meiko para obligar a Meicoomon a liberar su ira contra el mundo evolucionando
una vez más, momento en el que termina esta OVA de cara a otros meses más de
espera.
Aunque estos no son los únicos huevos que acabarán tocados como la cosa siga su curso...
La cínica estrategia de Toei ya ha salido a la luz y ahora, ya sea
porque esto lo tuvieran planeado desde un primer momento o porque se pillaron
los dedos al meter tanta paja y tan poca chicha, la serie no tendrá dieciséis
episodios como una vez dijeron, sino veinticuatro. Esta gente ha visto que, hagan lo que hagan, la peña va a seguir yendo en masa a verla, pagando incluso
por ir al cine a ver la serie, y han decidido extenderla. ¡De ahí que gran
parte de los capítulos sean un constante desfile de clichés, dramas a la
japonesa, fanservice y relleno barato! ¡Porque hagan lo que hagan realmente da
igual!
¿Que meten tanto relleno que se pillan los dedos con la propia duración
de la serie? ¡Lo van a comprar igual! ¿Que la serie lleva doce capítulos
seguidos sin trama y que lo poco que hay es básicamente reciclar las lecciones
de la Adventure original? ¡Lo van a
comprar igual! ¿Que ahora que hemos alargado la serie porque nos pillamos los
dedos metemos más rellenuto con un drama que no lleva a ninguna parte? ¡LO VAN
A COMPRAR IGUAL!
Y es que esta es mi mayor crítica hacia esta OVA, que llevamos dieciséis
capítulos y es AHORA cuando empezamos a conocer la trama. Y no la conocemos
porque la hayamos descubierto de manera natural, ¡ni siquiera eso!, la conocemos porque un
personaje cuya función es soltar exposición nos ha mencionado elementos casi
aleatorios de la misma de pasada.
En los dieciséis primeros capítulos de la Adventure original los Niños Elegidos ya habían conocido a sus
compañeros digimon, los habían evolucionado, habían terminado la trama Devimon y las
Ruedas Negras y Etemon se acababa de revelar como el villano del segundo arco
argumental. En los dieciséis primeros capítulos de Digimon 02 ya se nos había presentado a Digimon Emperador y los
protagonistas acababan de obtener todos su primera digievolución y estaban
descubriendo las segundas. En Tamers
los chavales necesitaron dieciséis capítulos para evolucionar a sus compañeros
digimon justo a tiempo para la amenaza de los Deva. Y dieciséis capítulos fue
lo que Frontier nos dio para que los
protagonistas tuvieran sus primeras evoluciones, descubrieran las segundas y se
nos presentaran a los villanos de la serie. Y así sucesivamente.
¿Pero qué es lo que ha ocurrido en Tri
estos dieciséis episodios? Una niña sin peso en la historia se hace amiga de
los protagonistas y luchan contra un virus para nada porque el mundo acaba reseteándose y obligando los Niños Elegidos tengan que conocer de cero OTRA VEZ a sus
compañeros. ¡Y esto en una serie de (de momento, porque visto lo visto…)
veinticuatro capítulos! ¡Y encima teniendo en cuenta que la media de episodios de
cada temporada de Digimon ronda los
cincuenta! ¿Cómo puede ser que series el doble de largas no pierdan el tiempo
en mostrarnos acción y trama a un ritmo trabajado y esta serie, este supuesto
homenaje a los fans de la vieja escuela, lleve doce capítulos mirándose el
ombligo?
[Inserte aquí referencia obligatoria al Fur-Fun]
Que ojo, que esta tanda de episodios me ha gustado. ¡Lo digo en serio!
La acción es muy buena e intensa, la historia de la primera generación de Niños
Elegidos a modo de precuela es interesante y Gennai como villano me gusta
aunque sea solo porque es el único personaje que parece disfrutar de algo en
una serie en la que todo Cristo se pasa los días debatiendo el sexo de los ángeles
o llorando en un rincón.
Y es que es eso, Digimon Adventure
Tri demuestra cada vez más que el equipo de Toei sigue teniendo ese toque
que hizo a Digimon Adventure tan
única. El gran problema es que Tri no
es más que un sacacuartos glorificado y así va, lo cual es triste porque
incluso yo admito que preferiría estar viendo una serie sobre la generación
original de Niños Elegidos que ver a los protas de Adventure en plan pocho.
¿O es que ese era tu plan desde el principio, Toei, hacer que esta serie
no sea más que un globo sonda para ver si a alguien le interesa más una serie
precuela y engancharnos a ella como un cebo mal plantado? Yo lo único que sé es que estoy condenado a seguir reseñando esta maldad de serie hasta 2018. Que Dios se apiade de mi alma...
Como si de un tipo molón
de herpes se tratara, aquí vuelve Reflexiones
de un Friki Cabreado tras un largo hiato periodo de vagueza extrema
dispuesto a crear pústulas e incomodidades entre en el gentío. Y la ocasión no
es para menos, ya que, siendo estas fechas tan especiales de consumismo y
familiares odiosos, ¿qué mejor manera de terminar el año con unas últimas gotas
de bilis antes de recibir un 2017 que sin duda será mucho peor y más vergonzoso
que el presente 2016?
Y aparte, porque no
quisiera llegar al próximo enero sin DENUNCIAR y nunca mejor dicho el
que puede perfectamente ser el no solo el peor anime de esta temporada, sino el
más vil, rastrero, ofensivo y traicionero incluso por encima de la chapuza de
pseudo-CGI malogrado quiero-y-no-puedo de Berserk:
Gyakuten Saiban: Sono «Shinjitsu»,
Igiari!.
¡Vamos, el anime de Ace Attorney!
El anime de Ace Attorney no es ya una pésima
adaptación en serie de los videojuegos del director japonés Shu Takumi, sino
una serie ridícula e infantil que sufre un serio trastorno de identidad que en
sus peores momentos es tan irritante como crispante y que, como mucho, en los
mejores no pasa de mediocre. Todos los pasos dados a la hora de desarrollar la
historia están mal; los personajes carecen de caracterización alguna, la
tensión es inexistente e incluso el propio Phoenix Wright parece ser un
secundario dentro de su propia serie, lo que denota que este anime, en cuestión
de valor como una obra derivada de una franquicia, no es más que un rápido
ordeñe por parte de gente que sabe de la saga Phoenix Wright lo que malamente les saldrá en alguna Wikia
chusquera y no por haberlos jugado propiamente.
Ya hablándonos sobre
informarnos, que es más de lo que cualquiera dentro del equipo de la serie
ya habrá hecho, y para que todos partamos de las mismas bases, cabría
preguntarse qué es Phoenix Wright.
Pues bien, para quien no lo sepa, Phoenix
Wright es una franquicia de videojuegos que mezclan los géneros de puzles
con la novela gráfica y que tratan sobre las bizarras aventuras del epónimo
Nick «Phoenix» Wright en su camino para convertirse en un buen abogado dentro
de un Los Ángeles Japón distópico en el que los juicios se han
convertido poco menos que en un espectáculo de masas y en el que la corrupción policial y judicial reinan impunes.
A lo largo de una saga
que a día de hoy presume de un total de diez juegos y los que te rondaré,
morena veremos cómo el célebre abogado pelopincho crece tanto en lo
personal como en lo profesional en su lucha contra la injusticia y la búsqueda
de la verdad, cuestionándose qué significa ser un abogado, cuáles deberían ser
los límites de la ley a la hora de procesar a los ciudadanos y hasta qué punto
debe estar uno dispuesto a proteger a los demás.El carisma de sus personajes, su peculiar sistema de jugabilidad,
su particular sentido del humor y sus complicadas tramas han convertido a esta
saga no ya en una inagotable fuente de memes sino en un más que respetable
fenómeno videojugabilístico que tiene tirón a día de hoy y en una de las
pocas sagas que Capcom todavía no ha matado.
Como era de esperar, era
cuestión de tiempo que un anime que adaptara la trama de los juegos viera la
luz. Y no fue sino en este mismo 2016 cuando las súplicas de cientos de
fanáticos fueron escuchadas… por una diabólica mano de mono.
Aviso: a partir de aquí
hablaré de los juegos suponiendo que ustedes los hayan jugado y sepan de lo que
hablo, así que esperen referencias directas a eventos de la saga.
Miles de lágrimas fueron derramadas durante los siguientes días hasta quedar solo un vacío de vergüenza...
Ya el primer capítulo,
que también es el primer caso del juego original, correctamente nombrado El Primer Caso, nos deja en
evidencia todos los vicios y defectos que tendremos que soportar a partir de este momento,
así como de las pocas cosas «buenas». Empezando por lo que
menos tiempo nos va a llevar, es un buen detalle que las fases de declaración e
interrogatorio de los testigos sean fieles visualmente al juego, con los
close-ups de las miradas enfrentadas de Phoenix y el fiscal que toque bajo los
letreros de cada una de dichas fases. Otra cosa buena es que, al menos en este primer episodio, la serie utiliza elementos visuales flotantes con los datos importantes
del caso para recrear el tren de pensamiento del protagonista.
Sin embargo, los positivos (así como
cualquier similitud con la saga Ace
Attorney) terminan ahí, en unos efectos visuales que, respectivamente, envejecerán pronto y directamente desaparecerán. Es más, si nos vamos al tema visual no tendríamos
por donde empezar: la animación es estática, el trazado ultra simple y cuando
se trata de mover personajes se desdibuja por completo en auténticos momentos
de QUALITY; en lo que a los
escenarios les falta de detalle a las cabeceras les sobra de simbolismos
baratos mal planteados (aunque de eso ya hablaremos luego) y el público de la
galería del tribunal está formado por un CGI tan horrendo, mecánico y mal
disimulado que parece sacado de lo más profundo del valle inquietante.
Pero más allá de lo visual, este anime es
más feo por dentro que por fuera. Y es en su incompetencia narrativa en donde
la mierda brilla mucho más: los personajes son una parodia de sí mismos que
varían entre el cliché y el retraso mental, los juicios son una farsa con ataques
de viento entre abogado y fiscal que harían morirse de vergüenza ajena al
creador de Naruto y la fidelidad a
los juegos originales (así como cualquier traza de conflicto o tensión) se van
por el retrete cuando ves que cada juicio, independientemente de lo duro que
sea, se va a resolver solo por algún deus ex machina aún más ridículo que en
los juegos originales.
Y me explico con respecto a esto último: en
los juegos originales muchos de los casos Phoenix realmente los ganaba gracias
a eso, algún deus ex machina o alguna coincidencia jodidamente conveniente,
pero incluso en ESO la trama siempre intentaba poner una justificación o crear
alguna antelación que anulara el deus ex machina, amén de que todo estaba
incluido como parte de la progresión del personaje. O sea, que Phoenix, según
avanzaba en su carrera, iba dependiendo menos de su increíble suerte y más de
su intuición y habilidades, lo cual está bien y es como se construye un
personaje. Sin embargo, aquí, cuando al guionista le da por derrapar, pisa el
acelerador hasta el fondo aun teniendo un árbol delante y Phoenix Wright se convierte
en un dios de la potra al que las cosas casualmente le salen siempre bien y los
casos se resuelven solos.
Ejemplo visual de cualquier episodio de este anime.
Como íbamos diciendo, el
primer episodio corresponde al primer caso del juego, en donde el amigo de la
infancia de Phoenix, Larry Butz, es acusado de matar a su novia supuestamente
por celos y es el abogado novato el que debe, en su primer caso, aclarar toda
la verdad de lo sucedido. Para no querer pecar de «clasista», diré que el anime
se toma unas cuantas libertades «adaptando» el juego a un formato televisivo,
sobre todo en lo que respecta a temas tonales cambiando las implicaciones de
que la víctima era un putón verbenero que utilizaba a sus hombres como «papaítos»
a un absurdo pero más timorato «no, mira, es que la pobre rompió contigo pero
aun así se llevó tu reloj de viaje con su nuevo novio porque aún te quiere».
Tal vez lo más sangrante
del asunto se encuentra en el hecho de que el anime decidió inventarse nuevas
pruebas para insistir de forma aún más recalcitrante en el hecho de que la
víctima viajó con el reloj a una zona con unos cuantos husos horarios de
diferencia. Esto, como comprenderán, es totalmente innecesario porque tanto en
el juego como en el propio anime ya existen las pruebas del reloj marcando «mal»
las horas y el pasaporte de la chica con el último país en el que estuvo de viaje,
y es lo que convierte todo lo relacionado con las nuevas pruebas en relleno
barato.
«¡Pero es que no puedes
esperar que todo sea como en los juegos! ¡Es que esto es una ADAPTACIÓN! ¡CABEZA
DE ALCORNOQUE!», se apresurará algún mendrugo a exclamar. Pues bien, el problema
está en que inventarse partes en una serie que no llevan a nada y no introducen
nada nuevo ni profundizan con respecto al material original es lo que hace una
MALA adaptación. ¡Bueno, es que NI SIQUIERA se puede justificar una adaptación
así! Una adaptación puede ser que quitaran, como es lógico, las preguntas de
tutorial y todas las explicaciones; una adaptación puede rebajar el tono de «te
dejamos entrever que esta tía es una zorra» a «qué bonito, rompió con él pero
aún le quiere». Pero lo que NO es adaptación es alterar la trama original,
cambiarla y retorcerla, menos aún cuando a la trama original del juego le
quitas la jugabilidad Y EN ESCENAS TE DA UNA NARRATIVA SÓLIDA. ¡MÁS SÓLIDA
INCLUSO QUE LA ADAPTADA!
«Pero eh», dije, «es solo
el primer capítulo. Ha sido muy meh, no me han gustado esos cambios porque los
veo innecesarios, pero tampoco puedo juzgar así la serie por su primer capítulo».
Y a partir de ahí, tonto de mí, seguí viendo la serie a la espera de mejoras… solo para acabar presenciando cómo el anime
mutilaba el cadáver de la franquicia cuyo nombre había usurpado y bailaba con
su piel aún ensangrentada al son de Adiós caballos.
«¿Me defenderías en un juicio? Me defendería en un juicio».
Pero como suelo decir en
este blog, «a partir de aquí, cuesta abajo». Y del segundo capítulo (y con él
el segundo caso) en adelante veremos cómo lo que iba a ser el anime de Ace Attorney pasa a convertirse en una
sucesión de derrapes y descarrilamientos tan bellos como vergonzosos.
El Caso de las Hermanas, uno de los casos más poderosos del primer
juego y tal vez de la franquicia entera, nos presenta al personaje de Maya Fey,
la hermana menor de la recientemente fallecida Mia, mentora de Phoenix, y un
personaje muy querido por el público tanto por su inocencia como por su
vitalidad, así como la ayuda que nos proporciona en los casos. Sin embargo,
donde Shu Takumi ve inocencia y vitalidad, los perpetradores del anime ven una
loli hiperactiva, cabezahueca y odiosa que no vale ni para dar por culo. Y
donde el Phoenix de los juegos es un héroe literal que ve a la víctima
indefensa de un sistema injusto a la que decide ayudar sin pensarlo dos veces,
el del anime es un cobarde sangrehorchata que intenta zafarse de las plegarias
de ayuda DE LA HERMANA DE SU MENTORA MUERTA y a la que al final decide echar
una mano cuando ve que no queda más remedio. Pero eso sí, ¿a que esto no me lo
defiende nadie con el «es que es una adaptación»?
¿El resto del caso? El
resto del caso va como cabría esperar: Phoenix se encuentra solo con los
testigos clave y las pruebas sin siquiera buscarlas y dejando al botones de la
habitación del hotel como un cameo obligatorio, Edgeworth es un antagonista más
edgy que Sasuke Uchiha y Redd White, último responsable del Incidente DL-6 y
uno de los villanos más amenazadores y poderosos de la saga pese a sus
ridículas pintas (recordemos que es el presidente de una agencia de información
que controla casi desde las sombras el país) queda reducido a un insultante
fantoche que habla en japanglish porque jaja los estereotipos en dos mil puto
dieciséis.
Repito: estos estereotipos A MEDIADOS DE 2016
Pero lo sangrante no es
eso. No, señor. Porque en esto se puede resumir el 75% de este mierdoso anime.
Lo verdaderamente sangrante de este caso, lo auténticamente INSULTANTE es la
forma que tiene este caso de resolverse solo. ¿Se acuerdan de que en el juego
el caso se resuelve cuando el espíritu de Mia le aconseja a Phoenix ir más
allá, «pensar fuera de la caja» para expandir su instinto y así averiguar por
su cuenta la última pieza del rompecabezas que cerraría para siempre el caso y
salvar así tanto su vida como la de Maya? ¿Se acuerdan de qué gran momento era
aquel, el de triunfar por encima de las adversidades y vencer a un villano tan
peligroso como un Redd White que controlaba el juicio y manipulaba las reglas
de principio a fin? Sin duda uno de los momentos más poderosos de la saga y un
clímax memorable, ¿a que sí?
Pues atentos, que esta ha sido la forma de «adaptarlo»
del anime: el espíritu de Mia aparece para darle el consejo a Phoenix como en
el juego. Sin embargo, y sin ningún motivo justificable, la prueba que permite
a Phoenix aceptar el caso NO ES ACEPTADA POR EL TRIBUNAL Y PHOENIX PIERDE.
¡Pero esperen, QUE HAY MÁS! No contentos con eso, la Mia espectral se aparece
ante un triunfante Redd White para chantajearle EN MEDIO DEL JUICIO, DELANTE
DEL JUEZ, DELANTE DEL FISCAL, DELANTE DE TODO EL MUNDO. ¡A CHANTAJEARLE!
¡EXTORSIONARLE HASTA QUE AL HOMBRE NO LE QUEDA MÁS REMEDIO QUE RECHAZAR EL
VEREDICTO Y CONFESAR!
¿Cómo se quedan ustedes?
Porque yo me quedé frío en aquel momento, y eso que eran finales de abril. Mia
Fey, la mentora de Phoenix Wright, la que le enseñó a trabar según unas reglas
éticas en un sistema judicial que penaliza activamente el trabajo de la defensa
jurídica, extorsionando en pleno juicio a un sospechoso hasta que se declare
culpable. No puedo empezar a explicar qué clase de traición es esta, qué clase
de insulto es independientemente si es hacia los juegos o hacia alguien a quien
le pille de nuevas esta serie y no conozca la franquicia de antes.
Este punto es el salto
del tiburón, la muerte de la serie, el insulto supremo y lo que me hizo
detestar este anime. Y no hace falta haber jugado a los juegos para saber por
qué: El Caso de las Hermanas es el
primer gran caso de Phoenix Wright en solitario, literalmente su segundo caso,
un caso en el que se ponen en juego tanto la vida de Maya como el propio
Phoenix, quien debe aprender a valerse por sí mismo en una encrucijada que
determinará su destino. El verdadero inicio de la serie se encuentra aquí, en
el momento en el que el caso se tuerce tanto ante un enemigo capaz de manipular
la ley a su antojo y aun así Phoenix decide hacer lo correcto, aprender de sus
errores y evolucionar, a «pensar fuera de la caja» y depender de sus
habilidades para sobrevivir siguiendo un código moral que le convierte en un
gran abogado que sigue las reglas de un juego que sabe que es injusto y que nadie más se molestaría en seguir.
¿Qué necesidad había de
convertir este momento tan álgido en semejante burla hacia el propio personaje?
Ninguna. Y tampoco se puede excusar mediante ese bulo de la «adaptación». El
caso se resuelve solo meándose en el legado de Mia Fey y convirtiendo al
Phoenix Wright del anime en un pusilánime incapaz de hacer nada porque no ha
aprendido nada porque literalmente a partir de aquí los casos se resuelven
todos sin necesidad de que él apareciera. ¿El motivo de semejante insulto?
Ningún otro que no sea el resultado de que la gentuza tras esta serie de
Phoenix Wright conociera el resumen de la Wikipedia, pues la importancia de
este momento solo puede conocerse de verdad si uno ha jugado a los juegos. Si
no, es un momento vacío, un caso más que se resuelve a sí mismo con Phoenix
llevándose el mérito solo por estar ahí presente.
Tampoco se explica
lógicamente cómo Redd White acaba tan acojonado por el chantaje que acaba
confesando un crimen cuando perfectamente puede irse de rositas con tanta facilidad como el irse de rositas tras el asesinato del que acababa de salir impune hasta ese momento. Tampoco el
invencible Edgeworth exige pruebas del chantaje de Mia ni explica que esas
acusaciones se tendrían que llevar en un caso aparte. Tampoco se explica que el
juez no penalice a la defensa por cometer semejante delito en un tribunal de
justicia. Pero eh, qué más da, a algunos solo les basta con justificar que «ES
QUE ADAPTACIÓN» para evitar pensar ni tener criterio. Total, ya lo vimos en los
comentarios de mi reseña de Kill la Kill con el
tema del «es que la comparas con Gurren
Lagann» por una mención de pasada. Tampoco puedo esperar mucho.
Alguno de ustedes llegado ya a este punto. Lástima que acabe de empezar.
Y a partir de aquí la
cuesta aumenta su pendiente con un tercer caso del que no puedo hacer más que
repetir lo dicho. El Caso del Samurái
es básicamente el resultado lógico de los dos anteriores casos: Phoenix Wright
no es más que un secundario dentro de su propia serie, pues no hace nada ni sus
acciones tienen consecuencia en la trama; nuestro abogado novato no pasa de ser
un sujeto pasivo al que las pruebas y los testimonios le vienen solos en un
caso en el que no se juega absolutamente nada y que por tanto no existe nada
parecido a una acción ascendente o un clímax final.
Es más, aquí se puede
notar otro de los mayores problemas que tiene esta serie independientemente de
que sea una adaptación o no, y es que será todo lo anime que quiera pero es
incapaz de no tomarse en serio. Ver un capítulo del anime de Ace Attorney se siente como ver un
capítulo cualquiera de Ley y Orden;
sí, puede que a veces haya personajes exóticos, pero al final del día es una
trama desdibujada, aburrida y penosa que no se puede disfrutar por lo serio y
dramático que es todo. Los juegos originales sabían cómo mantener el tono
acorde a cada situación y los personajes, por alocados y extravagantes que
fueran, sabían expresar emociones según tocara; pero aquí en el anime solo
encontramos dos formas de ser: o personajes estrafalarios o asistentes a un
velatorio. Y eso, amigos, no son personajes, son arquetipos.
El Caso del Samurái resumido en un gráfico que bien puede valor para cualquier otro capítulo. Agradecimientos a @trolltski por la idea inicial. (AMPLIAR O PASAR A UNA NUEVA PESTAÑA PARA VER)
El Caso del Adiós sigue en la misma estela que el anterior
añadiendo la sal en la herida de que, si bien El Caso del Samurái era un relleno para descansar de las tensiones
de su predecesor, este ya sería el clímax de toda la temporada, así como lo fue
en el juego original. Por fin se revelaría la verdad tras el Incidente DL-6, el
espíritu de Mia podría descansar en paz y la relación entre Phoenix y Edgeworth
podría dar un paso a mejor… O todo esto, al menos, para alguien a quien le
interesaran cosas como la calidad narrativa, el desarrollo de personajes o esas
patochadas. Nuestra versión anime es entonces un maratoniano vertedero de toda
la exposición que la «adaptación» se saltó en su debido momento, con
descarrilamientos muy locos como la aparición de Grossberg para decir lo que
todos ya sabíamos, un Manfred Von Karma que parece un teleñeco o Larry Butz
suplantando a Edgeworth en una patética pantomima mientras Maya roba pruebas en
la oficina del fiscal. ¡PORQUE SÍ! Pero ya a estas alturas poco puede
sorprender; si ni los propios guionistas dan una mierda por esta serie, ¿por
qué iba a sentir nada yo?
Pero por desgracia, la
serie no terminó ahí, sino que siguió durante doce capítulos más. Y para
celebrar que esta atracción nunca termina, decidieron crear su propio capítulo
de relleno sobre el pasado de Phoenix, Larry y Edgeworth y sobre cómo los tres
eran amigos de la infancia. De hecho, esta fue una de las grandes promesas del
anime y una de las cosas con las que más se llenaban la boca los medios al
respecto, sobre cómo se iba a expandir en el pasado de los tres.
En manos competentes esto
habría sido interesante, y de hecho admito que en su día estuve interesado.
Pero doce capítulos de esta bazofia me demostraron que esta gente es tan
peligrosa con la narrativa que un mono con una pistola. Y todo esto sin comentar
que durante toda la serie se nos había bombardeado continuamente con este
momento como si fuera el punto álgido de la misma: no había caso ni capítulo de
la serie en el que Phoenix desarrollara unos flashbacks muy chungos de cuando
de pequeño le acusaron de haber robado el dinero del almuerzo de un compañero.
Pero cuando digo que tenía flashbacks, no me refiero a uno de vez en cuando o
en momentos oportunos como en el de los juegos, SINO A NIVELES DE TRASTORNO DE
ESTRÉS POSTRAUMÁTICO.
En cuanto a lo demás de
este vil rellenuto tenemos a un Edgeworth vestido de Conan Edogawa haciendo de Repelente Niño Vicente hasta que su padre muere, es
adoptado por Manfred Von Dalas Von Karma con fular y conoce a una loli
que supuestamente es Franziska Von Karma de pequeña. SUPUESTAMENTE.
Tienes problemas, Japón. Tienes muy serios problemas.
A partir de aquí empieza
lo que viene a ser la segunda mitad del anime, correspondiente al segundo
juego, Justice For All. Y sí, han
oído bien, empezamos directamente ya en los eventos del segundo juego. ¿Alzarse de las cenizas? ¿Qué es eso? ¿Se
come?
No, ahora en serio, el
hecho de que se hayan saltado Alzarse de
las cenizas, el último caso canónico del primer juego es algo DE AGRADECER
en retrospectiva. ¿O es que quieren ver uno de los mejores casos de toda la
franquicia convertido en una triste autoparodia? Si total, del segundo juego
también se saltaron el primer caso, El
Caso Perdido, algo que podrían haber metido y adaptado (ahora sí)
perfectamente como un caso ligerito. Pero eh, menos trabajo para mí.
La segunda parte del
anime, la fase de Justice For All,
comienza en el segundo nivel, Reunión y
Caso, y realmente de esto más todo lo que venga a continuación no podría decir mucho sin
repetir hasta la saciedad lo que ya he expuesto arriba, pues esta segunda mitad
no es más que una gratuita repetición del esquema de la primera: Phoenix Wright
es un sujeto paciente al que las pruebas, testimonios y soluciones le vienen
solos, los episodios son un monstruo de Frankenstein entre la trama original y
las ideas descabelladas de unos señores incapaces de pensar sin cagarse encima,
el tono de la serie es totalmente esquizofrénico y los personajes no son más
que una triste sombra de lo que alguna vez pensó Shu Takumi que eran.
Pero sin duda el detalle
más obsceno de esta segunda parte que verdaderamente expone la incapacidad
creativa de la gente de esta serie es el hecho de que todo lo relacionado a la
Matagama desaparece. La Matagama, si lo recordarán, era el artefacto que
permitía ver a Phoenix las «verdades ocultas» de la gente en la forma de
psicocandados que solo podrían romperse con las pruebas necesarias. Si bien era
un elemento jugable, también era importante narrativamente (en especial durante
los eventos del último caso) y en absoluto sería difícil de animar ni dibujar
una cadena etérea de mentiras y medias verdades, algo que para cualquiera sería
impensable de olvidar, ¿verdad? Pero claro, la gente tras la serie no son unos
cualesquiera, sino incompetentes de primera. Y ante la pereza de trabajar con
elementos tan imprescindibles como estos, ¿qué mejor que cambiar los tensos interrogatorios
de la Matagama por que al testigo de turno se le escapara en forma de lapsus
toda la verdad como si le hubiera dado un repentino caso de síndrome de
Tourette? ¡Total, si lo llevan haciendo desde el principio!
¡Toda una Master Class de
adaptación y mimo por parte de A-1 Pictures!
¡Manfred von Dalas, el fiscal que bloquea todos tus argumentos!
Y no podemos terminar sin
antes mencionar las cabeceras y las secuencias de créditos. Porque ¡qué
cabeceras! ¡Qué secuencias de créditos! ¡La crème de la crème de lo genérico y
del no pillar de qué va el asunto! ¡Cualquier cliché de opening de anime shonen
pasado de rosca está aquí! ¡Cualquier simbolismo barato mal hecho vive Dios que
te lo restregarán por la cara! ¡Cualquier canción mediocre que no pegue ni con
cola será escuchada!
ADORO cómo alguien puede
desperdiciar un lienzo creativo tan grande como una cabecera de anime en una
serie de una franquicia que puede presumir de inteligente. ME ENCANTA cómo en
una época en la que tenemos series que se matan por ser auténticos portentos audiovisuales y narrativos ya en sus secuencias de apertura haya alguien que prefiera no
esforzarse y abrazar la mediocridad. AMO que ante todos los simbolismos y
referencias que se pueden meter basándose uno en la franquicia Ace Attorney alguien haya decidido meter
girasoles como único elemento simbólico porque fue con lo que soñó la última
vez que esnifó una botella de Super Glue entera antes de la tormenta de ideas
de qué meter en el opening.
Maravilloso todo.
Muy
mágico.
Excelsamente eroticofestivo.
Por el amor de esa mujeeeer Somos dos hombres con un Mismo destinoooo...
En resumen: Gyakuten Saiban: Sono «Shinjitsu», Igiari!
es un ejemplo perfecto de cómo NO hacer un anime. Y no me refiero a adaptar un
juego (que TAMBIÉN), sino a cómo no llevar una trama, cómo no insultar a tu
audiencia, cómo no dibujar una serie de animación y mucho menos animarla, cómo
no dejarse llevar por la pereza y la mediocridad y cómo no fabricar un producto
derivado de una franquicia sin haberse informado uno en plena era de la
información.
Esta serie no es una
serie, es un delito, un crimen cometido con nocturnidad, dolo y alevosía, un
despropósito mal hecho con toda la seriedad (valga la redundancia) del mundo y
sin ánimo de ironía o autocrítica.
Gomen nasai, I know I let you down Gomen nasai till the end I never needed a friend
Like I do now».
T.A.T.U, Gomen asai.
Y después de otros seis
meses vuelve a aparecer cual odioso examen global Digimon Adventure Tri, la serie que Toei lleva sacando por
fascículos desde finales del año pasado para amortizar gastos y forzar
expectativas sobre una trama que a priori puede darse con un canto en los
dientes si la tacháramos de pedestre e insulsa, todo, cómo no, gracias al
rellenuto, al fanservice y a una recién descubierta tensión sexual entre los
personajes de Matt y Tai.
Como a estas alturas de
la película tampoco hay mucho que contar a modo de prólogo, dejo los enlaces
tanto de la primera parte como de la segunda de esta serie de reseñas porque bien DENSITOS han
de ser si al ver el tres del título no han sospechado de la tercera parte y
empiezan desde aquí y paso a resumir la escasa sinopsis de todo lo
que ha pasado hasta ahora.
Los Niños Elegidos de la Digimon Adventure original son ahora
unos adolescentes con sus insustanciales vidas cargadas de obligaciones en el
mundo real que intentan sobrellevar como buenamente pueden y acorde con sus
formas de ser. Sin embargo, cuando una serie de digimons invaden este mundo,
los compañeros de los Niños Elegidos aparecen para hacerles frente.
Bajo la intensa
vigilancia de una pareja de agentes gubernamentales con menos personalidad que
un tablón de madera a los que llamaremos Nilosé y Nimeimporta por sus
personalidades intercambiables, nuestros héroes conocen a un estereotipo de
niña felpudo llamada Meiko y a su compañera digimon Meicoomon (M&M’s para
resumir) que harán las veces de autoinserto de cualquier fanfic mal hecho solo
que esto lo debemos considerar canon.
M&M’s y los Niños
Elegidos no tardarán en hacerse amigos aunque sea porque, como cabe esperar
de todo fanfic en el que el autor se inserta en la obra, no queda más remedio
mientras los segundos tratan de compaginar sus vidas cargadas de compromisos
con sus vidas de héroes, llevando a todo tipo de conflictos (unos mejor
llevados que otros) y que se saldarán con los respectivos compañeros digimon
evolucionando al nivel Híper Campeón (o Cuerpo Supremo, como quieran llamarlo).
Sin embargo, las cosas se tornarán oscuras cuando aparece Leomon, el que Kenny
de la serie, para morir a manos de un Meicoomon que se descubre como la causa
de una infección que está afectando a los digimon; todo ello bajo la
supervisión de un revivido Digimon Emperador.
Ah, y también un mural cada vez más grande sobre la tensión sexual no resuelta entre estos dos.
La tercera parte abre con
un capítulo de transición entre el final de la segunda parte en el que
Meicoomon desaparece en un portal interdimencional al finalizar el festival
escolar y el nudo de esta minisaga. Protagonizado por Nilosé y Nimeimporta por
un lado y Meiko por otro, vemos cómo los primeros siguen siendo personajes
vagamente definidos que intentan mantener con la audiencia unos secretos cada
vez más transparentes mientras que Meiko ha entrado en un estado de petardez
suprema definida por un falso estoicismo seguido de episodios de pánico y
lloriqueos. Lástima que estos tres personajes sean tan SOSOS, porque al final,
a pesar de tanto dramatismo y tanta tensión, no consiguen sacarme de mi
indiferencia inicial hacia los tres.
En temas del argumento,
la infección de Meicoomon se ha extendido a ordenadores y aviones de todo el
mundo. Las máquinas empiezan a fallar de forma cada vez más frecuente y que
exasperan a Izzy, el genio informático, que no es capaz de dar con la clave y
se pasa noches sin dormir, lo que afecta a su comportamiento. Sin embargo, a
pesar de las peleas y competiciones entre los Niños Elegidos de quién se saca
más la chorra (que pueden o no ser literales en el caso de Matt y Tai), es el
propio Matt quien decide hacer lo sensato y verse con los agentes
gubernamentales N&N para sacar respuestas en forma de un documento secreto.
El segundo capítulo ya
nos mete más en situación y empieza fuertecito cuando T.K visita a Izzy en el
laboratorio en el que está investigando la infección. Patamon quiere ver a su
humano y se escapa del área de contención diseñada para que los compañeros
digimon no se vean afectados, con tal mala PATA (las piedras las espero a la
salida) de que se infecta al instante e incluso ataca a T.K sin que nadie más
se dé cuenta. Ante eso, el chaval solo tiene una opción lógica: comentarle a Izzy y a
los demás lo sucedido e idear una cura rápida para que la infección no se
extienda más.
SIN EMBARGO, T.K, como es
japonés, hace lo que cualquier japonés hace en una situación tan grave como
esta: callarse como una puta y ocultar lo que pasa mientras aún hay
solución, llevarse a Patamon a casa aun a riesgo de expandir la infección y
poner en peligro a sus compañeros, dar al digimon por muerto y entrar
preventivamente en las primeras fases del luto, engañar a los demás para que
saquen de la zona de contención más a menudo a sus compañeros digimon a
sabiendas de que podría pasarles lo que a ellos y, cuando el problema se haya
agravado tanto que ya no tenga solución, lamentarse y llorar porque nadie hizo
nada al respecto a la espera de que el problema se solucione solo. ¡Y ADIVINEN
QUÉ ES LO QUE SUCEDE!
Con esto de premisa,
tendremos un capítulo casi de relleno en el que veremos a T.K actuando completamente fuera de personaje, mintiendo a sus amigos y poniendo tanto sus vidas como las de sus compañeros
digimon en peligro (incluso Matt llega a confrontarle para saber qué es lo que
oculta a modo de última advertencia y T.K decide mentirle a la cara para
salirse por la tangente) mientras la petarda de Meiko intenta batir el Record
Guinness en cuántas veces puede disculparse al minuto por cosas que no tienen
nada que ver con ella como el felpudo humano que es.
Lo único interesante,
como es habitual en esta serie, ocurre cerca del final: un apagón masivo deja
sin electricidad a Japón solo para que un mensaje amenazador de parte de los digimon
ilumine el país anunciando el fin del mundo humano y que Kari, como buen
arquetipo mesiánico que es, acaba siendo poseída por una fuerza misteriosa. Y
con esas terminamos capítulo porque, una vez más, los que guionizan esta serie
no son los guionistas, sino el equipo de marketing.
Es MUY JODIDO que Patamon, el digimon más infantil y optimista de todos, tenga más huevos que T.K en esta situación.
Patamon abre el tercer capítulo
demostrando ser el personaje que más huevos tiene de toda la serie pidiéndoles
a sus otros amigos digimon que acaben con él sin piedad si llegara a terminar
de infectarse, momento en el que una Kari poseída se acerca a ellos. A través
de ella habla una voz que anuncia que es demasiado tarde para salvar el mundo
digital y que lo mejor que se puede hacer a estas alturas es un borrado del
sistema que ocurrirá la próxima vez que Meicoomon vuelva a aparecer en el mundo
humano.
Kari pierde el conocimiento
y la voz desaparece. Las palabras de la entidad sientan como un mazazo a los
digimon, quienes son conscientes de que resetear el sistema operativo del mundo
digital, aunque sea lo único capaz de salvar el multiverso, conllevaría
sacrificar quiénes son ellos y los recuerdos de sus compañeros humanos. Aun
así, deciden que lo mejor será seguir con el plan y pasar las últimas horas que
les quedan de vida junto a los Niños Elegidos.
El capítulo entero estará
dedicado entonces a cómo los compañeros digimon, a menudo y tradicionalmente
vistos como una extensión de la personalidad de los personajes principales de
cada temporada, adquieren un gran desarrollo como personajes propiamente
dichos. El capítulo es muy agridulce y todos los momentos conllevan una
sentimentalidad aplastante pero bien llevada que termina con parte de los
digimon confesando a sus humanos que la solución más viable es el reinicio y
que están dispuestos a sacrificarse por el multiverso.
Por su parte, Izzy
descubre que la anomalía es un cambio radical en el código del sistema del
mundo digital y ello arrastra el código de las realidades del multiverso. El
chico se mortifica pensando en que, a pesar de todos sus conocimientos, estos son demasiado limitados
para la tarea, pero Tentomon le anima a seguir. Todavía tienen tiempo hasta
que aparezca Meicoomon…
Como pueden apreciar,
este capítulo es muy especial en tanto en cuanto, salvo por el sumidero de
exposición inicial muy convenientemente descubierto, son los digimon los
verdaderos protagonistas, cada uno llevando a su modo sus propias crónicas de
una muerte anunciada mientras cargan con el peso del universo en sus espaldas.
Esta vez el villano no es un enemigo físico como sus anteriores adversarios,
sino un desastre natural, una especie de enfermedad congénita que les afecta a
todos y contra la que no tienen otra solución que sacrificarse antes de que
haya más bajas.
Se trata, sin dudas, de
un episodio especialmente sentimental en el que sus protagonistas viven una
situación totalmente novedosa y devastadora para ellos y que les hace sacar lo
mejor de sí mismos sin melodramas ni japonesadas, sino un estoicismo verdadero
y agridulce genialmente dirigido.
¡Es la hora de los furries!
El cuarto capítulo se
convierte entonces en la contraparte del tercero al estar dedicado enteramente
a la acción. Y, aunque POR FIN, tras incontables capítulos de aburrido y
tedioso relleno por conflictos que se habrían resuelto si los personajes no
fueran retrasados, empezamos con la acción, el cumplimiento de este prospecto
se vuelve un lúgubre recordatorio de que el fin está cerca.
Meicoomon, esta vez
convertida en un furry sexualizado que amenaza con quitarle el puesto de Reina
del Porno a Renamon, vuelve a aparecer en Odaiba para causar problemas y los
Niños Elegidos junto a sus compañeros digimon luchan para detenerla y
devolverla a la distorsión. Sin embargo, la infección de Patamon y el hecho de
que la propia Meicoomon sea el vector de la enfermedad hará que los digimon protagonistas
sucumban uno a uno a la infección de forma más que trágica.
Los combates de este
capítulo son sin duda su punto más fuerte. ¡Por fin tenemos la acción que tanto
tiempo se nos había negado! Y eso que realmente, más que un combate, es un tira
y afloja entre el grupo de digimon protagonistas y Meicoomon para que no salga
de la distorsión. Pero al mismo tiempo es ahí donde entra la infección en
juego, pues cuanto más luchan todos, más vulnerables se vuelven a la
enfermedad, que acaba por controlarlos a todos para volverlos bestias salvajes
en otra escena genialmente dirigida. Uno a uno van sucumbiendo a la enfermedad,
olvidando quiénes son ellos y quiénes son sus amigos para perseguir y destruir
cualquiera cosa que detecten como un enemigo.
Lo peor del asunto viene
cuando Izzy descubre que el Reboot causado por Meicoomon ocurrirá en menos de
diez minutos. Izzy y Tentomon van a ayudar, pero es demasiado tarde y solo
pueden procesar un campo protector para salvaguardar los datos de los compañeros
digimon a modo de copia de seguridad. Sin embargo, y pese a la megaevolución de
Tentomon en HerculesKabuterimon, lo único que pueden hacer los Niños Elegidos
es ver, impotentes, cómo todos sus compañeros son tragados por la grieta
interdimensional y son borrados de la existencia.
¡Ya sabéis, niños! ¡Si alguna vez ponéis en peligro a vuestros amigos, recordad que todo se puede solucionar echando balones fuera y llorando mucho! ¡Así todo se solucionará no os sentiréis culpables de nada!
El último capítulo
empieza una semana después de los acontecimientos del tercer episodio y del
borrado de los digimon. Unos Niños Elegidos derrotados y deprimidos no consiguen
afrontar la pérdida de sus compañeros, de modo que deciden viajar al mundo
digital a ver qué es lo que está pasando y volver a encontrarse con sus digimon
aunque estos ya no les recuerden.
Es en ese momento en el
que se reúnen en el lugar en el que apareció Meicoomon y, con la ayuda del
dispositivo digital de una Nimeimporta que de repente empieza a comportarse de
forma más sospechosa que lo habitual, consiguen volver al Mundo Digimon
(dispositivo digital que, por cierto, se parece demasiado al de Ken Ichijouji),
dejando a la tonta Meiko atrás y bien que hacen.
El Mundo Digimon en este
capítulo no es nada del otro mundo (pun not intended, esta vez de verdad), pues
empiezan en un bosque genérico que se supone que es la localización a la que
llegaron la primera vez en la serie original, salvo que el estilo de dibujo
pasa a ser uno más moderno y con algún que otro efecto glitcheado. Sin embargo,
los protagonistas acaban encontrándose con Alphamon, que lucha contra otro
digimon gigante en nivel Híper Campeón, haciéndoles sospechar que algo extraño
está pasando, pues o esos digimon han encontrado una forma de evitar ser
reseteados o es que algo ha pasado que les ha permitido evolucionar más rápido
de lo normal.
Pero poco tiempo tienen para
pensar, pues en ese momento oyen el silbato de Kari en la distancia. Los
chavales corren en su dirección y se encuentran en el icónico claro del tranvía a las
versiones bebés de sus respectivos compañeros digimon jugando con el silbato. Los
digimon no recuerdan a los humanos y al principio tienen sus reservas, pero al
final aceptan que los Niños Elegidos se les acerquen para presentarse.
Sin embargo, la cándida
escena está siendo presenciada desde la lejanía de Digimon Emperador, quien
tampoco ha sido borrado. Tras él aparece Nimeimporta con cara de mala y el
Emperador se presenta como… GENNAI. ¡Sí, Gennai, el misterioso anciano (y en 02 jovenzano) que ayudó en varias
ocasiones a los Niños Elegidos! Pero eso no es todo, ya que desde las sombras
una tercera presencia los está espiando a todos: Meicoomon.
En líneas generales, la
tercera OVA de Digimon Tri puede
catalogarse como la mejor de las tres. Y eso no es un cumplido, ya que era muy
difícil a estas alturas seguir provocando los niveles de apatía que esta serie
estaba generando, sobre todo tras una segunda OVA cargada de fanservice y
relleno canónico.
La fría mano del
departamento de marketing se hace notar una vez más y los capítulos buenos
aparecen tras hacernos tragar un capítulo de transición y uno un MEGADRAMÓN japonés
protagonizado por el tonto de T.K para luego mostrarnos un capítulo silencioso
y emocional sobre los compañeros digimon pasando sus últimos momentos de vida
junto a sus humanos, un capítulo dedicado a un intenso combate y un último
episodio de nuevo de transición en el que apiñan todo lo interesante para acabar en un cliffhanger de cara al
clímax final.
El conflicto una vez más
vuelve a estar mal conseguido, pues la historia de T.K, aparte de ser la
quintaesencia del egoísmo y una situación completamente fuera de personaje para
él (quien no deja de ser el paradigma de la esperanza y alguien que antepone la
seguridad de sus amigos a la suya propia), queda reducida a nada cuando al
capítulo siguiente un deus ex machina posee a Kari para soltar exposición sobre
el Reboot, un acontecimiento trágico pero extrañamente conveniente y que se
convierte en el nuevo conflicto (conflicto que luego el resto de Niños Elegidos descubre por su cuenta, haciendo del «sacrificio» de T.K un sinsentido mayor).
Pero aparte, si algo
adolece esta OVA en la parte expositiva, ese algo es que (salvo el Reboot) nada
aporta nueva información y que nadie hace tampoco NADA con dicha información:
ya sabíamos que Meicoomon era el vector de la infección y eventualmente todos
los Niños Elegidos acaban descubriendo las consecuencias del Reboot y ninguno
hace nada, ¡nadie reacciona! Tenemos una crónica de una muerte anunciada y
ninguno de los personajes humanos parece sentir nada en absoluto, dejando,
irónicamente, a T.K, en toda su imbecilidad melodramática, como el único
personaje que no está muerto por dentro.
Nilosé y Nimeimporta
ganan paulatinamente más protagonismo, pero solo porque tienen más tiempo de
pantalla. En el fondo no dejan de ser unos personajes planos cuyo único rasgo
de personalidad es «ser misteriosos»,
y aunque Nimeimporta muestre al final rasgos de ser una villana en todo este
asunto, sigue teniendo la personalidad de una suela de un zapato.
Y lo mismo pasa con la odiosa Meiko: aquí veremos a su arquetimo de niña
felpudo con el «gomenasai» en la boca para todas las frases que suelta y juro
por Dios que si hiciera un juego de beber sobre las veces en las que se
disculpa por cualquier cosa, moriría de CIRROSIS y no habría llegado al tercer
capítulo. Meiko es un personaje cada vez más odioso e innecesario cuyo aporte a
la serie sigue siendo ahora tan nulo como lo fue en su primera aparición y se
siente cada vez más, precisamente, como un autoinserto de un fanfic cutre que
un personaje del mismo mundo que los Niños Elegidos.
En definitiva, la tercera OVA de Digimon Tri mejora el interés
que pueda tener uno por serie solo porque en ella empieza la acción ascendente
antes del clímax. Pero los melodramas baratos japoneses, los personajes odiosos
y los vertederos de exposición siguen siendo la muestra de que narrativamente
la serie sigue siendo igual de insulsa, y ya el hecho de que termine en un
cliffhanger que nos haga esperar hasta febrero no es más que la sal en una
herida cada vez más grande.
¡FOLLAD YA!
ACTUALIZACIÓN: ya está disponible la reseña de la cuarta OVA de Digimon Adventure Tri. Si desean leerla, no tienen más que seguir este otro enlace.