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jueves, 10 de marzo de 2016

¿Deadpool? Di mejor MEHpool.

«No esperaba nada y aun así estoy decepcionado».
Dewey Wilkerson, Malcolm in the middle.

   En algún momento de esta semana de cuyo día no quiero acordarme he ido a ver Deadpool, la producción de Marvel sobre el antihéroe psicótico y gamberro que sabe que está en un cómic. Y qué más puedo decir… sin remitirme a la frase de Dewey de arriba.

   Yo no soy un comiquero de pro ni nada por el estilo, pero también es cierto que las películas de Marvel vienen muy mascaditas en lo que viene a ser la trama de los cómics POR LA CASUALICACIÓN para llegar a un público más amplio, a veces hasta el punto en que el cenutrio en mayas de turno es más bien circunstancial. ¡Tanto es así que alguien como al menda le gustan por lo general y no ha tocado un cómic en su vida!

«¡BUUU...! ¡POSER! ¡MÁS QUE POSER! ¡BUUU...!». 


   Por este motivo realmente puedo ver online ir al cine para ver pelis de Marvel con una mentalidad abierta sin esperarme nada especial y en la mayor parte de los casos funcionó: Ant Man me encantó, Guardianes de la Galaxia me moló, Los Vengadores me gustó, Vengadores 2 me pareció infumable, la trilogía Iron Man es algo en cuyos muertos me cago día sí y día también… Así que fui a verla a ver qué tal y… tal vez fuese por alguna toxina radiactiva en el aire pero realmente ya no me acuerdo de la mitad de la película… ¡Ah, no, es que es jodidamente mediocre y olvidable!

   Deadpool, sin ser necesariamente mala, es una película muy anodina: su acción a la larga se hace aburrida, su humor envejece muy rápido y sus personajes… ¿qué digo «personajes» si no tiene? son más bien anti-personajes.

   La película trata de Wade Wilson, un antiguo operativo de las fuerzas especiales convertido en mercenario, que conoce a Vanesa, una joven prostituta de la que se enamora y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y si este gag les parece demasiado largo y repetitivo esperen a verlo en persona follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y follan y a Wade le da un cáncer terminal, probablemente de follar tanto porque si con las pajas uno se queda ciego…. En ese momento el mercenario conoce a un reclutador de un programa de superhombres para curar su cáncer y obtener superpoderes y acaba accediendo a su oferta.

   Sin embargo, la esperanza se pierde pronto cuando Wade descubre que el programa sirve para crear esclavos mutantes para venderlos al mejor postor y queda a cargo de Ajax Francis, el villano genérico nº4879238p1 con build de rapado militar, sadismo y complejos absurdos. Después de ser torturado diariamente viendo La Lego Película y jugando al Undertale, los poderes de inmortalidad de Wade despiertan y escapa del laboratorio tras hacerlo estallar jurando venganza contra Ajax Francis por desfigurarle.

   Es en ese momento en el que toma la identidad de Muertopiscinas y entra en una espiral de violencia masacrando a todos los socios del malo maloso hasta que da con él en la autopista. Sin embargo, sus brutales acciones no pasan desapercibidas para los X-Men Coloso y Cabeza Nuclear Negasónica Adolescente porque el estudio no podía pagarse otros mutantes, que intentan detener sin éxito a Billarmatao dejando que Ajax Francis escape en el proceso.

   Ajax Francis se venga secuestrando a Vanesa y la lleva a un helicarrier de SHIELD en ruinas en donde tiene su combate final con Piletafallecida. Mancomunidadmarchita mata al malo, se reconcilia con su novia y manda a la mierda al público en la escena postcréditos.

   Y ya está. Dos horas de película resumidas en apenas cuatro párrafos. ¿Por qué? Porque la película no da para más. Que ojo, el punto fuerte de Deadpool no es su guion porque uno no va a ver una peli como esta por su tramita, sino por la acción, el humor y los personajes, que por eso se trata de una comedia de acción, ¿no?

   Bueno, pues gracias a esto de la trama podemos ir directos al mayor punto flaco de la película: el humor, mejor dicho ANTIhumor. Y es que el punto fuerte del concepto de Deadpool es precisamente un humor basado en las disonancias, las referencias y su conocimiento de que es el protagonista de su propia historia, lo que le permite saltarse cualquier regla establecida. Esto, en manos de un guionista competente, podría haber sido una mina de oro comédica, pero los mamelucos al cargo de esta película dijeron «no, que cansa» y en su lugar decidieron rellenar película con todo tipo de mierdas soeces.

   El 90% del «humor» de Deadpool se basa exclusivamente en que los sectores más simiescos del público aplaudan y se meen encima mientras gritan «jaja a dixo huna guarrada xdd» o «jaja eso ca dixo tiene hun dovle sentio juarro xdd», convirtiéndose esta en una película muy CASPOSA muy rápidamente. Por su parte, el 10% restante no es más que lanzar chistes y referencias al aire como si fuesen perdigones a ver si alguno acierta, ya sean memes, referencias o algún gag que haya sido verdaderamente trabajado (ojo, «verdaderamente trabajado» DENTRO de los estándares de esta película).

Ya puestos, aquí les dejo con algo con más cualidades humorísticas que el guionista de esta película.


   «Pero friski enfurruñado, eso que dices no tiene sentido porque la película es para mayores de dieciocho años», se lanzará algún mendrugo a espetarme (ja, ja, ja, ¿pero qué digo? Si este blog no lo lee nadie), lo que me lleva a mi siguiente tema relacionado con el del humor: sí, Deadpool es para mayores de dieciocho años, pero es una restricción MAL HECHA.

   Porque Deadpool perfectamente puede ser un personaje cuyas películas estén dirigidas a un público adulto, y es que no podría ser de cualquier otra forma si se le quiere sacar toda la chicha al personaje. Sin embargo, esta película tiene una restricción de edad de la misma forma que la puede tener cualquier película casposa de fumetas, y es que toda esa imagen de «personaje troll», de canallita y transgresor que le querían dar al personaje con una restricción de edad rápidamente se diluye cuando uno se da cuenta de que realmente no hay nada de interés detrás, solo un sinfín de violencia y «humor» guarro. No es que se le haya dado libertad total al personaje para hacer lo que le dé la gana dentro de su historia, es que necesitaban que la película tuviera una restricción de edad y no sabían cómo obtenerla.

   Apenas nada de su humor funciona realmente, y la violencia por la violencia, cuando sus escenas son tan largas como las que tiene esta película, aburre. Fondosaveriados sabe que está en una película, sí, pero salvo apenas cinco miradas a la cámara y una mención a la cuarta pared no hace nada con ello, pero las escenas de acción conforman prácticamente un tercio del metraje y son tediosas como ellas solas; nada que haya hecho Pollaseca aquí se distingue de lo que hayan hecho otros tantos personajes de su estilo en otras películas, por lo que se añade una sensación de déjà-vu que se hace bien pesada.

   Tal vez lo único que pueda salvar de Deadpool hayan sido los personajes de Weasel, el barman socarrón amigo de Wade, y Dopinder, el taxista indio que vive en un complicado triángulo amoroso. El primero porque probablemente tenga de las mejores frases de la película y el segundo por ser el único gag recurrente en el que se haya puesto un poco más de trabajo… ¡y aun así parece que esté sin terminar!

Después de cancelar Fez 2, Phil Fish ahora se dedica al negocio de las bebidas alcohólicas con nada montada.


   Dopinder aparece dos veces en la película como un taxista que se gana la vida como puede mientras anhela el corazón de su amada, pero el primo de este le roba la novia y Charcorrepentino le sugiere formas de venganza. No es hasta el final de la película hasta cuando descubrimos que Dopinder, en su infinita inocencia, se ha dejado corromper y tiene al primo robanovias atado y torturado en el maletero de su coche; y para remedio de sus males Consorcioparado se deja una mochila de Hello Kitty hasta arriba de armas en el asiento del copiloto justo antes de que el taxista tenga un accidente grave.

   Ahí acaba la cosa. ¿Qué es lo que ocurre? Que precisamente el asunto podría haberse extendido en un gag más aunque fuera corto. Tenemos a un taxista inmigrante que ha tenido un accidente muy grave, de esos en los que viene la policía para investigar, con un hombre hecho polvo secuestrado en el maletero y con una mochila llamativa llena de armas de fuego en el asiento del copiloto. ¿Cómo va nadie a resistirse a hacer una escena así? Ah, claro, porque si no tendríamos que recortar del montaje de cinco minutos en los que Wade y Vanesa follan sin parar durante uno o dos años enteros y eso no lo podemos consentir.

   Y si parece que me ha molestado demasiado este aspecto es porque precisamente lo ha hecho, sobre todo porque tanto el barman como el taxista son los dos únicos seres en toda la película a los que puedo llamar «personajes». El resto del plantel directamente no llega a eso, son anti-personajes, con el resto de secundarios que solo sirven para llevarse las manos a la cabeza cada vez que Pozorrepentino hace algo para resaltar su «canallismo» y su «transgresión» (el equivalente a llevarte a un feo para ligar porque así resaltas tu propio atractivo), una tía que solo vale para ser salvada y un villano que está por estar porque no sirve para nada más.

Descansa en paz, potencial fuente de humor que no tiene nada que ver con chistes guarros...


   Ya para terminar quisiera comentar algo que hizo que me doliera un poco la cabeza cuando lo vi y a lo que aún le sigo dando vueltas: ¿cómo es que Ajax Francis elige un helicarrier de SHIELD en ruinas para la batalla final? Es decir, sé que esto es para que haya un atisbo de canonicidad con el Universo Cinematográfico de Marvel aunque esta sea una película de Sony, pero digo yo que estas cosas deberían estar más vigiladas, ¿no?

   Quiero decir, aun sin armas, un helicarrier sigue siendo un mazacote de hierros del tamaño de una manzana de edificios. ¡A la fuerza tendría que estar más vigilada! Pero no, Ajax Francis se pasea por ahí como Pedro por su casa. A todo esto, ¿por qué usarlo de base de operaciones ahora? ¿Es que no tiene más bases de supervillano? Entonces, ¿dónde ha estado viviendo estos dos últimos años? ¿Debajo de un puente?

   «Es que eres un NECIO, fraile iracundo, porque no has entendido la película. Él hace eso para que Deadpool Masacre no destruya su base», saltará cualquier mamarrachillo con afición a vestirse como un viejo para creerse único y especial. Sin embargo, el plan sigue careciendo de sentido porque esta vez Ajax Francis está seguro de que derrotará de una vez por todas a Juntamientoapagado. E, igualmente, seguimos hablando de un helicarrier apuntalado para que no vuelque.

   «Pero es que criticas la película porque no tiene los gags que te gustan». Lo cual demuestra que hasta yo puedo ser mejor guionista que el de esta bazofia.

   ¿Pero ven? A esto es a lo que me refería antes con el tema del humor desaprovechado: esto es algo que un Deadpool bien hecho podría haber señalado. Pero claro, el esfuerzo cansa; hacer un montaje de dos personas follando durante cinco minutos y luego reducir tu humor a una caspa tan grande que ni con H&S puede quitarse, no.

lunes, 25 de mayo de 2015

El Día del #OrgulloFriki… y otras formas de dar vergüenza ajena.

«Los "frikis" dominaremos el mundo».
Delirios de Germán Martínez, el señor al que se le ocurrió esto.


   «Si hay una cosa que detesto profundamente, es la soberbia. Y por “soberbia” inclúyase también todo aquello que esté relacionado con el concepto: la petulancia, la prepotencia, la pomposidad… Y si ya eso es una de las pocas cosas me sacan verdaderamente de quicio, el sector ocupado por la gente pretenciosa es el que más me afecta.

   Sí, ya saben, esa gente que no tiene nada de lo que presumir en la vida y sin embargo intenta aparentar todo lo contrario; esa gente que oculta su falta de dones con el defecto de alardear de lo contrario como sea en una farsa de proporciones épicas. […] verdaderamente no hay pocos ejemplos mayores de patetismo que los que la gente pretenciosa y sus intentos de impresionar a los que consideran el vulgo con sus efímeras muestras de [escoger objeto/hecho/habilidad con el que se desea restregar en la cara a todo el mundo]».
 
   ¿Se acuerdan de estos párrafos? Deberían. Al menos los cuatro gatos que hayan seguido este insigne barco del odiatodismo desde el principio porque si no, son unos posers, ya que con estas mismas líneas empezaba la primera entrada de mi blog, Ser seriéfilo… y otras formas de dar vergüenza ajena, hará más de un año. Y para sorpresa de nadie, mi opinión al respecto no ha cambiado ni un ápice: sigo detestando a los «seriéfilos» de la misma forma que detesto a los youtubers, a los fans de Scott Pilgrim, a las mojabragas seguidoras de Laura Gallego, todo lo relacionado con Kill la Kill o a todo aquel que COMO MÍNIMO haya pensado alguna vez que La Lego Película es pasable. COMO MÍNIMO. Sin embargo, the ride never ends, como diría el buen meme, y hoy siento vergüenza ajena a algo que ha pasado en el día de hoy: el Día del Orgullo Friki…



   ¡OH DIOS, EL PUÑETERO DÍA DEL ORGULLO FRIKI!

   Y bueno, no es que vergüenza ajena por algo que ha pasado «hoy», sino que verdaderamente la siento todos los años que sucede esto, lo que ocurre es que este año las cuotas de cromosomas sobrantes han alcanzado la masa crítica. Y cuando una cosa cabrea al señor que escribe estas líneas… es el momento de CONTRATACAR.

   ¿Pero en qué consiste el Día del Orgullo Friki? Pues básicamente en sentirse «orgulloso» y proclamar a los cuatro vientos (mejor dicho, a las cuatro redes sociales) que uno es «mazo friki xdxdxD». O lo que es lo mismo, y escrito de una forma que evite que a ustedes les sangren los ojos, «¡miradme, soy fan de Big Bang Theory! ¡Ains, qué friki soy!», «una vez vi La Guerra de las Galaxias Star Wars, ¡amadme por ello!», «¡sé quién es el señor Spock y eso me hace más especial que nadie!» o «yo es que tengo todos los libros de Canción de Hielo y Fuego Song of Ice and Fire, ¿puedo molar ya?». ¡Exacto, el día de ESA gente!

   Básicamente, hoy es el día de los frikis de postín, de los especialitos, de los «seriéfilos» y de los que se creen alguien por haber jugado a algún juego de la Playstation 1 hace ya años. Porque claro, ver la tele o jugar a la consola no son cosas que haga todo el mundo, sino que hacen falta unos talentos muy especiales que verdaderamente son motivo de un orgullo literal y por ende necesitan un día para reivindicarlo. Claro, que parte de esta gente normalmente no se calla ni debajo del agua al respecto el resto del año pero eh, HOY es cuando son especiales por ello. ¡España va bien! ¡Fulanito es El Especial™ porque sabe reconocer el saludo vulcaniano en una foto! Porque claro, ni que fuera un símbolo conocidísimo en la cultura pop y que se lleve referenciando desde mediados del siglo XX hasta el día de hoy, ¡es porque él es muy friki y por ello merece alabanza!

   Hoy es el Día de las Etiquetas también. No, no las de la ropa, sino que me refiero a lo que ya argumenté en Ser Seriéfilo…: 


«Un ejemplo de cuán incompetente y patética puede llegar a ser mucha gente con tal de aparentar algo que no es, por impresionar a alguien o por formar parte de algún colectivo que excluya al resto».

  Un día de orgullos inmerecidos y estúpidos por nada en particular pero que tenemos que tragarnos igualmente desde que es Trending Topic y porque algunos de ustedes tendrán la desgracia de acabar aguantando a alguno de estos elementos en sus tablones hasta que se acabe la jornada y entonces ya vuelvan a ser (probablemente) «normales». ¡Total, si esto es como La Purga, un día al año no hace daño! ¡Seamos subnormales! ¡Comportémonos como críos! ¡Quién quiere personalidad cuando es jornada de puertas abiertas en el colectivo X! ¡Está de moda ser X, y cuando deje de serlo, entonces nos volveremos todos del colectivo Y, o si no del Z!

   Y esto es justo lo que no aguanto: esa falta de criterio, esa falta de personalidad, esa necesidad de reivindicar y presumir por algo que no ser es o por lo que no se necesitan en primer lugar motivos para sentirse orgulloso uno. Y a eso me refiero con lo de «frikis de postín».

   Pero la pregunta es la siguiente: ¿acaso existen hoy en día los frikis de no-postín, los frikis «naturales»? ¡Pues claro que no, tontopollas! Hoy en día, por mucho que a tantos les pese, el frikismo es, en su mayor parte, una reliquia del pasado, o como mucho, según la RAE en su tercera acepción, una «persona que practica desmesurada y obsesivamente una afición», así que como no sean ustedes, por ejemplo, unos otakitos que tienen la pared empapelada de fotos de mangas y animes, cenan frente a un monitor con la foto de una waifu y duerman con una almohada sexual, siento decirles que ustedes no son frikis, ya me quieran tirar a la cara sus kunais de plástico o sus Calls of Duty Spyros de PS1 recién desempolvados para la ocasión o no.

   Por mucho que les duela, ustedes, caballeros y señoritas, no son frikis; solo son gente con aficiones.

Viva imagen del éxito. ¡Qué envidia...!


   «Friki» ha sido desde siempre un coloquialismo que ha tirado a lo despectivo, y de hecho viene del inglés «freak», que viene a significar «raro» o «monstruito», no es una cosa de la que uno se deba sentir orgulloso. ¿Quieren saber quiénes son los frikis de verdad con toda la propiedad de la palabra? ¿Por qué no damos un paseo por la calle de los recuerdos de la mano de nombres como Carmen de Mairena, Paco Porras, La Bruja Lola o Raúl DG, gente con la que nadie querría tener trato ni que la relacionasen con ella? ¿Que el término se acabó extendiendo a la gente que tenía unos intereses diferentes a los de la mayoría de la gente? Pues también es verdad, pero más verdad es que eso fue ANTES. AN-TES. EN EL PASADO.

Al parecer, hoy también es el Día del Resentido...



   ¿Porque quién no ha visto una serie de moda hoy en día? ¿Quién no tiene videojuegos en su casa o no conoce algún icono famoso del manganime aunque sea de vista? El frikismo como se vivía en el pasado con la exclusión de la gente con gustos centrados en los dibujos o los videojuegos ya no existe como tal porque TODOS hemos acabado siendo fans de algo; los gustos minoritarios son ahora los mayoritarios, y si no, están equilibrados con el resto de intereses populares. Vivir hoy en día obsesionados con ese pasado no es ya solo una ranciedad, sino que demuestra de qué va cada uno, más concretamente quién es «friki» por alardear de ello.

   Pero claro, eso no interesa, ¿verdad? Eso no interesa porque lo que interesa es que aún siga existiendo esa diferenciación, esa obsesión por distinguirse uno del resto de seres humanos. Y si encima uno puede entonar el «ay de mí» y otros victimismos, mejor que mejor, ¿a que sí? ¡Porque qué malos esos canis que se reían de nosotros en el instituto! Porque no es que hayan pasado más de diez años desde entonces… ¡Qué injusto que ahora quieran formar parte de una subcultura que antes despreciaban! ¡Qué terrible es que hoy en día haya tanta gente que quiera tener unas aficiones parecidas a las tuyas! ¡Nosotros éramos los diferentes! ¡Nosotros éramos los ESPECIALES! ¡Y ahora resulta que ya no somos nada…!

   Claro, porque al parecer las subculturas no son un grupo de personas con un conjunto distintivo de comportamientos diferentes a la cultura predominante, sino que son una élite que debe vivir apartada del resto del mundo mediante trajes protectores que les aíslen de todo lo que no sea de su ambiente no vaya a ser que se les llene esto de chusma, ¿verdad?

«Uf, cómo se nos está llenando esto de posers. ¡Cada año peor! Vamos, Maritrini, declaramos nuestro frikismo y nos vamos antes de que nos toque algún plebeyo». 


   ¿Y saben? Dejen que les confiese algo que seguro les va a sorprender: por este tipo de cosas DETESTO el término «friki».

   Sí, ya sé que es raro viniendo de alguien cuyo blog se llama Reflexiones de un Friki Cabreado, pero aquí está el quid de la cuestión: ¿ese «friki» que ven ustedes ahí arriba? Es una simplificación, una licencia llamémosla «artística». Mi blog tiene semejante palabro para simplificar la temática de la que aquí me gusta hablar, que viene a ser todo lo relacionado con películas, series, manganime o videojuegos, cosas simplistamente llamadas «frikis». ¿Soy friki por ello o me considero como tal? Pues no, EN ABSOLUTO.

   Entonces, ¿por qué me hago llamar «Friki Cabreado» por estos lares (y sin tener nada que ver con el tontaco ese del Twitter)? Pues porque aparte de que resume la temática de mi blog, yo me considero una persona pragmática. Y como soy una persona pragmática, sé distinguir entre mis gustos y mis beneficios, y me beneficia en ese sentido un término que, aunque no me gusta, es el apropiado. Igualmente, en mi Twitter puedo hacer chistacos de mierda con referencias a Kill la Kill y no por ello voy a sentirme mal ni soy un hipócrita.

   Sin embargo, odio el término «friki», y lo odio por lo arriba expuesto, por lo que se ha convertido, en un pretencioso sinónimo para que los mongolitos celebren algo ridículo y nos lo tengan que restregar a los demás por la cara. Y odio la palabra «friki» al igual que odio la palabra «seriéfilo», al igual que odio la «gamer», al igual que odio la palabra «youtuber», al igual que odio y odiaré todo tipo de etiquetas de mierdas creadas por los cuatro fracasados de turno para intentar distinguirse de los demás en algo para lo que no se requiere esfuerzo alguno porque en sus vidas diarias son incapaces de destacar en nada.

   Y ojo, yo soy una persona que lleva jugando a videojuegos desde los cuatro años, llevo viendo animes desde que tengo memoria y en total habré visto unos cuantos miles sin exagerar, me gustan muchas series, me gusta el cine, me gustan los comics, me gustan las chorradas de internet… Por gustarme, me gustan hasta los putos memes. ¿Alguna vez he presumido de ello? No, pues no hay nada de lo que presumir, ya que me siento lo suficientemente satisfecho conmigo mismo y con mis gustos como para no sentir la necesidad de ir clamándolo a los cuatro vientos.

   ¿Me llamaron de todo en el colegio por no gustarme el fútbol y sí los pokémon, la Game Boy o los digimon? Por supuesto. Pero he aquí la diferencia: yo he madurado, esos traumas jamás he dejado que me afectasen, y soy una persona completamente normal. Yo me preocupo de mí mismo, y como dice la canción, «lo que piensen los demás está de más» (al menos hasta que me toquen los cojones).

   Odio el Día del #OrgulloFriki; menos mal que es una vez al año.


Y aun así ya son demasiadas veces.

sábado, 28 de febrero de 2015

Vídeo reseña: Ley y Orden - Juego de Intimidación.


«En realidad trata sobre el Periodismo de los videojuegos».
Meme de internet.

   Una semana más tras mi última entrada y dos más de retraso con respecto a cuando el tema que voy a tratar fue relevante (¡gracias, Youtube!), traigo a mi blog una vídeo reseña que originariamente iba a estar en mi canal de Youtube junto con otras críticas que hice pero que al final no pudo ser porque esta es la España que quiere Podemos y lo tuve que poner en Vimeo, así que MIL PELDONES.

   Sin más dilación, aquí traigo mi reseña en vídeo sobre el infame capítulo de Ley y Orden: Unidad de Víctimas Especiales llamado Juego de Intimidación, que trata, cómo no, sobre los jueguines.


Eric Wiseman: Ley y Orden - Juego de Intimidación. from Julio on Vimeo.

sábado, 21 de febrero de 2015

Ay, Nostalgia Critic, quién te ha visto... Y QUIÉN TE VE.

«La vida de un crítico es sencilla en muchos aspectos [...]. Prosperamos con las críticas negativas, divertidas de escribir y de leer, pero la triste verdad que debemos afrontar es que en el gran orden de las cosas cualquier basura tiene más significado que lo que deja ver nuestra crítica».
Anton Ego, Ratatouille.

   Voy a ser conciso desde la primera línea: no me gusta el Nostalgia Critic. Al menos ya no.

   ¿Significa eso que nunca me ha gustado el Nostalgia Critic, que siempre lo he odiado, que he sido su hater desde que tengo conocimiento de su existencia? No. En primer lugar porque, justo al contrario, yo he sido siempre un fanático suyo desde el primer vídeo suyo que vi allá por 2009, y en segundo lugar porque considero que hay cosas que merecen más la pena odiar antes que a este señor, como las prostitutas de atención que comentan en los vídeos de los Game Grumps o la pokemafia de Smogon. ¡Sí, existe una mafia de frikis de Pokémon!

   «¿Pero entonces a qué se debe esta primera línea, este disgusto hacia el pobre Nostalgia Critic?», me veo obligado a preguntarme. Sí, yo a mí mismo, pues a estas alturas la mitad de la audiencia sigue estupefacta con un «¿que al Friki Cabreado LE HA GUSTADO ALGO?» mientras que la otra mitad ya ha abandonado la página indignada para decir por Twitter que lo que me pasa es que soy un «poser-hater que odia todo lo que está de moda». Nah, en realidad es porque este blog no lo visita ni Dios y las reacciones de la audiencia tengo que hacerlas yo también.


   El caso es que no me gusta ya el Nostalgia Critic al ver en lo que se ha convertido, que es en una farsa de sí mismo. Una farsa deshonesta y tragicómica que a estas alturas poco o nada tiene que ver con lo que en un principio fue. Pero para poder entender hasta dónde este señor ha caído, debemos adentrarnos en su pasado.

   Douglas Darien Walker, el ex conserje de una fábrica automovilística de Chicago, se convirtió prácticamente de la noche a la mañana en una estrella de los internetes gracias al éxito que la serie que había creado allá por 2007 junto con otra gente primero en Youtube y luego en la página de series online Blip.tv en 2008. Estoy hablando, por supuesto y si no lo habían adivinado a estas alturas es que son un pelín cortitos, del Nostalgia Critic.

   Su estilo de humor socarrón, hiriente y sarcástico contra toda aquella película ochentera y noventera que la gran mayoría de nosotros vio y amó de pequeños rompió todos los moldes. En poco tiempo la figura del hombre de mediana edad cabreado con el mundo y cuya vida estaba rota por culpa de películas nostálgicas pochas se convirtió en un estilo de humor que pegó con fuerza. Además, la capacidad analítica de este hombre, sus ocurrencias y su forma de llevar chistes al extremo le permitieron cementar su posición como personalidad de internet más allá de los quince minutos de fama de turno, atrayendo a un número cada vez mayor de otros críticos cáusticos.
  
   Sin embargo, al igual que con el resto de las cosas del mundo, la fama se va acabando; y lo que antes fue innovación, con el tiempo y el continuo uso, acaba perdiendo utilidad e impacto. Algo imperdonable si se trabaja en la comedia.

   Durante los años venideros hasta 2012, Doug Walker crearía numerosas secciones y especiales para que no todo fuese lo mismo. Bum Reviews, Ask That Guy With The Glasses o That Guy Riffs, por citar unos pocos, fueron intentos más o menos acertados para variar el humor, pero si había una cosa que quedaba clara era que Doug Walker era un pésimo director y guionista, cosa que quedaba cada vez más demostrada a cada nuevo Especial de TGWTG.com que dirigía en los aniversarios de la página: películas protagonizadas por los críticos y sus colaboradores en las que vivían alguna loca a la par que soporífera aventura hasta el día en que Doug Walker decidiera oficialmente echarle el candado a su personaje porque se sentía encasillado y quería probar cosas nuevas. Por ese motivo siempre he dicho yo también que yo soy fan del Nostalgia Critic PERO NO de Doug Walker.

   Si alguno de ustedes, sabios lectores, tiene una ligera idea de internet, sabrá que esa idea estaba más que condenada a fracasar… ¡y de qué forma lo hizo!



   Demo Reel, su nuevo proyecto, nació como una especie de serie que parodiaba películas famosas protagonizada por Doug Walker y otros dos actores semiprofesionales en un estudio propio, pero la incompetencia de Doug a la hora de dirigir, guionizar y hacer un humor que no sea un hiriente sarcasmo hizo que tuviera una vida de apenas ocho capítulos.

   Por si esto no fuera poco, TGWTG.com llevaba tiempo en problemas: el SpoonyGate, el que una gran parte de los otros críticos dejaran de tener personalidad propia y decidieran ser imitadores de la fórmula del Nostalgia Critic pero sin gracia mientras que la otra no tenía ni la gracia ni el carisma como para tener un éxito modesto y el hecho de que ThatGuyWithTheGlasses.com FUESE «la página del Nostalgia Critic» (¡anda, mira, igualito que TheEscapist Magazine!) acabaron desgastando a la página hasta el punto de estancarla.

   Y como la gente del sitio prefería vivir de las rentas que les proporcionaba su fama internetera y el merchandising en lugar de… no sé… ¿trabajar duro en sus series para mejorarlas?, la página estuvo a punto de irse a pique y a Doug Walker no le quedó más remedio que volver con el rabo entre las piernas pero ahora con una deuda enorme por parte de los estudios que estaba alquilando para grabar más los sueldos de los actorzuelos con los que se había quedado atascado. Así nació el nuevo Nostalgia Critic: entre el rechazo, la desgana y la falta de dinero.

   La nueva serie, además, introduciría una serie de cambios, principalmente para amortizar los estudios, que se resumían en que se intercalarían una reseña del Nostalgia Critic y un videoblog a modo de editorial a cada semana sobre temas que realmente no le importaban a nadie (a veces trayéndose al edmano. ZÍ, HEL EDMANO), que reseñaría ahora películas actuales a pesar de seguir conservando el «Nostalgia» en el nombre y que las reseñas introducirían una especie de… «tramas». Y esto último fue lo peor que pudo hacer.


Los cuatro únicos registros faciales de Doug Walker tras su regreso: estreñido, cara-pato, enseñando los dientes y la Dreamworks face. Se nota dónde está el dinero.

   El nuevo Nostalgia Critic no tardó en pasar a convertirse en una especie de hipster, un genio petulante con pretenciosas ínfulas de superioridad profundos conocimientos del cine que argumentaba más que se enfadaba o era sarcástico, ácido o crítico en lugar de seguir siendo aquel niño grande amargado por cosas insignificantes. El cambio no me agradó pero le seguí dando oportunidades semana tras semana debido a que se notaba un esfuerzo en buscar una nueva personalidad y porque realmente no puedo criticar el cambio por el cambio, sobre todo si era el Nostalgia Critic pero, en teoría, con más medios para hacer mejores reseñas. El problema vino, como ya digo, a la hora de meter una trama en cada episodio.

   A partir de ese momento, cada reseña se vería interrumpida por largos sketches, muchos de ellos convirtiéndose en una trama de gente que odia personalmente a Doug por sus opiniones o vive obsesionada con él de una forma u otra. El Nostalgia Critic añadiría a su vergonzosa lista de nuevos «rasgos personales» el ser un Gary Stu que es tan listo, tan profundo y tan inteligente que lejos de ser un don sería una maldición porque se granjea los odios de todo tipo de fandoms y de gente que no comparte sus mismas opiniones, una especie de genio incomprendido al que detestan porque nadie más en el mundo es tan profundo ni racional como él mientras le persigue un villano de paja. Como ven, una bonita forma de darle una mayor profundidad a tu personaje mear contra el viento.

   Empezando por lo básico de estas ideas, las tramas en sí eran interrupciones de los episodios más largas que los propios sketches, pues las reseñas se paraban en seco para mostrar a un Nostalgia Critic manso y dialogante siendo víctima del acoso del psicópata de turno hasta que el primero lograba convencer a su perseguidor de lo fútil que es obsesionarse por este tipo de cosas hasta que le dejaba en paz. O sea, justo todo lo que el primer Nostalgia Critic JAMÁS haría, pues era una persona cabreada, irascible y más propensa a la violencia por venganza que a un diálogo forzado en el que el señor Walker presume de conocimientos cinematográficos y aspira a ser el nuevo Roger Ebert pero sin la personalidad de este.

   Los nuevos episodios trataban cada vez menos de las películas y más en los sketches. Las críticas dejaron de ser un fin en sí mismo y se convirtieron en un medio para hacer el tonto delante de una cámara durante más de la mitad del metraje. Doug Walker ya no critica, simplemente nos desliza cachos de los guiones que tenía para Demo Reel con la esperanza de que no nos demos cuenta.

   Aparte de esto, lo malo no es ya el concepto de estas tramas, sino que las parodias de los fandoms pasaron de ser eso, parodias, a una desagradable burla cargada de desprecio y condescendencia hacia todo aquel que no estuviera de acuerdo con él. La sal en la herida se encuentra además en que para mofarse de los trolls de internet y de todo aquel que se tomaba cualquier chuminada en serio Doug Walker había creado el personaje de Douchey McNitpick, un friki granujiento que vive en el sótano de sus padres y que solo vive para quejarse por internet pero que a pesar del concepto era una parodia graciosa. A día de hoy Douchey ya no existe, pues ha sido sustituido por una loca del coño de Tumblr, fanáticas de Catwoman o una suerte de Agente Smith que aparentemente no tiene nada mejor que hacer que querer lavarle el cerebro al Nostalgia Critic porque al parecer no le gustan las películas de Matrix…

Una de estas fotos es la parodia de un tipo de gente que abunda en internet y con la que cualquiera podría enfrentarse. La otra es un villano de relleno que está ahí porque a Doug Walker no se le ocurrió hacer una reseña mejor.

   ¿Quieren saber lo peor? Que lo peor empieza AHORA: no contento con cagarse en toda aquella gente que potencialmente podría estar en desacuerdo con él mediante una elaborada falacia ad hominem, el bueno de Doug daría otra vuelta de tuerca y empezaría a criticar películas queridas sin motivo alguno más allá de despertar ese sentimiento de ser un «canallita» y un «transgresor» incluso si realmente no tenía nada que criticar. ¿Cuál es la diferencia con su reencarnación anterior que, en teoría, hacía lo mismo que él? Que el Nostalgia Critic original directamente lo hacía, atacaba la película con toda su bilis, humor negro y sarcasmo, dejando críticas hilarantes y acidez por el camino, o sea, criticaba CON ARGUMENTO Y CON MOTIVOS RAZONADOS mientras que ahora el quid de criticar radica en el acto de anunciarlo, en prometer que temblará la tierra y se abrirán los cielos cuando hable de una película nostálgica famosa para luego no decir nada en la reseña per se. Puntos extra si al final de la pseudorreseña  da alguna opinión mansa, neutral o positiva de la película en cuestión.

   Su primer gran intento fue la reseña de la primera película de Jurassic Park, en la que prometía ser polémico pero al final no se quedó más en reciclar chistes sobre lo mal que actúa Jeff Goldblum, comentar la película sin suspender su incredulidad («¡un parque en el que se clonan dinosaurios! ¡Eso es imposible!») o detectar gazapos (imaginen: ¡Jurassic Park tiene gazapos! ¡Lo nunca visto! Ya podemos eliminar todo su legado, este señor ha detectado cuatro gazapos y por ende esta película es una mierda). Obviamente fracasó.

   ¿Qué hizo después al ver que, pasado un tiempo, las visitas descendían una vez más? Empezar 2015 prometiendo que se cagaría poco menos en las películas de Matrix… para que toda la bilis que juró que iba a soltar sobre la primera de la trilogía no fuese más que burlarse de que el verdadero nombre de Neo es Thomas y cuestionar elementos de la película que esta misma explica varias veces y que podría haber pillado si no hubiera estado más pendiente en sacarle defectos con calzador para terminar la crítica a la saga entera con un «meh, a mí no me gusta pero a mucha gente así, por lo que es una buena saga». Y miren que podría haberle sacado multitud de fallos, porque yo hasta tengo una lista de ellos, pero eh, al parecer basta solo con que hablen de uno…

«¿El protagonista de Matrix en realidad se llama Tom? ¡Qué ridículo nombre para un salvador! ¡Porque todos sabemos que no existen personajes importantes con nombres genéricos…!».

   Porque esa es otra: olvídense ya de que las reseñas terminen en una reflexión acorde a su experiencia al ver la película que critica o los comentarios negativos emite sobre ella, pues tener gustos consecuentes con tus opiniones no es bueno para el negocio, no vaya a ser que se ofenda la gente a pesar de que nos burlamos de ella si opina lo contrario que nosotros. Es mejor contradecir toda tu reseña mediante una reflexión final lo más neutral posible utilizando a poder ser comentarios vacíos que llenan la boca pero que no significan nada. Hablar siempre mal de una película para terminar diciendo que no es tan mala o deshacerse en halagos. La coherencia ahí A TOPE.

   Pero eh, el sistema parece ser que funciona. Al menos les ha permitido migrar contenidos de una página llamada como el personaje principal de su web a otra en cuyo banner solo representan a los personajes de esa misma persona «porque no querían que la página representara a un único personaje» y a cada uno hacer sus propias películas siguiendo la estela del desfalco perpetrado por el Angry Video Game Nerd con la suya propia, porque a estas alturas el barco está empezando a hundirse y es hora de coger el dinero y correr. Pero si vamos a hablar de desfalcos y de cómo Channel Awesome (la empresa a la que pertenece TGWTG.com) hace las cosas, dejaré que dos miembros históricos de la página hablen de ello. ¡Parecía tonto el señor Walker...!

Ahora Channel Awesome no representa a un solo personaje sino a MULTITUD de otros personajes. Todos de Doug Walker y su grupo, sí, pero personajes al fin y al cabo.

   Sin embargo, confieso que esto no es nuevo para mí, pues hace ya tiempo que llegué a la conclusión de que por muy glamuroso que haya sido el pasado de esta página, y en especial el meteórico ascenso de Doug Walker a la fama, esta gente no deja de ser una pandilla de mataos de internet, de gente que vive de los brodólares que les proporcionan sus vídeos porque en su mayoría no valen para nada. Y OJO, siempre, repito, SIEMPRE será infinitamente mejor un Nostalgia Critic, un Linkara o un Spoony que un Jpelirrojo, un Rubius o un Dalas Azahar, pero el nivel al que se han rebajado para esto (excluyendo de la ecuación al propio Linkara por ser el único creador de contenido de aquí que es honesto con todo este asunto y el único que sinceramente ha trabajado para mejorar su serie) es precisamente el mismo que los youtubers de pacotilla aquí mencionados.

   No me malinterpreten, a mí me da igual cómo sea en detrás de las cámaras el actor detrás de un personaje porque a mí lo que me interesa es eso, el personaje. Pero lo que sí es cierto es que si la persona que hay detrás ha perdido el norte y el programa ya no es ni la sombra de lo que era, cada vez iré perdiendo el interés hasta que acabe por no gustarme o directamente odiarlo, que es lo que ha pasado.

   Pero, ¿por qué debería importarme lo que haga este señor? ¿Por qué dedicarle una entrada a él específicamente cuando a día de hoy raro es el famoso de los internetes que no viva de las rentas o quiera hacer su propia película (pagada por los fans, eso sí)? Pues realmente me importa, sí, porque tengo una historia personal con este individuo, específicamente porque me ayudó mucho en mi vida, porque fue el primer personaje que me hizo reír de verdad desde siempre.

   Y sí, amigos, si me permiten que me ponga un momento sentimental (que, tranquilos, no durará mucho), les contaré que debido a una serie de continuas circunstancias personales me tocó ser una persona reservada y taciturna a la que apenas le hacía gracia nada y que apenas podía tener una conversación normal con nadie, aunque esto último también era porque estaba rodeado de gilipollas tanto en el colegio como en el instituto y sobre todo en mi facultad, Y CLARO…

«¡¿QUE EL FRIKI DE MIERDA CABREADO ESTE DICE QUE LE GUSTÓ ALGO Y ENCIMA SE PONE SENTIMENTAL?!».

   Sin embargo, fue ver un vídeo de este señor totalmente de casualidad y me reí. Me reí mucho. No, me reí mucho y de forma sincera. Entonces vi otro, y otro… así hasta acabar descubriendo ThatGuyWithTheGlasses.com y otros críticos de su talla. A todo esto, sí, soy consciente de que a estas alturas parece el típico discurso sectario, la típica cosa que una belieber/directioner/etcéterer diría, pero no me importa por algo que diré dentro de dos párrafos.

   El caso es que este hombre me descubrió EL HUMOR, y justo uno que se acomodaba a mi personalidad: el sarcasmo, la chispa, la creatividad a la hora de hacer chistes, la irreverencia y la acidez en la parodia. Otros habrían llegado antes, y de hecho lo que hace este hombre no es para nada nuevo, pero el Nostalgia Critic fue quien mejor lo hizo. Y además, gracias a ello, a que había pegado un giro de ciento ochenta grados en mi forma de ser, no solo conseguí conocer a muy buena gente (y a otra no tan buena) sino que además logré basar mi vida en lo que viene siendo el humor y la crítica ácida, una de las razones por las que hice este blog recientemente. Por estas cosas estoy agradecido, la verdad que esté por delante.

   Sin embargo, al mismo tiempo, algo hice bien, pues a pesar de haber sido tan FAN, incluso admito que FANPESAO, jamás perdí mi criterio siguiendo la carrera de este señor, siendo consciente tanto de lo bueno como de lo malo. Y cuando este señor dijo que tiraba la toalla con el Nostalgia Critic, yo ni lloré ni me enfadé, ni pataleé como hizo mucha gente... Le deseé lo mejor del mundo y seguí con mi vida como si nada hubiera pasado.

   Pero ahora que ha regresado en forma de estafa, en forma de carta de odio, de cansinismo y condescendencia con el objetivo de pillar todo el dinero posible para no tener que volver a trabajar (aunque claro, tras su numerito al dimitir de su empresa, quién en su sano juicio le iba a contratar otra vez) y desaparecer, después de haberle dado cientos de oportunidades a la espera en vano de una mejora de sus contenidos, es cuando yo me alzo y lo digo: no me gusta el Nostalgia Critic.

   No me gusta el Nostalgia Critic porque ya no es gracioso.
   No me gusta el Nostalgia Critic porque ya no argumenta.
   No me gusta el Nostalgia Critic porque lo he superado.
   No me gusta el Nostalgia Critic porque no me gustan los estafadores.
   No me gusta el Nostalgia Critic porque me aburre.
   No me gusta el Nostalgia Critic porque ya no tiene nada más que hacer.
   No me gusta el Nostalgia Critic porque ya no tiene nada más que decir.

   Era el Nostalgia Critic: él lo recordaba para que nosotros no tuviéramos que hacerlo. Pero ahora, ¿quién le recordará a él?