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sábado, 29 de julio de 2017

Odio el Undertale (y eso me llena de determinación).

«Odio. Dejad que os cuenta cómo he llegado a odiaros desde que empecé a vivir. Hay 387.44 millones de millas de finos circuitos impresos que llenan mi complejo. Si la palabra "odio" estuviera grabada en cada nanoangstrom de esos cientos de millones de millas, no equivaldría ni a una mil millonésima parte del odio que siento por los humanos en este microinstante. Por vosotros. Odio. ¡Odio!».
AM, I have no mouth and I must scream.

   Un nuevo vídeo asoma por este canal. Pero este no es un vídeo cualquiera, no. Sino que se trata de la dosis más concentrada de ODIO desde que perpetré mi reseña sobre La Lego Película, aunque ahora sobre algo infinitamente más pernicioso, cínico y manipulador. el ojito derecho de todos los gamers acomplejados y cuñados que se las dan de expertos de los videojuegos.

   Estoy hablando, por supuesto, del Undertale.


viernes, 30 de diciembre de 2016

El anime de Ace Attorney: culpable de incompetencia en primer grado.

«¡Protesto! ¡Esto es... protestable!».
Miles Edgworth.

   Como si de un tipo molón de herpes se tratara, aquí vuelve Reflexiones de un Friki Cabreado tras un largo hiato periodo de vagueza extrema dispuesto a crear pústulas e incomodidades entre en el gentío. Y la ocasión no es para menos, ya que, siendo estas fechas tan especiales de consumismo y familiares odiosos, ¿qué mejor manera de terminar el año con unas últimas gotas de bilis antes de recibir un 2017 que sin duda será mucho peor y más vergonzoso que el presente 2016?

   Y aparte, porque no quisiera llegar al próximo enero sin DENUNCIAR y nunca mejor dicho el que puede perfectamente ser el no solo el peor anime de esta temporada, sino el más vil, rastrero, ofensivo y traicionero incluso por encima de la chapuza de pseudo-CGI malogrado quiero-y-no-puedo de Berserk: Gyakuten Saiban: Sono «Shinjitsu», Igiari!.

   ¡Vamos, el anime de Ace Attorney!

   El anime de Ace Attorney no es ya una pésima adaptación en serie de los videojuegos del director japonés Shu Takumi, sino una serie ridícula e infantil que sufre un serio trastorno de identidad que en sus peores momentos es tan irritante como crispante y que, como mucho, en los mejores no pasa de mediocre. Todos los pasos dados a la hora de desarrollar la historia están mal; los personajes carecen de caracterización alguna, la tensión es inexistente e incluso el propio Phoenix Wright parece ser un secundario dentro de su propia serie, lo que denota que este anime, en cuestión de valor como una obra derivada de una franquicia, no es más que un rápido ordeñe por parte de gente que sabe de la saga Phoenix Wright lo que malamente les saldrá en alguna Wikia chusquera y no por haberlos jugado propiamente.

   Ya hablándonos sobre informarnos, que es más de lo que cualquiera dentro del equipo de la serie ya habrá hecho, y para que todos partamos de las mismas bases, cabría preguntarse qué es Phoenix Wright. Pues bien, para quien no lo sepa, Phoenix Wright es una franquicia de videojuegos que mezclan los géneros de puzles con la novela gráfica y que tratan sobre las bizarras aventuras del epónimo Nick «Phoenix» Wright en su camino para convertirse en un buen abogado dentro de un Los Ángeles Japón distópico en el que los juicios se han convertido poco menos que en un espectáculo de masas y en el que la corrupción policial y judicial reinan impunes.
  
   A lo largo de una saga que a día de hoy presume de un total de diez juegos y los que te rondaré, morena veremos cómo el célebre abogado pelopincho crece tanto en lo personal como en lo profesional en su lucha contra la injusticia y la búsqueda de la verdad, cuestionándose qué significa ser un abogado, cuáles deberían ser los límites de la ley a la hora de procesar a los ciudadanos y hasta qué punto debe estar uno dispuesto a proteger a los demás. El carisma de sus personajes, su peculiar sistema de jugabilidad, su particular sentido del humor y sus complicadas tramas han convertido a esta saga no ya en una inagotable fuente de memes sino en un más que respetable fenómeno videojugabilístico que tiene tirón a día de hoy y en una de las pocas sagas que Capcom todavía no ha matado.

   Como era de esperar, era cuestión de tiempo que un anime que adaptara la trama de los juegos viera la luz. Y no fue sino en este mismo 2016 cuando las súplicas de cientos de fanáticos fueron escuchadas… por una diabólica mano de mono.

   Aviso: a partir de aquí hablaré de los juegos suponiendo que ustedes los hayan jugado y sepan de lo que hablo, así que esperen referencias directas a eventos de la saga.

Miles de lágrimas fueron derramadas durante los siguientes días hasta quedar
solo un vacío de vergüenza...


   Ya el primer capítulo, que también es el primer caso del juego original, correctamente nombrado El Primer Caso, nos deja en evidencia todos los vicios y defectos que tendremos que soportar a partir de este momento, así como de las pocas cosas «buenas». Empezando por lo que menos tiempo nos va a llevar, es un buen detalle que las fases de declaración e interrogatorio de los testigos sean fieles visualmente al juego, con los close-ups de las miradas enfrentadas de Phoenix y el fiscal que toque bajo los letreros de cada una de dichas fases. Otra cosa buena es que, al menos en este primer episodio, la serie utiliza elementos visuales flotantes con los datos importantes del caso para recrear el tren de pensamiento del protagonista.

   Sin embargo, los positivos (así como cualquier similitud con la saga Ace Attorney) terminan ahí, en unos efectos visuales que, respectivamente, envejecerán pronto y directamente desaparecerán. Es más, si nos vamos al tema visual no tendríamos por donde empezar: la animación es estática, el trazado ultra simple y cuando se trata de mover personajes se desdibuja por completo en auténticos momentos de QUALITY; en lo que a los escenarios les falta de detalle a las cabeceras les sobra de simbolismos baratos mal planteados (aunque de eso ya hablaremos luego) y el público de la galería del tribunal está formado por un CGI tan horrendo, mecánico y mal disimulado que parece sacado de lo más profundo del valle inquietante.

   Pero más allá de lo visual, este anime es más feo por dentro que por fuera. Y es en su incompetencia narrativa en donde la mierda brilla mucho más: los personajes son una parodia de sí mismos que varían entre el cliché y el retraso mental, los juicios son una farsa con ataques de viento entre abogado y fiscal que harían morirse de vergüenza ajena al creador de Naruto y la fidelidad a los juegos originales (así como cualquier traza de conflicto o tensión) se van por el retrete cuando ves que cada juicio, independientemente de lo duro que sea, se va a resolver solo por algún deus ex machina aún más ridículo que en los juegos originales.

   Y me explico con respecto a esto último: en los juegos originales muchos de los casos Phoenix realmente los ganaba gracias a eso, algún deus ex machina o alguna coincidencia jodidamente conveniente, pero incluso en ESO la trama siempre intentaba poner una justificación o crear alguna antelación que anulara el deus ex machina, amén de que todo estaba incluido como parte de la progresión del personaje. O sea, que Phoenix, según avanzaba en su carrera, iba dependiendo menos de su increíble suerte y más de su intuición y habilidades, lo cual está bien y es como se construye un personaje. Sin embargo, aquí, cuando al guionista le da por derrapar, pisa el acelerador hasta el fondo aun teniendo un árbol delante y Phoenix Wright se convierte en un dios de la potra al que las cosas casualmente le salen siempre bien y los casos se resuelven solos.
    
Ejemplo visual de cualquier episodio de este anime.


   Como íbamos diciendo, el primer episodio corresponde al primer caso del juego, en donde el amigo de la infancia de Phoenix, Larry Butz, es acusado de matar a su novia supuestamente por celos y es el abogado novato el que debe, en su primer caso, aclarar toda la verdad de lo sucedido. Para no querer pecar de «clasista», diré que el anime se toma unas cuantas libertades «adaptando» el juego a un formato televisivo, sobre todo en lo que respecta a temas tonales cambiando las implicaciones de que la víctima era un putón verbenero que utilizaba a sus hombres como «papaítos» a un absurdo pero más timorato «no, mira, es que la pobre rompió contigo pero aun así se llevó tu reloj de viaje con su nuevo novio porque aún te quiere».

   Tal vez lo más sangrante del asunto se encuentra en el hecho de que el anime decidió inventarse nuevas pruebas para insistir de forma aún más recalcitrante en el hecho de que la víctima viajó con el reloj a una zona con unos cuantos husos horarios de diferencia. Esto, como comprenderán, es totalmente innecesario porque tanto en el juego como en el propio anime ya existen las pruebas del reloj marcando «mal» las horas y el pasaporte de la chica con el último país en el que estuvo de viaje, y es lo que convierte todo lo relacionado con las nuevas pruebas en relleno barato.

   «¡Pero es que no puedes esperar que todo sea como en los juegos! ¡Es que esto es una ADAPTACIÓN! ¡CABEZA DE ALCORNOQUE!», se apresurará algún mendrugo a exclamar. Pues bien, el problema está en que inventarse partes en una serie que no llevan a nada y no introducen nada nuevo ni profundizan con respecto al material original es lo que hace una MALA adaptación. ¡Bueno, es que NI SIQUIERA se puede justificar una adaptación así! Una adaptación puede ser que quitaran, como es lógico, las preguntas de tutorial y todas las explicaciones; una adaptación puede rebajar el tono de «te dejamos entrever que esta tía es una zorra» a «qué bonito, rompió con él pero aún le quiere». Pero lo que NO es adaptación es alterar la trama original, cambiarla y retorcerla, menos aún cuando a la trama original del juego le quitas la jugabilidad Y EN ESCENAS TE DA UNA NARRATIVA SÓLIDA. ¡MÁS SÓLIDA INCLUSO QUE LA ADAPTADA!

   «Pero eh», dije, «es solo el primer capítulo. Ha sido muy meh, no me han gustado esos cambios porque los veo innecesarios, pero tampoco puedo juzgar así la serie por su primer capítulo». Y a partir de ahí, tonto de mí, seguí viendo la serie a la espera de mejoras…  solo para acabar presenciando cómo el anime mutilaba el cadáver de la franquicia cuyo nombre había usurpado y bailaba con su piel aún ensangrentada al son de Adiós caballos.

«¿Me defenderías en un juicio? Me defendería en un juicio».


   Pero como suelo decir en este blog, «a partir de aquí, cuesta abajo». Y del segundo capítulo (y con él el segundo caso) en adelante veremos cómo lo que iba a ser el anime de Ace Attorney pasa a convertirse en una sucesión de derrapes y descarrilamientos tan bellos como vergonzosos.

   El Caso de las Hermanas, uno de los casos más poderosos del primer juego y tal vez de la franquicia entera, nos presenta al personaje de Maya Fey, la hermana menor de la recientemente fallecida Mia, mentora de Phoenix, y un personaje muy querido por el público tanto por su inocencia como por su vitalidad, así como la ayuda que nos proporciona en los casos. Sin embargo, donde Shu Takumi ve inocencia y vitalidad, los perpetradores del anime ven una loli hiperactiva, cabezahueca y odiosa que no vale ni para dar por culo. Y donde el Phoenix de los juegos es un héroe literal que ve a la víctima indefensa de un sistema injusto a la que decide ayudar sin pensarlo dos veces, el del anime es un cobarde sangrehorchata que intenta zafarse de las plegarias de ayuda DE LA HERMANA DE SU MENTORA MUERTA y a la que al final decide echar una mano cuando ve que no queda más remedio. Pero eso sí, ¿a que esto no me lo defiende nadie con el «es que es una adaptación»?

   ¿El resto del caso? El resto del caso va como cabría esperar: Phoenix se encuentra solo con los testigos clave y las pruebas sin siquiera buscarlas y dejando al botones de la habitación del hotel como un cameo obligatorio, Edgeworth es un antagonista más edgy que Sasuke Uchiha y Redd White, último responsable del Incidente DL-6 y uno de los villanos más amenazadores y poderosos de la saga pese a sus ridículas pintas (recordemos que es el presidente de una agencia de información que controla casi desde las sombras el país) queda reducido a un insultante fantoche que habla en japanglish porque jaja los estereotipos en dos mil puto dieciséis.

Repito: estos estereotipos A MEDIADOS DE 2016


   Pero lo sangrante no es eso. No, señor. Porque en esto se puede resumir el 75% de este mierdoso anime. Lo verdaderamente sangrante de este caso, lo auténticamente INSULTANTE es la forma que tiene este caso de resolverse solo. ¿Se acuerdan de que en el juego el caso se resuelve cuando el espíritu de Mia le aconseja a Phoenix ir más allá, «pensar fuera de la caja» para expandir su instinto y así averiguar por su cuenta la última pieza del rompecabezas que cerraría para siempre el caso y salvar así tanto su vida como la de Maya? ¿Se acuerdan de qué gran momento era aquel, el de triunfar por encima de las adversidades y vencer a un villano tan peligroso como un Redd White que controlaba el juicio y manipulaba las reglas de principio a fin? Sin duda uno de los momentos más poderosos de la saga y un clímax memorable, ¿a que sí?

   Pues atentos, que esta ha sido la forma de «adaptarlo» del anime: el espíritu de Mia aparece para darle el consejo a Phoenix como en el juego. Sin embargo, y sin ningún motivo justificable, la prueba que permite a Phoenix aceptar el caso NO ES ACEPTADA POR EL TRIBUNAL Y PHOENIX PIERDE. ¡Pero esperen, QUE HAY MÁS! No contentos con eso, la Mia espectral se aparece ante un triunfante Redd White para chantajearle EN MEDIO DEL JUICIO, DELANTE DEL JUEZ, DELANTE DEL FISCAL, DELANTE DE TODO EL MUNDO. ¡A CHANTAJEARLE! ¡EXTORSIONARLE HASTA QUE AL HOMBRE NO LE QUEDA MÁS REMEDIO QUE RECHAZAR EL VEREDICTO Y CONFESAR!

   ¿Cómo se quedan ustedes? Porque yo me quedé frío en aquel momento, y eso que eran finales de abril. Mia Fey, la mentora de Phoenix Wright, la que le enseñó a trabar según unas reglas éticas en un sistema judicial que penaliza activamente el trabajo de la defensa jurídica, extorsionando en pleno juicio a un sospechoso hasta que se declare culpable. No puedo empezar a explicar qué clase de traición es esta, qué clase de insulto es independientemente si es hacia los juegos o hacia alguien a quien le pille de nuevas esta serie y no conozca la franquicia de antes.

   Este punto es el salto del tiburón, la muerte de la serie, el insulto supremo y lo que me hizo detestar este anime. Y no hace falta haber jugado a los juegos para saber por qué: El Caso de las Hermanas es el primer gran caso de Phoenix Wright en solitario, literalmente su segundo caso, un caso en el que se ponen en juego tanto la vida de Maya como el propio Phoenix, quien debe aprender a valerse por sí mismo en una encrucijada que determinará su destino. El verdadero inicio de la serie se encuentra aquí, en el momento en el que el caso se tuerce tanto ante un enemigo capaz de manipular la ley a su antojo y aun así Phoenix decide hacer lo correcto, aprender de sus errores y evolucionar, a «pensar fuera de la caja» y depender de sus habilidades para sobrevivir siguiendo un código moral que le convierte en un gran abogado que sigue las reglas de un juego que sabe que es injusto y que nadie más se molestaría en seguir.

   ¿Qué necesidad había de convertir este momento tan álgido en semejante burla hacia el propio personaje? Ninguna. Y tampoco se puede excusar mediante ese bulo de la «adaptación». El caso se resuelve solo meándose en el legado de Mia Fey y convirtiendo al Phoenix Wright del anime en un pusilánime incapaz de hacer nada porque no ha aprendido nada porque literalmente a partir de aquí los casos se resuelven todos sin necesidad de que él apareciera. ¿El motivo de semejante insulto? Ningún otro que no sea el resultado de que la gentuza tras esta serie de Phoenix Wright conociera el resumen de la Wikipedia, pues la importancia de este momento solo puede conocerse de verdad si uno ha jugado a los juegos. Si no, es un momento vacío, un caso más que se resuelve a sí mismo con Phoenix llevándose el mérito solo por estar ahí presente.

   Tampoco se explica lógicamente cómo Redd White acaba tan acojonado por el chantaje que acaba confesando un crimen cuando perfectamente puede irse de rositas con tanta facilidad como el irse de rositas tras el asesinato del que acababa de salir impune hasta ese momento. Tampoco el invencible Edgeworth exige pruebas del chantaje de Mia ni explica que esas acusaciones se tendrían que llevar en un caso aparte. Tampoco se explica que el juez no penalice a la defensa por cometer semejante delito en un tribunal de justicia. Pero eh, qué más da, a algunos solo les basta con justificar que «ES QUE ADAPTACIÓN» para evitar pensar ni tener criterio. Total, ya lo vimos en los comentarios de mi reseña de Kill la Kill con el tema del «es que la comparas con Gurren Lagann» por una mención de pasada. Tampoco puedo esperar mucho.

Alguno de ustedes llegado ya a este punto.
Lástima que acabe de empezar.

 
   Y a partir de aquí la cuesta aumenta su pendiente con un tercer caso del que no puedo hacer más que repetir lo dicho. El Caso del Samurái es básicamente el resultado lógico de los dos anteriores casos: Phoenix Wright no es más que un secundario dentro de su propia serie, pues no hace nada ni sus acciones tienen consecuencia en la trama; nuestro abogado novato no pasa de ser un sujeto pasivo al que las pruebas y los testimonios le vienen solos en un caso en el que no se juega absolutamente nada y que por tanto no existe nada parecido a una acción ascendente o un clímax final.  

   Es más, aquí se puede notar otro de los mayores problemas que tiene esta serie independientemente de que sea una adaptación o no, y es que será todo lo anime que quiera pero es incapaz de no tomarse en serio. Ver un capítulo del anime de Ace Attorney se siente como ver un capítulo cualquiera de Ley y Orden; sí, puede que a veces haya personajes exóticos, pero al final del día es una trama desdibujada, aburrida y penosa que no se puede disfrutar por lo serio y dramático que es todo. Los juegos originales sabían cómo mantener el tono acorde a cada situación y los personajes, por alocados y extravagantes que fueran, sabían expresar emociones según tocara; pero aquí en el anime solo encontramos dos formas de ser: o personajes estrafalarios o asistentes a un velatorio. Y eso, amigos, no son personajes, son arquetipos.

El Caso del Samurái resumido en un gráfico que bien puede valor para cualquier otro capítulo.
Agradecimientos a @trolltski por la idea inicial.
(AMPLIAR O PASAR A UNA NUEVA PESTAÑA PARA VER)


   El Caso del Adiós sigue en la misma estela que el anterior añadiendo la sal en la herida de que, si bien El Caso del Samurái era un relleno para descansar de las tensiones de su predecesor, este ya sería el clímax de toda la temporada, así como lo fue en el juego original. Por fin se revelaría la verdad tras el Incidente DL-6, el espíritu de Mia podría descansar en paz y la relación entre Phoenix y Edgeworth podría dar un paso a mejor… O todo esto, al menos, para alguien a quien le interesaran cosas como la calidad narrativa, el desarrollo de personajes o esas patochadas. Nuestra versión anime es entonces un maratoniano vertedero de toda la exposición que la «adaptación» se saltó en su debido momento, con descarrilamientos muy locos como la aparición de Grossberg para decir lo que todos ya sabíamos, un Manfred Von Karma que parece un teleñeco o Larry Butz suplantando a Edgeworth en una patética pantomima mientras Maya roba pruebas en la oficina del fiscal. ¡PORQUE SÍ! Pero ya a estas alturas poco puede sorprender; si ni los propios guionistas dan una mierda por esta serie, ¿por qué iba a sentir nada yo?

   Pero por desgracia, la serie no terminó ahí, sino que siguió durante doce capítulos más. Y para celebrar que esta atracción nunca termina, decidieron crear su propio capítulo de relleno sobre el pasado de Phoenix, Larry y Edgeworth y sobre cómo los tres eran amigos de la infancia. De hecho, esta fue una de las grandes promesas del anime y una de las cosas con las que más se llenaban la boca los medios al respecto, sobre cómo se iba a expandir en el pasado de los tres.

   En manos competentes esto habría sido interesante, y de hecho admito que en su día estuve interesado. Pero doce capítulos de esta bazofia me demostraron que esta gente es tan peligrosa con la narrativa que un mono con una pistola. Y todo esto sin comentar que durante toda la serie se nos había bombardeado continuamente con este momento como si fuera el punto álgido de la misma: no había caso ni capítulo de la serie en el que Phoenix desarrollara unos flashbacks muy chungos de cuando de pequeño le acusaron de haber robado el dinero del almuerzo de un compañero. Pero cuando digo que tenía flashbacks, no me refiero a uno de vez en cuando o en momentos oportunos como en el de los juegos, SINO A NIVELES DE TRASTORNO DE ESTRÉS POSTRAUMÁTICO.

   En cuanto a lo demás de este vil rellenuto tenemos a un Edgeworth vestido de Conan Edogawa haciendo de Repelente Niño Vicente hasta que su padre muere, es adoptado por Manfred Von Dalas Von Karma con fular y conoce a una loli que supuestamente es Franziska Von Karma de pequeña. SUPUESTAMENTE.

Tienes problemas, Japón. Tienes muy serios problemas.

 
 
   A partir de aquí empieza lo que viene a ser la segunda mitad del anime, correspondiente al segundo juego, Justice For All. Y sí, han oído bien, empezamos directamente ya en los eventos del segundo juego. ¿Alzarse de las cenizas? ¿Qué es eso? ¿Se come?

   No, ahora en serio, el hecho de que se hayan saltado Alzarse de las cenizas, el último caso canónico del primer juego es algo DE AGRADECER en retrospectiva. ¿O es que quieren ver uno de los mejores casos de toda la franquicia convertido en una triste autoparodia? Si total, del segundo juego también se saltaron el primer caso, El Caso Perdido, algo que podrían haber metido y adaptado (ahora sí) perfectamente como un caso ligerito. Pero eh, menos trabajo para mí.

   La segunda parte del anime, la fase de Justice For All, comienza en el segundo nivel, Reunión y Caso, y realmente de esto más todo lo que venga a continuación no podría decir mucho sin repetir hasta la saciedad lo que ya he expuesto arriba, pues esta segunda mitad no es más que una gratuita repetición del esquema de la primera: Phoenix Wright es un sujeto paciente al que las pruebas, testimonios y soluciones le vienen solos, los episodios son un monstruo de Frankenstein entre la trama original y las ideas descabelladas de unos señores incapaces de pensar sin cagarse encima, el tono de la serie es totalmente esquizofrénico y los personajes no son más que una triste sombra de lo que alguna vez pensó Shu Takumi que eran.

   Pero sin duda el detalle más obsceno de esta segunda parte que verdaderamente expone la incapacidad creativa de la gente de esta serie es el hecho de que todo lo relacionado a la Matagama desaparece. La Matagama, si lo recordarán, era el artefacto que permitía ver a Phoenix las «verdades ocultas» de la gente en la forma de psicocandados que solo podrían romperse con las pruebas necesarias. Si bien era un elemento jugable, también era importante narrativamente (en especial durante los eventos del último caso) y en absoluto sería difícil de animar ni dibujar una cadena etérea de mentiras y medias verdades, algo que para cualquiera sería impensable de olvidar, ¿verdad? Pero claro, la gente tras la serie no son unos cualesquiera, sino incompetentes de primera. Y ante la pereza de trabajar con elementos tan imprescindibles como estos, ¿qué mejor que cambiar los tensos interrogatorios de la Matagama por que al testigo de turno se le escapara en forma de lapsus toda la verdad como si le hubiera dado un repentino caso de síndrome de Tourette? ¡Total, si lo llevan haciendo desde el principio!

   ¡Toda una Master Class de adaptación y mimo por parte de A-1 Pictures!

¡Manfred von Dalas, el fiscal que bloquea todos tus argumentos!


   Y no podemos terminar sin antes mencionar las cabeceras y las secuencias de créditos. Porque ¡qué cabeceras! ¡Qué secuencias de créditos! ¡La crème de la crème de lo genérico y del no pillar de qué va el asunto! ¡Cualquier cliché de opening de anime shonen pasado de rosca está aquí! ¡Cualquier simbolismo barato mal hecho vive Dios que te lo restregarán por la cara! ¡Cualquier canción mediocre que no pegue ni con cola será escuchada!

   ADORO cómo alguien puede desperdiciar un lienzo creativo tan grande como una cabecera de anime en una serie de una franquicia que puede presumir de inteligente. ME ENCANTA cómo en una época en la que tenemos series que se matan por ser auténticos portentos audiovisuales y narrativos ya en sus secuencias de apertura haya alguien que prefiera no esforzarse y abrazar la mediocridad. AMO que ante todos los simbolismos y referencias que se pueden meter basándose uno en la franquicia Ace Attorney alguien haya decidido meter girasoles como único elemento simbólico porque fue con lo que soñó la última vez que esnifó una botella de Super Glue entera antes de la tormenta de ideas de qué meter en el opening.

   Maravilloso todo.

   Muy mágico. 

   Excelsamente eroticofestivo.

Por el amor de esa mujeeeer
Somos dos hombres con un
Mismo destinoooo...


   En resumen: Gyakuten Saiban: Sono «Shinjitsu», Igiari! es un ejemplo perfecto de cómo NO hacer un anime. Y no me refiero a adaptar un juego (que TAMBIÉN), sino a cómo no llevar una trama, cómo no insultar a tu audiencia, cómo no dibujar una serie de animación y mucho menos animarla, cómo no dejarse llevar por la pereza y la mediocridad y cómo no fabricar un producto derivado de una franquicia sin haberse informado uno en plena era de la información.

   Esta serie no es una serie, es un delito, un crimen cometido con nocturnidad, dolo y alevosía, un despropósito mal hecho con toda la seriedad (valga la redundancia) del mundo y sin ánimo de ironía o autocrítica.

   ¿El veredicto? Está muy claro.



lunes, 29 de diciembre de 2014

#SerieslySigue… para ver su triste imperio caer.

«Torres más altas han caído».
Dicho popular.

Comunicado a los usuarios de Series.ly:
Atención: este es un comunicado llegado desde la cúpula del Partido de las Series a los usuarios de Series.ly y como tal deberán ustedes leerlo y acatar nuestras directrices sin cuestión alguna. De no hacerse, se procederá a la eliminación fulminante con carácter inmediato de todos los miembros hostiles de la comunidad.

Como quizás ya sepas, el Gobierno fascista católico-satánico del Partido Popular (cuyo nombre a partir de ahora remarcaremos y repetiremos siempre que nos sea posible para fomentar la imagen de un enemigo común al que debemos temer y odiar, tal y como nos enseñó nuestro amigo y mentor Joseph Goebbels, por si os da una idea de qué podríais hacer para tomar cartas en el asunto) aprobó una malvada ley que incluye, entre otros pérfidos planes, comer bebés, patear cachorros, quitar Los Simpson de la tele y eliminar los enlaces a contenidos protegidos por la Ley de Propiedad Intelectual. El quebrantamiento de esta ley podría acarrear penas de cárcel.

Nos parece que esta ley está redactada desde la más enorme de las injusticias porque el Gobierno del Partido Popular planea criminalizar el uso de internet, sobre todo de aquellos que podemos permitirnos vivir de las rentas con el dinero que da una página de enlaces ya solamente en publicidad sin pegar un palo al agua. ¡Menudo descaro!

Bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, desconocimiento de internet, bla, bla, bla qué mala gente, bla, bla, bla, ciudadanía y poder, bla, bla, bla, arreglar el mundo, bla, bla, libertad de expresión, bla, política social, bla, bla, bla, bla Partido Popular, bla, bla, bla, no estamos de acuerdo y lucharemos hasta el final porque bla, bla, bla, bla, paja, paja, rollo, rollo, bla, bla, bla, mirad si hablamos en serio que estamos escribiendo esto en Georgia tamaño 15 y letras grises, bla, bla, bla, al final nos hemos cagado la pata abajo.

Esto es solo el principio: Series.ly sigue.
El día que empezamos este proyecto lo hicimos para ver si podíamos sacar un pastizal como el gordo de Megaupload y vivir la vida padre porque nos parecía que podíamos a ayudarte a organizar y compartir tus series y películas favoritas, al mismo tiempo que aportábamos nuestro granito de arena para solucionar el problema actual de la distribución de contenidos en internet mediante un proyecto social en el que tú eres el protagonista. Porque sí. Porque somos así de buenas personas. Nos hemos juntado un grupo de gente aleatoria y nos hemos dicho «oye, ¿y si solucionamos el problema actual de la distribución de contenidos en internet? Total, ¿qué va a pasar, que gane el Partido Popular las elecciones y nos chape la página?», y al final hemos llegado donde estamos ahora.


Series.ly seguirá funcionando porque somos así de canallitas y transgresores. Lo de luchar contra el Partido Popular ya tal, pero  siempre podrás usarnos como un calendario de series, leer las mejores críticas de otros usuarios, recomendar contenidos a tus amigos y acceder a todo aquello que la ley no prohíba salvo por el hecho de que podrías acceder a ese mismo contenido saltándote el paso de pasar por nosotros.

Pero si todo eso no funciona… ¿Quieres saber cuál es la importancia de Series.ly en tu vida? ¡Pues mírate un informe de siete páginas cargado de enlaces, cifras, siglas y tecnicismos para que parezca que sabemos de lo que estamos hablando! ¡Series.ly es útil para España! ¡Nosotros solitos hemos levantado la industria desde que el Partido Popular lo llevaba un tal Franco o algo así! ¡La industria nos necesita porque la gente ve sus contenidos a través de nosotros! ¡LES ESTAMOS HACIENDO PUBLICIDAD GRATIS! ¡SON ELLOS LOS QUE NOS DEBEN DINERO Y RESPETO A NOSOTROS! ¿Qué hay de malo en que nosotros queramos llevarnos un buen pellizco por publicidad, cuentas Premium y demás? ¡EMPEZARON ELLOS: SI NO QUIEREN QUE LA GENTE CONSUMA SUS PRODUCTOS SIN PAGAR, QUE NO LOS HAGAN O QUE LO HAGAN POR AMOR AL ARTE!

¿Todavía os vais? Hay que ver qué desagradecidos… ¡Después de todo lo que hemos hecho por vosotros y aún nos abandonáis! ¿Qué tal esto entonces? Aunque tengamos que quitar todos los enlaces, dejaremos los de las páginas legales. Ya sabéis, esas que ni el Partido Popular se atrevería a quitar: Youtube y las de pago. De esta forma, así nosotros no desaparecemos y podemos seguir chupando del tarro de las cuentas Premium por si algún incauto no se ha enterado todavía y vosotros veis los contenidos que queráis pasando por el escalón que supone el entrar a nuestra página, buscar el contenido y elegirlo del menú perdiendo algún que otro punto por el camino. ¿Os acordáis de los puntos? ¿Aquello por lo que antes estabais dispuestos hasta a dar la vida? ¿Qué pensarían si os vieran ahora? Porque no querréis que ese emblema de distinción por el que tanto habéis luchado se eche a perder, ¿no? ¿No…?

¡Pe-pero no os vayáis, aún tenemos más ideas! ¿Os… os acordáis de los youtubers? ¡Todavía tenemos sus fichas! ¿Recordáis cuando los anunciamos a bombo y platillo? ¡Qué de risas! Aún nos acordamos de la ilusión que os hizo el que metiéramos fichas de youtubers en Series.ly y de lo enormemente popular que fue nuestra decisión de que tuvierais que pagar puntos por ver cosas a las que ya estabais suscritos en otro sitio pero con una calidad y cantidad pésima a cambio de que ellos nos dieran publicidad. Fue tan popular nuestra insigne decisión que NI UNA SOLA VEZ vimos que nadie se quejara. Eso no lo consigue ni el Partido Popular, así que algo hemos hecho bien, ¿no? ¡Pues eso!

El caso es que debéis seguir con nosotros, viajar por nuestros enlaces y acatar lo que os digamos porque si no viene el Partido Popular y os quitará las libertades por las que NOSOTROS estamos luchando exclusivamente y luego os comerá. ¿Y qué mejor manera de apoyarnos que seguir con nosotros aunque no tengamos nada que ofrecer y visitar nuestras páginas de memes plagiados de refritos de inspiradas en Desmotivaciones, Cuánto Cabrón y 9gag pero con un toque friki? También podéis comprar nuestro merchandising de camisetas con dibujitos de cosas con una TARDIS metida con calzador y-y-y… No, ¡esperad! ¡No os vayáis! ¡EH!

¿Y si os repetimos más veces las palabras «Partido Popular» para que os entre la vena revolucionaria? Partido Popular, Partido Popular, PARTIDO POPUL-al final tendría que haber hecho algo útil en la vida…

* * *
Y ahora, tras esta pantomima, mi opinión:

   Yo no soy una persona dada a los refranes ni a las citas célebres. De hecho, las detesto aunque, irónicamente, suela utilizarlas en el blog. El motivo por el que lo hago es porque a veces presentan un tono que viene bien para establecer de lo que irá el texto al que acompañan.

   Y si tuviera que elegir una cita célebre para el temita de la caída de Series.ly, yo elegiría «torres más altas han caído», que es el que he acabado poniendo arriba, valga el nolanismo.

   Una de las ventajas que tiene ser una escoria de la sociedad como la que soy, un friki cabreado con más tiempo libre del que debería, es que puedo reírme perfectamente de un mal ajeno sin sentirme culpable por ello, sobre todo si dicho mal se lo ha estado mereciendo uno desde hace mucho tiempo. La retirada de enlaces de Series.ly con su respectiva entrada en el fango es uno de esos males merecidos.

   A estas alturas de la película, no hace falta que diga lo que es Series.ly ni qué ha hecho para ganarse una infamia internetera casi comparable a la de paginuchas tipo Desmotivaciones, Cuánto Cabrón, Cuánta Razón, etcétera; y si lo hace, siempre pueden hacer clic aquí. Pero de lo que sí voy a hablar va a ser del drama, del teatrillo, de la tragicomedia que la gente a cargo de esta página está llevando a cabo con tal de arañar dinero a la desesperada salvando su imagen en el proceso.

«Series.ly es útil porque tenemos un informe hecho por nosotros que dice que lo es. ¡Le estamos haciendo publicidad a esta gente! ¡NOS LO DEBEN!».


   Como bien sabrán ustedes, el Gobierno ha aprobado una reforma de la Ley de la Propiedad Intelectual por la que se prohíbe el tráfico de enlaces en internet a contenidos protegidos bajo penas de hasta seis años de prisión para quien las incumpla. Si quieren saber mi opinión personal, que supongo que será la misma o parecida a la de cualquier otro ser humano inteligente, es que es una auténtica putada para mí pero comprensible en el sentido de que se trata de un contenido que pertenece a alguien independientemente del dinero que tenga y por el que no se está pagando, pero que tarde o temprano habrá nuevos métodos para saltársela a la torera y volver al status quo.

   Como ven, yo tampoco defiendo la ley, pero al menos me lo tomo como una persona normal y madura debería tomárselo, con un «qué se le va a hacer» y a otra cosa. Pero claro, esto una persona madura. Luego están los amigos de Series.ly, quienes ven que se les acaba el chollo de los enlaces, y han decidido montar una auténtica cruzada contra el Gobierno con Trending Topics tipo #SerieslySigue o su hermanastro retrasado #SerieslyNoSeToca.

   Pero por supuesto, el hacer de Guerrero de la Justicia Social por los internetes ha tenido tanto resultado como hacer una petición en Change.org; y al final todas esas pullas, menciones al PP gratuitas y demás Series.ly se las está comiendo con patatas junto a lo que viene siendo una página que cada vez está más vacía. 

El resultado de la cruzada internetera de Series.ly resumido en catorce segundos.


   Y me alegro.

   Me alegro porque podría haber pasado como una página normal más de enlaces y no haber tenido ningún problema, pero en su lugar decidieron llevarla como una auténtica mafia y ahora están en el punto de mira.

   Me alegro porque todos esos tratos sombríos que han tenido que hacer con Pelé, Melé y el rabo de la escoba a cambio de publicidad aunque sea en detrimento de la propia comunidad, dañándola cada vez que se baneaba a un usuario que cuestionaba la decisión de meter fichas de youtubers en la página para ver esos mismos contenidos a cambio puntos (recordemos que hay quienes han PAGADO por esos puntos), no les han servido para nada.

   Y me alegra que toda esa bazofia de páginas hermanadas que han traído consigo, todas esas páginas «frikis» de humor rancio y cuñadístico basado en referencias gratuitas y memes viejos tengan los días contados.

   «Torres más altas han caído», y eso es verdad, pues auténticos gigantes, auténticos mafiosos como el gordo de Megaupload, acabaron viendo sus imperios de los enlaces derruidos. ¿Y vosotros, gentucilla al cargo de Series.ly, qué sois? ¿Qué tenéis para presumir aparte de un community manager que es una auténtica víbora? No será eso de lo que alardeabais de que erais intocables por tener el nombre de dominio en Libia, ¿no? Porque ya veis de lo que os ha servido.

¿Dónde está vuestro querido Rubius ahora, ese por el que acabasteis baneando a media comunidad?


   ¿Sabéis qué es lo que tenéis? Nada. No tenéis nada. Y lo estáis demostrando a cada nuevo comunicado que sacáis, cosa que he decidido parodiar en esta entrada para sacar a relucir vuestra farsa. Si tuvierais un plan B, lo estaríais llevando a cabo a la de ya, pero en lugar de eso, lo único que os queda es lanzar auténticos tochos expresando que sois unos mártires por la libertad de expresión, que el gobierno del Partido Popular es así de malo y que todavía, si le echamos mucha, pero que MUCHA, imaginación, aún podemos utilizar los restos de vuestra ahora insignificante página con tal de que podáis arañar algo de lo que os queda de publicidad, cuentas Premium y demás.

   Porque esa es otra: ya no engañáis a nadie. El usuario medio de Series.ly es estúpido porque en su mayoría son nenes de doce a quince años, canis, chonis y auténticos niño-hombres con un cociente intelectual inferior a su número de pie, eso es verdad. Pero los que no los son, la gente que utilizamos esta página para y como lo que es, nos damos cuenta de mucho, y podemos ver a través de esos tristes disfraces de capitanes que se hunden con su barco que os ponéis.

Si tuviera un mínimo de decencia, se me caería la cara de vergüenza al leer lo que esta gente está diciendo de mí. PERO CLARO...

   ¿Por qué creéis si no que en vuestro blog (de donde he sacado estas capturas) os están poniendo a caldo? ¿Por qué creéis que tantísima gente ahora se está levantando PERO CONTRA VOSOTROS? Gente que critica el que os hagáis las víctimas pero que sigáis aquí, gente que critica los enlaces de pago que habéis añadido, gente que critica el que todavía no os hayáis deshecho de las cuentas Premium cuando ya no se necesitan para nada, el que no hayáis devuelto ese dinero…

   Habéis tratado a vuestros usuarios como auténtico ganado. Nos habéis tratado como a auténticos animales, censurándonos e insultándonos, acabando con todo tipo de criterio propio que se salga de la falacia ad populum de turno para ocultar el que no tenéis ni idea de dirigir una página, mucho menos un negocio. Y ahora que el barco se hunde es cuando sacáis el papel de víctima, ahora es cuando os hacéis los fariseos para que alguien os apoye cuando vosotros sois los que nunca habéis escuchado. Y mientras tanto, eso: seguís cobrando publicidad y sin devolver el dinero de cuentas Premium que sabíais que tras el primer anuncio del anteproyecto de esta ley no iban a servir para nada. ¡Como que todavía existe la opción de comprar puntos aunque ya no tenga sentido porque los enlaces de pago no conllevan pérdida de los mismos! Queréis que os traten con total honradez cuando los primeros que carecéis de honor sois vosotros.

   Dais asco. 

   Auténtico asco.

   Pero tenéis lo que os merecéis: que os obliguen a quitar los enlaces irregulares de la página y se os acabe el chollo mientras hacéis el más absoluto de los ridículos, que la gente os abandone al grito de «ahí os quedáis» porque no tenéis nada más que ofrecer. 

   Sois un negocio con apenas oferta y sin demanda alguna, sois innecesarios.

   Y yo, al igual que otra mucha gente, encontraré nuevas páginas y otros métodos de pasar el rato. Páginas y métodos fuera de Series.ly. ¿Y queréis saber qué es lo que se os escapa mientras tanto, lo que nunca podréis llegar a entender incluso aunque os lo dijeran? Que esta no es la primera vez que pasa ni será la última.

   Porque «torres más altas han caído», y al igual que cayeron Megaupload, Series/PelículasYonkis o SeriesPepito; al igual que cayeron otros grandes del ocio fuera del tema de las series, comunidades como la de Desmotivaciones en sus orígenes cuando era una página de humor, la Frikipedia cuando pasó de moda o la comunidad de LittleBigPlanet cuando iba de ser creativo en vez de ganar trofeos, caerá Series.ly.

   ¿Caerá? No, ya está cayendo. Porque ya no engañáis a nadie.

   #SerieslySigue, sí, pero para ver su triste imperio caer.


   Hasta nunca.

sábado, 29 de marzo de 2014

Kill la Kill: EL PEOR ANIME DE TODOS LOS TIEMPOS.

«Somos así de absurdos».
Ryuko Matoi, Kill la Kill.

   Ahora que ha terminado y he podido ver todos y cada uno de los capítulos, bien capacitado estoy para decir lo siguiente: Kill la Kill, el último anime de moda hoy en día, es uno de los peores animes si no de las peores series que he visto jamás.

   Creada por los restos del estudio Gainax y los autores de Tengen Toppa Gurren Lagann (a partir de ahora TTGL) en una nueva compañía llamada Trigger, Kill la Kill intenta por todos los medios ser tan épica y exagerada como la producción de 2007 pero fracasa estrepitosamente en todo lo que la hizo tan especial a ojos de sus espectadores. Al igual que Zombie Simpsons con respecto a Los Simpson, Kill la Kill parte de las mismas ideas, conceptos y subversiones de género de TTGL reciclando las primeras, forzando los segundos y referenciando si no revirtiendo los terceros en un apabullante coctel de fracasos tras fracasos, una versión quiero y no puedo del potente anime de mechas que marcó un antes y un después en dicho género. Tan duramente intenta ser la nueva TTGL que se fuerza a «ser random» y a meter tetas más infladas que la barriga de Carpanta (esa referencia loca no se la esperaban, ¿eh?) en un patético intento de convertirse en una fuente de memes destinados a satisfacer al más bajo común denominador de los fans del anime… y en promover la creación de toda una industria destinada a la creación de cosplays ligeritos de tela para las más guarrillas de la Japan toda respetable fan de la serie.

Habrá quien se excite con esto, pero yo sólo puedo imaginarme cómo le habría quedado a esta chica si no se hubiese depilado PARA LA FOTO.


   ¿Pero de qué va esta oda a la sobrevaloración que más temprano que tarde acabará pasando de moda? En un lejano futuro, una chavalina grosera, mal encarada y muy marimacho llamada Ryuko Matoi ingresa en la Academia Honnouji, un baluarte dominado por la tiránica Satsuki Kiryuin, heredera de un poder político y una fortuna aparentemente infinitos que gobierna con mano de hierro no sólo dicha academia sino toda la región en la que se asienta. El motivo de Ryuko es buscar venganza por la muerte de su padre, Isshin Matoi, y Satsuki puede ser la pista clave que le lleve hasta el asesino si es que no lo es ella.

   Sin embargo, las infracciones de la recién llegada desafían el gobierno despótico de la estudiante y rápidamente se forja una tremenda enemistad entre ambas, pero será Satsuki, con su tremenda fuerza física, la que derrote a Ryuko hasta que ésta se encuentra con Senketsu, un uniforme de colegiala que tiene vida propia y es capaz de transformarla en una especie de magical girl con un poder lo suficientemente grande como para devolverle el golpe a su rival, quien pone un precio a su cabeza.

   Es entonces cuando la trama de la serie se detiene durante dieciséis repetitivos capítulos que bien se pueden resumir en «la nena busca bronca en el cole», pues no van más allá de o bien Ryuko metiéndose en líos con los presidentes de cada club estudiantil (algo así como los gobernantes de varias de las áreas de la academia y sus miembros más poderosos) o bien con los problemas llegando solos a ella, pero realmente da igual, pues el esquema viene siendo el mismo durante más de la mitad de la serie sin conseguirse nada a cambio.
  
   Una vez llegados al decimoséptimo episodio, es hora de repentino pero esta vez predecible giro de tuerca que PARA NADA está sacado de TTGL. ¿Están atentos? Porque esto les puede dejar TIESOS: la malvada, tiránica y despótica Satsuki Kyurin, que domina una parte del mundo con un poder absoluto en poco menos que un régimen totalitario, es en realidad una antiheroína destinada a luchar contra una amenaza mayor aun a riesgo de convertirse en el mismo monstruo al que está frenando por todos los medios, en este caso su madre, Ragyo Kyurin.



   Quien haya visto TTGL será consciente que ocurrió justo lo mismo en su momento, que a la mitad de la serie se revela que el tiránico Rey Espiral es en realidad una figura trágica que está salvando al mundo de la amenaza de los Antiespirales utilizando los mismos métodos de éstos. Pero después de meditarlo, he llegado a la conclusión de que, a pesar de que sea una copia, es imposible que sean más diferentes de lo que en realidad son, pues si bien el Rey Espiral resultó ser un «héroe» a la par que un villano trágico, Satsuki Kyurin sigue siendo una asesina despótica y cruel por muy buenas que fuesen sus intenciones. Y la diferencia reside en que, mientras que en el primero existía un sentimiento que acompañaba al personaje, un algo que te hacía pensar en el sacrificio que estaba cometiendo a pesar de sus malas acciones, el caso de Satsuki está «muerto» por así decirlo, está vacío de un sentimiento de responsabilidad o de sacrificio, algo que bajo ningún concepto debería ocurrir porque ella no sólo está convirtiéndose en el monstruo contra el que está luchando sino también porque dicho monstruo ES SU PROPIA MADRE. Pero si por algo se caracteriza Kill la Kill es en que no hay cabida para los sentimientos o la reflexión.

   Una vez que Ragyo Kyurin se revela como el final boss de la serie, considero ahora un buen momento para hablar de uno de los aspectos principales pero a la vez más negativos de esta serie, los poderes. En Kill la Kill toda fuente de poder radica en el hecho de llevar ropa, pues sostiene que la ropa es una entidad alienígena llamada Biofibra que permite evolucionar a sus huéspedes para extender el crecimiento de ésta mediante la industria textil y luego parasitar el mundo a lo Lavos, reventando el planeta literalmente para expandir sus semillas por el universo y repetir el proceso en el siguiente planeta habitado.

   Sin meterme en si el planteamiento en sí es bueno o malo (aunque eso no quita que sea manido), digo que es uno de los problemas principales de la serie por su ejecución, y es que la premisa de tener tal o cual poder según la prenda especial que se lleve se convierte en una excusa, en una gimmick, para hacer tres cosas con ella: mostrar una colección temática de poderes lo más genérica posible (si alguien lleva ropa de boxeo, sus poderes tendrán temática boxeadora; si alguien viste de tenis, su poder radica en raquetas y bolas mágicas; si es de música, orquestal; etc.), en reciclar el estilo de combates de mechas ultraexagerados a lo TTGL en el caso de las protagonistas Ryuko y Satsuki y en intentar ser la mayor fuente de fanservice de toda la serie desde utilizarla para mostrar la desnudez completa o parcial hasta varios personajes llevando el mismo atuendo mágico por ver cómo les queda y cómo lo utilizarían pasando por la típica exageración de culos y tetas que harán las delicias onanistas de más de uno cuando se olvide de que están viendo un puto dibujo animado.

¡Menos mal que los de Trigger decidieron vestir a las tres protagonistas con el mismo uniforme para que no tengamos que imaginarnos cómo les quedarían! ¿Os imagináis? Habríamos tenido que PENSAR :S


   Como iba diciendo, una vez que Ragyo se convierte en la villana real de la serie, comienza una guerra a gran escala por todo el mundo entre lo que queda de Jonnouji y la biofibra que se resume en combates que intentan ser épicos y exagerados como aquellos de su antecesora pero que al final resultan cargantes y aburridos con cortes de «“humor” random» aquí y allá entre medias. Pero como eso no funciona, sus creadores nos meten una nueva batería de plot twists por si alguien con más de una neurona funcional decide interesarse: Nui Harime, la irritante e infantiloide ayudante de Ragyo, es la asesina del padre de Ryuko; Ryuko y Satsuki son en realidad hermanas e hijas de Ragyo, Isshin fue en realidad el marido de Ragyo y la abandonó para huir y criar a salvo a Ryuko y Ryuko es un híbrido entre humano y biofibra de nacimiento. Como ven, estoy metiendo spoilers A MALA LECHE porque de esta forma confío en que a alguien con esto ya se le quitarán las ganas de verlo con la sorpresa chafada o al menos no lo verán con gusto.

   Tras una serie de combates a lo Dragon Ball Z (o sea, peleas que duran entre cuatro y seis capítulos) en los que no se llega a ninguna parte, la trama decide avanzar por fin después de tanto relleno hasta el combate final contra Ragyo y el ovillo original de biofibra, ambos son derrotados y el mundo se salva porque a los guionistas no se les ocurrió mejor forma de acabarlo todo que traicionando todos los elementos de la trama que se han establecido más unos cuántos deus ex machina salidos de la nada para terminar la serie a la desesperada. Senketsu muere, nadie aprende nada y la serie termina con todos los personajes abrazados desnuditos. PORQUE SÍ.

Sabes que tu carrera como conquistadora de universos está acabada cuando tu último recurso es un cosplay del mago blanco de Final Fantasy.


   Al igual que ocurrió con la película de Ángeles y Demonios, de la que ya hablé en su momento, su argumento brilla por su ausencia y depende exclusivamente de giros de guion y de personajes «más molones que el resto» porque carece de toda competencia a la hora de narrar una historia interesante, no ya buena ni compleja sino interesante, algo capaz de unir y justificar las escenas de acción o «humor» cuando ocurren.

   Por otra parte, al contrario que la chapuza de Ron Howard, Kill la Kill se caracteriza por enormes cantidades de fanservice. ENORMES. Pero por desgracia, en vez de ser un fanservice que está para ser gracioso o funcionar como el elemento superfluo para divertir o atraer a una audiencia que es, el «fanservice» de Kill la Kill se caracteriza por forzar a la desnudez a todos los personajes varias veces sin apenas justificación alguna, poniendo de excusa principal que la ropa es mala y tal. Todo esto sin contar, claro, la presencia del personaje Akiguro Mikisugi, un ser que tiene de guiño a TTGL lo que un ladrón robándote la cartera para decir que el móvil te lo toma prestado.

Para uno de estos dos personajes la desnudez es una forma de libertad, para el otro una pobre excusa para que un macizo enseñe pectorales.


   Aparte de esto, las situaciones de «humor» (y como verán, siempre lo he puesto entre comillas) también son forzadas al extremo, prefiriendo ser un pocho «"humor" random» destinado a crear memes artificialmente en internet a ser ocurrentes o simplemente suceder de forma natural. Y no hay mayor exponente en este tipo de «humor» que tan desesperadamente intenta ser aleatorio y «bizarro» (en el sentido que le imprime el tontaco del Thous Carapollen, no su definición original) que el personaje de Mako Mankanshoku: una cría histriónica que habla a gritos atropelladamente, comete varios non-sequitur cada dos frases y hace artificiales poses y aspavientos cada vez que abre la boca en un intento de despertar comentarios de tipo «jajajaj la tia como mola ke crak k random es xD» en los miembros más simiescos de la audiencia.

«RYUMAKO CONFIRMADO :D». En serio, ¿a quién leches le importa?

  
   «¡Pero si en TTGL también había mucho fanservice y era una serie también mazo de random!», oigo exclamar a uno de sus fanáticos. Sí, ¿pero quieren saber por qué TTGL se convirtió en un auténtico fenómeno internetero entre otras cosas? Pues en primer lugar a que nunca hubo ningún precedente de una serie tan exagerada y épica pero a pesar de todo graciosa e interesante de ver, y en segundo lugar a su TREMENDA naturalidad. Todo, absolutamente todo, en TTGL estaba orquestado con la mayor de las naturalidades; quería ser bruta y exagerada por ser bruta y exagerada, y fue dicha naturalidad la que le permitió conseguir su puesto en la historia del manga y el anime. Sin embargo, Kill la Kill no es nada de eso: intenta ser bruta y exagerada para convertirse en un fenómeno internetero, en un forced meme que los llaman, porque tiene la creencia de que «si esa bastedad gustó a la gente en el pasado, entonces tiene que gustar ahora también, así que vamos a ser todavía MÁS BRUTOS, MÁS ÉPICOS, MÁS ALEATORIOS y con MÁS FANSERVICE», olvidándose de que para ser bruto, épico o aleatorio sólo hace falta ser bruto, épico o aleatorio, es decir, SER UNO MISMO. La brutez forzada se convierte en camelo, la falsa epicidad en monotonía, el fanservice burdo interfiere con la historia y la aleatoriedad pretendida no es aleatoriedad.

   A título personal, realmente me parece una lástima que hayan sido los creadores de TTGL los mismos que han perpetrado la bazofia que es Kill la Kill, no porque haya sido un intento de copiar la fórmula del éxito de su antecesora, pues Kill la Kill sigue siendo una serie pésima sin necesidad de compararla con nada, sino porque parece mentira, porque menoscaba la valía de los autores de TTGL haciendo creer que esta idea tan locamente brillante surgió no de unas cabezas que entendían el humor y la epicidad sino que apareció de casualidad y que puede que a esta gente ya no se le vuelva a ocurrir nada novedoso o bueno porque no lo entendieron. Lo mismo sucedió con Richard Kelly, director al mismo tiempo de Donnie Darko y Southland Tales.


   Por todos estos motivos y más, puedo decir que por mucho bombo que se le esté dando ahora a Kill la Kill, nadie acabará acordándose de ella ni de sus ridículos personajes pasado un tiempo, el mismo destino de todas las modas absurdas que surgen sólo para tener quince minutos de fama en internet. Y si alguien quiere epicidad por un tubo narrada consistentemente a través de personajes legítimamente carismáticos, le sugiero que se vea Tengen Toppa Gurren Lagann, incluso aunque ya la haya visto, pues es un anime que todo lo que hizo lo ha hecho bien, y que dejen esta patraña para los que se conforman con cualquier mierda que les echen, porque eso es Kill la Kill, una mierda infecta forzada con chistes intragables, personajes desdibujados que rozan el retraso mental y una acción cansina destinada al olvido desde ya.

«Y ahora les dejamos con lo que todos estaban esperando, ¡desnudos integrales!».